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El Metal de Bizkaia cierra el ciclo de huelgas con avances en la mesa pero el diálogo tocado

El conflicto entra a partir de esta sexta jornada de paro en un punto de inflexión en el que LAB, CCOO y UGT deben decidir si elevan la presión o atan la última oferta de FVEM

Manifestación durante una jornada de huelga en el Metal de Bizkaia / Twitter
Manifestación durante una jornada de huelga en el Metal de Bizkaia / Twitter

Este miércoles tendrá lugar la sexta y última de las jornadas de huelga programadas de momento por los sindicatos para desbloquear el próximo convenio del Metal de Bizkaia. Hubo tres días de conflicto antes del verano y otros tres repartidos entre la semana pasada y este primer día laborable de noviembre, al que se llega después de producirse importantes avances en la última cita negociadora pero con la confianza entre las partes muy tocada.

Tal es así que, si antes de este tríptico de paros parecía que el acuerdo podía estar cerca, ahora es muy difícil poder anticipar una resolución rápida del conflicto. Y es que la Federación Vizcaína de Empresas del Metal (FVEM) optó por hacer sobre la bocina, a escasas 48 horas para la huelga del pasado jueves, el que ha sido el mayor movimiento hasta ahora en dirección a las demandas sindicales. Una mano tendida no con la pretensión de cerrar un acuerdo ese mismo día pero sí seguramente para intentar forzar un acelerón de las negociaciones que permitiera a las empresas ahorrarse algún día de parada.

Sin embargo hubo una respuesta muy rápida del bloque sindical que lideran ahora LAB, CCOO y UGT después de la salida del mismo por parte del mayoritario ELA. La propuesta de la patronal, pese a incluir subidas del IPC para este año y una cláusula de revisión parcial de la inflación acumulada hasta 2025 a pagar en dos veces en 2026, es decir, una fórmula muy parecida a la acordada en el Metal de Álava, cayó en saco roto en una reunión que duró apenas una hora y después de la cual los sindicatos empezaron a hacer públicas las movilizaciones convocadas para estos días de huelga. En las valoraciones sindicales de esa reunión se reconocía el paso adelante de FVEM pero se explicaba la decisión de mantener las movilizaciones en "elementos regresivos" como la flexibilidad o el recorte de complementos a las bajas.

"Los sindicatos se niegan a desconvocar las huelgas", señalaba FVEM en una nota tras la reunión, y volvía a mostrar su malestar por los "ataques e intimidaciones" personales recibidos por algunos empresarios miembros de la dirección de la organización. "Estamos siendo testigos de ataques cobardes, sin firma, que no hacen más que violentar el proceso de negociación y llaman a la conflictividad. Por este camino no encontraremos, en ningún caso, el acuerdo esperado", indicaban las empresas vizcaínas en una advertencia clara a aquellas centrales más partidarias de cerrar el convenio cuanto antes.

Movilización con motivo de la huelga en el Metal de Bizkaia / Twitter
Movilización con motivo de la huelga en el Metal de Bizkaia / Twitter

Punto de inflexión

Más allá de las diversas lecturas sobre esta decisión dentro del propio bloque sindical, es evidente que el conflicto está en un punto de inflexión. Sin fecha para una próxima cita negociadora los sindicatos deben decidir si fuerzan un acercamiento en la mesa sobre la base de la última propuesta de FVEM o eligen elevar el pulso con un nuevo paquete de huelgas que, siguendo la lógica del transcurso del conflicto en el sector en 2019, podría pasar por cinco días de parones.

ELA incluso ha planteado abiertamente ir ya a una huelga indefinida, una fórmula difícil de asumir por LAB, CCOO y UGT y que generaría un gran desgaste en las plantillas pero que está claro puede condicionar los próximos movimientos. A la vez parece difícil de sostener una convocatoria de esa magnitud cuando las empresas han ofrecido ya llegar a cubrir el incremento de los precios del año pasado y un mecanismo de recuperación de ese desajuste cuando termine el convenio.

La lógica lleva a pensar que habrá acuerdo antes de navidades siguendo los pasos de Álava pero el clima de tensión actual no facilita recuperar la negociación en el punto en que quedó la semana pasada.

Por otro lado este 1 de noviembre se ha producido la denuncia automática del otro gran convenio industrial vasco, el Metal de Gipuzkoa, cuya vigencia concluye el 31 de diciembre y que debe encarar ya su renovación.

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