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La marcha de Emilio Titos abre en Mercedes una era de incógnitas

Olaf Klug llegará a Vitoria con los retos de la electrificación, la implicación en la vida de Euskadi y la relación con el nuevo comité

La consejera Tapia y el lehendakari Urkullu charlan con el director general de Mercedes, Emilio Titos, durante su visita a la sede del grupo en Stuttgart / Irekia
La consejera Tapia y el lehendakari Urkullu charlan con el director general de Mercedes, Emilio Titos, durante su visita a la sede del grupo en Stuttgart / Irekia

Era difícil imaginar una semana con más protagonismo para Mercedes Vitoria. En menos de 24 horas la factoría más grande de Euskadi ha dado un vuelco total a su mesa de negociación, con nuevos interlocutores a cada lado del tablero. Todavía no es oficial, pero en el lado empresarial se sentará Olaf Klug mientras que la parte social tendrá una contundente mayoría del bloque nacionalista de la que se espera un importante endurecimiento de las negociaciones.

La marcha de Emilio Titos supone el fin de un ciclo de 15 años, los que van desde 2008 al 1 de enero de 2023 en el que el hombre que ha arraigado Mercedes a Vitoria cruzará por última vez la verja del número 1 de la calle Las Arenas para poner rumbo a lo que la empresa ha definido como una "merecida" jubilación.

Su marcha abre un nuevo tiempo marcado por una palabra: electrificación. La plataforma VAN.EA traerá a Vitoria un primer modelo íntegramente eléctrico, con todos los desafíos que ello implica. La inversión milmillonaria de Mercedes está garantizada una vez se ha firmado la paz social e incluso anunciada en una reunión privada con directivos de la factoría, pero aún no comunicada de forma oficial. Sin embargo, eso no quita para que se abran tres grandes interrogantes en la factoría.

El director general de Mercedes Vitoria, Emilio Titos, durante la firma del memorándum / Irekia
El director general de Mercedes Vitoria, Emilio Titos, durante la firma del memorándum / Irekia

La autonomía con respecto a Alemania

La jubilación trae a Vitoria a Olaf Klug. Un directivo con un amplísimo recorrido en el gigante alemán del que destaca su presencia al frente de la producción de furgonetas en Argentina y su paso en los años noventa por Vitoria. Ahora el directivo volverá a la capital de Euskadi para capitanear la era eléctrica de la factoría.

Hombre de confianza del grupo, está por ver cuánta autonomía tiene con respecto a Stuttgart y a Mathias Geisen, CEO de la división de furgonetas de Mercedes. Titos ha sido una figura con un liderazgo muy personal, muy implicado en la vida empresarial de Vitoria, con participación en foros como la Cámara de Comercio de Álava, SEA-Empresas Alavesas o la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD).

Sin embargo, es una incógnita si esa dinámica se mantendrá o, si por el contrario, el perfil de Klug es también una fórmula con la que Alemania busca atar más en corto a una factoría de Vitoria cuyo ambiente laboral ha levantado suspicacias en más de una ocasión en Stuttgart. Las buenas relaciones de Titos, por ejemplo, condujeron a la firma de un memorándum de entendimiento el pasado mes de junio y al respaldo institucional del Gobierno vasco en favor del aval laboral al convenio en el referéndum de julio, que también contó con un comunicado conjunto de la Cámara alavesa y la patronal para pedir un voto favorable al convenio colectivo para garantizar los más de 30.000 puestos de trabajo que orbitan alrededor de la factoría vitoriana. Está por ver si esa es o no la senda por la que aposta Klug cuando llegue.

Olaf Klug / LinkedIn
Olaf Klug / LinkedIn

La relación con un nuevo comité

Solventados el convenio y la inversión, Klug heredará de Titos el revés de la nueva mayoría que han arrojado los comicios sindicales en Mercedes Vitoria. Una parte social que ahora controla quienes votaron contra el convenio colectivo: ELA, LAB y ESK, que son los únicos sindicatos que han visto crecer su representación frente a la bajada de UGT, el mantenimiento de CCOO, el desplome de Ekintza y la desaparición de PIM.

