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Fuerza, habilidad y genio para participar en 'El Conquis'

'El Conquis' interesa a los jóvenes, a quienes no ven nunca la televisión y, en esta ocasión, se suman a sus familias para ver las aventuras de los equipos que compiten en el Parque Natural de los Haitises, en República Dominicana

Aini y Jokin, ganadores  de 2022.
Aini y Jokin, ganadores de 2022.

'El Conquis del Caribe' arranca otra temporada con las mismas ganas de reeditar el éxito de pantalla que ETB 2 ha logrado en sus 18 ediciones anteriores. Alcanzar una cuota de pantalla superior al 20% y, en ocasiones, conseguir el 25% es la gloria para una televisión, especialmente si ésta se logra en una cadena para la que los datos de share suelen escribirse con una sola cifra.

En el caso de 'El Conquis', el mérito es aún mayor. 'El Conquis' interesa a los jóvenes, a quienes no ven nunca la televisión y, en esta ocasión, se suman a sus familias para ver las aventuras de los equipos que compiten en el Parque Natural de los Haitises, en República Dominicana.

El emplazamiento es uno de los atractivos de 'El Conquis'. Los cayos de formación kárstica cubiertos de vegetación tropical y diseminados por toda la costa son un paisaje mágico que Avatar ha sabido incorporar a su universo virtual y que 'El Conquis' emplea con toda su belleza y toda su crudeza natural. Participar en El Conquis es un viaje al paraíso con parada en el purgatorio y eventuales descensos a los infiernos. 

El público de 'El Conquis  quiere ver a los concursantes empleándose con toda su fuerza física, con todas sus habilidades y, además, con todo el carácter espontáneo y recio que pueda expresar un vasco.

Fuerza, habilidad y genio: esos son los tres requisitos de un concursante, pues esos son los tres elementos que se han probado en la selección y los tres elementos que se pueden encontrar en cada uno de los cuatro grupos que participan en esta edición.

El trabajo más difícil de la producción del programa es encontrar las personalidades que van a convivir y enfrentarse en cada una de las pruebas y, también, manejarse en el seno de cada uno de los grupos. Porque las competiciones de El Conquis son de habilidad y fuerza entre unos equipos y otros y de templanza y nervio, de impertinencia y soberbia dentro de cada uno de los grupos.

Ahí, en esta edición van a ser colosales las gemelas Aitzi e Itu, que ha sido como colocar a Zipi y Zape en un grupo de Boy Scouts, espero que aguanten tiempo porque son el corrosivo necesario para descarnar la jornada más pacífica.Habrá que ver como es la una sin la otra si es que se llega a dar el caso de verlas separadas.

El Conquis es un programa con éxito en Euskadi porque es una réplica exponencial del carácter vasco. No el de hoy, el de siempre, el que llevó a batirse a lugares remotos a Sebastián Elcano, López de Legazpi, Juan de Garay, Andrés de Urdaneta, Pascual de Andagoya y, sí, también, a Lope de Aguirre.

El esfuerzo, el tesón, el espíritu de sacrificio y el afán de superación están en 'El Conquis'

El esfuerzo, el tesón, el espíritu de sacrificio y el afán de superación están en 'El Conquis'. Así lo vimos en Aitor, que se hizo con la primera ikurriña para el equipo rojo, y también lo están la arrogancia y el orgullo y, desde luego, el cálculo, del que la primera expulsada, Itxaso, culpaba a sus compañeras Miren, Marta y Mendi.

Itxaso hiperventilaba cuando se vio de regreso para casa en la primera plaza de retorno que se adjudicaba. Había perdido la posibilidad de disfrutar del momento y de luchar, siquiera por unas jornadas más, por la oportunidad de ser la conquistadora de 2023. Participar en 'El Conquis' es un reto para miles de vascos que físicamente preparados y mentalmente convencidos aspiran a lograr una plaza en el programa de más audiencia de ETB 2.

Una excelente presentación por parte de Patxi Alonso y una producción que se ve cuidada desde los pertrechos hasta los grafismos le dan una calidad que supera el alcance habitual de la cadena. El aspecto de programa de liga nacional se devalúa un poco por un proceso en la edición del material bruto que no sólo no evita los tacos y las blasfemias sino que parece multiplicarlas, con lo que acaba por mostrar una pátina algo paleta que debieran de esquivar. El programa lo merece.

Hay pasión, orgullo y hasta un poco de ira en todos estos concursantes que pelean por su permanencia en el programa. No es posible ver algo parecido en ningún otro espacio de la televisión y ese arrojo con el que participan es lo que lo hace singular y, sí, creo que muy vasco. A pesar de la sobredosis de anuncios, que también recuerda a las cadenas nacionales, 'El Conquis 2023' cuenta con los elementos necesarios para volver a ser el programa de telerrealidad que encaja entre el público vasco.

 

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