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Matrici entra en concurso al no poder amarrar nuevos pedidos

La firma de matricería de la Corporación Mondragon se pone en manos del administrador concursal con una deuda de 25 millones de euros

Visita del lehendakari Iñigo Urkullu a Matrici / CV
Visita del lehendakari Iñigo Urkullu a Matrici / CV

La cooperativa Matrici entra en concurso de acreedores al no poder atar ninguno de los pedidos a los que lleva optando los últimos meses. La situación económica de la compañía, con 25 millones de euros de deuda, obliga al consejo rector de la misma a solicitar la entrada en los juzgados, con lo que a partir de ahora será el administrador concursal el que tome decisiones para intentar mantener la actividad.

La firma de Zamudio llega a esta situación después de varios años de dificultades provocados por la crisis estructural del sector de troquelería, agravada por la pandemia de covid. Matrici lleva cuatro años sin ingresar nuevos pedidos y la aventura con la china Evergrande ha complicado aun más la situación. La cooperativa, que todavía en 2017 anunciaba un contrato histórico con Volvo, explica que los impagos de Evergrande, proyecto principal en la cartera actual, y la incertidumbre sobre el futuro del cliente asiático, han sido la gota que ha colmado el vaso para llegar al concurso.

Asimismo, se descata que "los enormes esfuerzos realizados por la cooperativa, reducción de plantilla y salarios, así como el ajuste de los costes estructurales, junto con los mecanismos de solidaridad interna del grupo, como reubicaciones de personas en otras cooperativas, no han podido compensar las pérdidas provocadas por la larga y profunda crisis de la troquelería". En estos momentos Matrici da trabajo a 134 personas de las que unas 60 ya están reubicadas en otras firmas de Mondragon.

Búsqueda de pedidos contrarreloj

A partir de ahora se abre una etapa en la que deberá ser el administrador concursal el que tome decisiones para intentar preservar la viabilidad de la actividad y del empleo. Fuentes de la cooperativa señalan que hay voluntad de lograr que la empresa salga adelante, pero es evidente que para ello deben lograrse nuevos pedidos, a poder ser de fabricantes europeos. En esa labor ha estado volcado el equipo de la cooperativa los últimos meses, y de hecho se han producido contactos con gigantes del sector como BMW, pero estos no han cristalizado en nuevos trabajos que hayan logrado evitar el concurso.

La matricería vasca suma así otro borrón dentro de la crisis en la que lleva sumida los últimos años, ya antes de la pandemia, en pleno proceso de transición del sector de automoción hacia modelos menos contaminantes. El sector ha perdido en los últimos años referencias como Araluce, en Igorre, del grupo Batz, o Matricería Deusto, de Gestamp.

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