Con un convenio donde las centrales más conflictivas tienen el control está por ver qué perfil adopta Klug: si decide buscar un marco de relaciones más cordial con la parte social o si, por el contrario, eleva el tono todavía más que Titos, con fama de agitador durante las reuniones entre dirección y sindicatos. Algo que irá directamente ligado a su carácter y a su propia autonomía de Alemania. En su favor juega el factor de tener ya un convenio en vigor hasta 2026, pero el resto de negociaciones pueden convertirse en una visita al dentista para el nuevo director de la factoría con la mayoría sindical nacionalista.

Batería sólida de Basquevolt / CIC Energigune
Batería sólida de Basquevolt / CIC Energigune

El aterrizaje de la electrificación

La llegada del modelo eléctrico es una certeza, pero también lo es que eso va a suponer un reto para toda la cadena de valor: desde el último tier hasta gigantes como Michelin, que está a punto de adjudicar a Vitoria el diseño de un nuevo modelo de neumático pensado para la automoción eléctrica.

Ese proceso no está siendo fácil en todos los modelos. Según ha podido saber este periódico, empresas del sector ya han manifestado a las instituciones vascas en más de una ocasión su preocupación por las dificultades que pueden tener para adaptarse algunos proveedores medianos y pequeños pero que operan con los grandes fabricantes. Un reto para el que incluso algunas firmas han pedido apoyo financiero desde las arcas públicas.

A toda la transformación de la cadena de valor, Vitoria suma el interrogante de cuál va a ser el marco de relación entre Basquevolt y Mercedes. El nuevo modelo eléctrico llegará a Vitoria en 2025, cuando Basquevolt estará todavía en una fase muy incipiente, lejos de la industrialización total que se espera para 2030. Sin embargo la intención de las sinergias está ahí y tiene como botón de muestra la alianza bajo la que concurrieron juntos al PERTE de automoción.

El director de la planta de Mercedes de Vitoria, Emilio Titos / Mercedes
El director de la planta de Mercedes de Vitoria, Emilio Titos / Mercedes

El propio futuro de Titos

Otra incógnita es precisamente a qué se va a dedicar Titos. La circular remitida este viernes a la plantilla de la factoría se limitaba a hablar de la jubilación del director general, pero hay hilos que todavía penden en la vida empresarial. El CEO de Mercedes Vitoria ha sido recientemente nombrado vicepresidente de la Cámara de Comercio de Álava en el nuevo equipo de Gregorio Rojo, además de su papel en otros foros empresariales como la patronal del territorio.

Ante él, por tanto, queda todavía margen para seguir formando parte de la vida pública si así lo desease tras 40 años vinculados a la empresa de la estrella. Tras de sí queda una personalidad que, para bien o para mal, no ha dejado indiferente a nadie. Con un marcado carácter germano -es hijo de una familia emigrada a Alemania en los años 60-, Titos no ha seguido el molde tradicional del empresario vasco, tan sagaz como discreto. Sin problemas con la exposición pública, resolutivo y en ocasiones hasta asertivo, tiene tras de sí el éxito de la solvencia demostrada tras recibir la adjudicación en su momento del modelo VS20, lejos de los malos momentos que atravesó la factoría en 2004.

Un trabajador porta un cartel con el lema 'Emilio Titos etxera' durante la manifestación de este viernes / L. Rico (EFE)
Un trabajador porta un cartel con el lema 'Emilio Titos etxera' durante la manifestación de este viernes / L. Rico (EFE)

En el lado negativo, su mismo carácter. El que le ha hecho siempre hueso -"duro de roer" añaden quienes le conocen- en las negociaciones con los sindicatos e "intenso" en los foros empresariales. También el que le situó en verano en el centro de las críticas: su presencia en la mesa negociadora con el comité tensaba los diálogos entre empresa y sindicatos y alejaban el acuerdo. El enfado entre la plantilla durante la negociación hizo que incluso se llegasen a ver pancartas en huelgas con proclamas como 'Emilio Titos etxera'.

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