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La patata alavesa en peligro: su producción cae un 30% por las altas temperaturas

Hay menos patata pero de una mejor calidad por la escasez de lluvias que ha provocado que la presencia de hongos haya sido muy baja

Patata de Álava de la cooperativa Udapa. /UDAPA
Patata de Álava de la cooperativa Udapa. /UDAPA

Si hay un producto por excelencia en Álava ese es la patata, y ahora, tras unos meses con unas temperaturas anormalmente altas, puede estar en peligro. Este año se han recolectado cerca de 10,8 millones de kilos, lo que supone un 30% menos que la campaña anterior, una merma provocada por las altas temperaturas y la falta de lluvia de los últimos meses, según ha informado la cooperativa Udapa.

El dato positivo está en la calidad de este producto, ya que ha sido algo superior a la media de otros años. Y la causa ha sido la falta de lluvias que ha provocado que la presencia de hongos haya sido muy baja. No obstante, Udapa confía en que aunque la producción haya sido menor de lo esperado, el incremento de los precios ayude a los productores a rentabilizar su cultivo.

En medio de un panorama de crisis generalizado, el sector primario no es ajeno a la situación y se prepara para una crisis sin precedentes. Algo de lo que llevan alertando meses, especialmente desde el estallido de la Guerra en Ucrania que provocaba una fuerte subida del gasóleo o de las materias primas como los piensos o de los fertilizantes. Con esta tesitura, desde antes del verano los agricultores de Álava ya vienen alertando de la situación delicada en la que quedaban dos productos clave: la patata, precisamente, y también la remolacha.

Azoka agraria con representación de UAGA / UAGA
Azoka agraria con representación de UAGA / UAGA

El 'annus horribilis' que se aproxima para el sector

La situación que atraviesa el sector agroalimentario es ya por todos conocida y preocupante. De hecho, desde el departamento de Hacienda del Gobierno vasco ya señalan como una posible amenaza, a raiz de la situación actual, una gran recesión del sector primario, que ya lleva en rojo dos años, pero que vería en 2023 su 'annus horribilis'. En concreto, la próxima primavera, según las previsiones del Ejecutivo, será particularmente crudo para un sector primario que verá cómo su PIB se desploma más de un 10%: un 11,3% según los cálculos de Hacienda.

Más allá de la atípica meteorología, hay que tener en cuenta más cuestiones como la crisis de pienso provocada por la guerra de Ucrania, y otros problemas inherentes al propio sector: la falta de relevo generacional, los costes de la energía -especialmente duros para explotaciones de invernadero como la macroplanta de Hispalus en Álava, pospuesta ya para las cosechas de 2023-, la pérdida de competitividad frente a las explotaciones de otros puntos del mundo con costes de producción menores y controles alimentarios mucho menos estrictos... en suma, una crisis de rentabilidad que ya es estructural del sector primario salvando productos 'premium' como el vino, que ha desembocado en un conflicto como el de 'Viñedos de Álava'.

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