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Ibon Martín da otra lección de 'noir' vasco con 'El ladrón de rostros': paisaje, mitos y suspense

En el centro de esta novela están los crímenes rituales de un peligroso asesino, perpetrados en la zona de Oñati y que reproducen las célebres figuras de los apóstoles que Oteiza esculpió en la fachada de la basílica de Arantzazu

Ibón Martín con su última novela, 'El ladrón de rostros'. / Gorka Nalda
Ibón Martín con su última novela, 'El ladrón de rostros'. / Gorka Nalda

Regresa a las librerías una novela de Ibon Martín, uno de los escritores vascos que más éxito ha cosechado en los últimos años. Con 'El ladrón de rostros', donde vuelve a mezclar paisaje y leyendas de Euskadi con crímenes tenebrosos, el autor da otra lección de 'noir' a la vasca o, por citar sus propias palabras, ensaya otra vez "el thriller euskandinavo". Es el mismo estilo atrayente, el mismo suspense y el mismo juego con el lector de sus obras previas. Sólo cambia el mar por el interior, pero la receta es idéntica. Y deja el mismo buen gusto en el paladar a los amantes del género

En el centro de esta historia están los crímenes rituales de un peligroso asesino, perpetrados en la zona de Oñati y que reproducen las célebres figuras de los apóstoles que Oteiza esculpió en la fachada de la basílica de Arantzazu. Ane Cestero y su particular Unidad de Homicidios de Impacto de la Ertzaintza tienen que buscar al autor de los asesinatos entre una pléyade de curiosos personajes que entremezclan la tradición, la religión y, en algunos casos, la demencia. El lector apenas puede soltar este libro que es ya el tercero de su segunda saga de novelas negras. Martín charla con Crónica Vasca sobre esta nueva obra que ya arrasa en ventas. 

En este libro abandona usted el mar y nos lleva a Oñati y el santuario de Arantzazu, nada menos... ¿Es este un punto de inflexión en sus obras? 

Lo es porque de algún modo siempre el mar me da tanto a mí como a mis personajes una cierta seguridad, como de zona de confort, porque yo he crecido al lado del mar y porque para mí es fácil contar historias que tengan que ver con él....Y ahora saltar al interior, sobre todo a la hora de hacer pasear por allí a los personajes, no me resulta tan cómodo. De hecho, este libro me ha costado mucho más tiempo escribirlo, me he atascado más, me costaba encontrar ese clima. Además, el libro tiene lugar durante la pandemia y necesitaba ahondar en los requiebros de la mente humana, porque todo el mundo intentó creer en algo, las creencias y supersticiones se dispararon.

Una de las cosas que se percibe en las primeras páginas es cómo retratra el trabajo de los ertzainas en la pandemia, con un cambio surrealista en sus quehaceres...

A todos nos daba mucha rabia que nos coartasen libertades, cosas como no poder sentarte al aire libre sin mascarilla. Y claro, para un ertzaina eso de tener que perseguir lo que te gustaría estar haciendo es verdaderamente extraño. Te has hecho policía para perseguir malhechores y acabas persiguiendo a la gente normal. Por lo que me contaban los ertzainas con los que tengo relación, para ellos era un trabajo bastante ingrato, porque bajó la criminalidad, sí, pero tenían que perseguir a gente corriente por cosas poco graves. 

En esta novela, como en otras previas, se mezclan investigación, viejas leyendas y el paisaje vasco. ¿Es esa la fórmula de su éxito? 

Desde luego es una de las claves. Intento aprovechar un paisaje que resulta atractivo para el lector, porque el lector va a vivir ahí 500 páginas, sazonarlo con creencias que existen en la zona jugando con la mitología vasca y establecer la ficción y el suspense de un asesinato ritual. No se si es la fórmula, pero sí que es algo que se repite en mis novelas. Lo hago porque como lector busco ese tipo de novelas, con esa mezcla. 

¿Ese paisaje atrae más a los propios vascos o a gente de fuera del País Vasco?

Creo que agradece más el encuentro con nuestro paisaje el lector de fuera, porque cuando lees te gusta romper con tu turina. El lector vasco disfruta porque conoce los rincones, pero el de fuera disfrutas más y sueñas con viajar a conocer los escenarios.  

Ibón Martín. Gorka Nalda
Ibón Martín junto a su libro. / Gorka Nalda

¿Qué es el "thriller euskandinavo" que usted dice representar? 

No sólo lo represento yo, sino unos cuantos más. Es un thriller que busca el estilo de escandinavia que consumimos de forma compulsiva hasta hace unos años y que ahora lo producimos y lo exportamos al resto de Europa y del mundo. Hay mucho contenido social, está el aislamiento geográfico y también la opresión climática como principales ingredientes. Las novelas ocurren en lugares a los que hay que buscar la manera de ir. Es el cóctel perfecto con la niebla, la lluvia, el paisaje... 

Su libro recuerda por momentos a la película 'Seven'. ¿Es una de las influencias en la obra?

Supongo que está en el subconsciente. Igual la vi cuando salió en el cine hace veinticinco años, era genial y nos marcó a todos, con esos pecados capitales. En este caso nos vamos a encontrar a "El apóstol", que en realidad está intentado limpiar el mundo de algo porque tiene una misión divina, marcada por dios.

Por seguir con otros parecidos, en su elección de los personajes hay algo así como los diez negritos de Agatha Crhistie, ¿no? Por un momento muchos son sospechosos... 

Me gusta como lector que jueguen conmigo, que me hagan creer, que me hagan fijarme en uno y que luego realmente sea el otro. Como autor me gusta jugar a eso porque, como digo, me gusta también como lector. Además la zona de Oñati, por un lado, y la pandemia, por el otro, me permitían jugar con bastante gente, tanto de la zona como la atraída por la pandemia, como por ejemplo esa mujer que se dedica a meditar en un caserío para sanar el valle o un señor que está esculpiendo para ser el nuevo Oteiza. Todo este tipo de gente que te ofrece la pandemia me permite jugar a ese despiste, porque todos parecen ocultar algo y al mismo tiempo todos son entrañables.  

¿Cuántos capítulos le quedan a Ane Cestero y su Unidad de Homicidios de Impacto? ¿Tantos como quieran los lectores? 

Tantos como quieran los lectores, por un lado, pero también tantos como tenga yo la sensación de que no me agota el personaje. Con la anterior saga, con la de Leire Altuna, me pasó eso, que me agoté y me tuve que despegar de ella. Al menos va a haber una obra más con estos personajes, pero no sé si habrá más de la cuarta... 

Ibón Martín en Oñati. / Gorka Nalda
Ibón Martín en Oñati. / Gorka Nalda

 

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