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La plantilla de Mercedes avala el frentismo de ELA y aboca a la factoría a un ciclo sin acuerdos

El bloque nacionalista da un paso al frente, se hace con el control de la principal factoría de Euskadi hasta 2026 y aboca a Mercedes a un tiempo de conflicto

Jornada de huelga en Mercedes Vitoria. / Efe
Jornada de huelga en Mercedes Vitoria. / Efe

No hará falta ni la abstención de CCOO. La plantilla de Mercedes Vitoria ha hablado alto y claro: es tiempo de cambio. Apenas cuatro meses después de dar luz verde al acuerdo rubricado por UGT, CCOO, PIM y Ekintza, los trabajadores abogan por un volantazo total en el comité de empresa y entregan la mayoría al bloque nacionalista que votó contra el convenio colectivo. ELA, LAB y ESK han arrasado en las elecciones sindicales de la factoría más grande de Euskadi: son las únicas centrales que crecen en un comité reducido de 31 a 29 representantes mientras sus centrales rivales se derrumban.

Ni la presencia de Pepe Álvarez ha sido suficiente para mantener a UGT en su sitio. La central, históricamente mayoritaria en la fábrica alavesa, cede su último gran cetro empresarial vasco. Se deja un solo delegado, pero las esperanzas de volver a presidir el comité de empresa después del bandazo que dio la presidencia de la parte social a Igor Guevara hace seis años se desvanece. Los de Raúl Arza han quedado cuartos en talleres, por detrás incluso de LAB y ESK, aunque han conseguido maquillar el resultado ganando en oficinas.

Una pancarta llamando a la unidad sindical durante la manifestación convocada durante la huelga en Mercedes Vitoria / EFE
Una pancarta llamando a la unidad sindical durante la manifestación convocada durante la huelga en Mercedes Vitoria / EFE

Frentismo o "sindicalismo útil"

El resultado no es una debacle para los de Raúl Arza, pero sí supone un golpe duro de digerir para una central vinculada toda la vida al sector de la automoción que pierde ahora un 'buque insignia' de 5.000 trabajadores. Solo 74 de los 251 municipios de la comunidad autónoma tienen más población que la plantilla de la factoría alavesa.

Peor le ha ido, sin embargo, a sus compañeros de andaduras: PIM ha desaparecido de la ecuación y Ekintza ha sobrevivido con un solo delegado en talleres. CCOO, el sindicato más críptico dentro del bloque del 'sí' al convenio, es la única central entre sus compañeros de rúbrica que se mantiene en los cuatro delegados.

Será así Igor Guevara quien retenga la presidencia del comité. Conocido en toda la factoría y en prácticamente toda la ciudad, el 'alcalde de Mercedes' revalida así su puesto pese a la paradoja de ver al presidente del comité en verano protestando contra un preacuerdo alcanzado por una mayoría del comité que él mismo presidía. Un perfil con carisma y que ha conseguido ganarse el respeto de los trabajadores.

Con una campaña centrada en las reclamaciones incumplidas en el nuevo convenio y bajo el lema 'Ez zaitez galdu' ('No te pierdas'), ELA ha recurrido precisamente a eso: al resquemor con las cesiones sindicales realizadas para sacar adelante el convenio frente a una 'integridad' de quienes no apoyaron el convenio por no recoger todo lo exigido por la parte social. "¡Por encima de todas las amenazas y presiones ha prevalecido el trabajo sindical honesto y valiente!" clamaba anoche Mitxel Lakuntza tras conocer el resultado electoral.

La central avanza así terreno de la mano de sus socios en el 'no' al convenio: LAB aumenta su cuota sindical pasando de cuatro a cinco representantes y ESK también suma uno más, ocupando cuatro asientos en el comité de empresa. La estrategia de choque con la dirección se impone así en los comicios frente al "sindicalismo útil" que reivindicó la parte social que apoyó un convenio que siempre se ha defendido como la garantía que blindaba la inversión de 1.230 millones para la plataforma VAN.EA que da un futuro eléctrico a la factoría y a sus más de 500 industrias auxiliares.

Igor Guevara, presidente del comité de empresa de Mercedes, habla ante los trabajadores en la segunda jornada de huelga. / EFE
Igor Guevara, presidente del comité de empresa de Mercedes, habla ante los trabajadores en la segunda jornada de huelga. / EFE

¿Qué ELA liderará Mercedes?

El referéndum ha tenido su 'partido de vuelta' y la victoria ahí ha sido para el bloque nacionalista. Sin embargo, es ahora donde se tendrá que ver qué hace el bloque nacionalista: si se impone el cambio de conducta que se ha visto en algunos casos cuando ELA pasa de minoría a mayoría en el comité o si, por el contrario, se mantiene el perfil duro a la hora de negociar. La inmensa mayoría opina que la central de Lakuntza mantendrá su hoja de ruta, pero ahora no habrá mayoría posible sin contar con el bloque nacionalista. Si ELA se ciñe a su modelo sindical, Mercedes se verá abocada a un tiempo marcado por el choque y la ausencia de acuerdos a cambio de unas condiciones más exigentes.

En las ventajas del nuevo comité está que la negociación del convenio está resuelta. En los retos, el primero es cómo hacer frente a una industria de la automoción que no termina de levantar cabeza. Un reto para el que tendrán un nuevo interlocutor enfrente: Emilio Titos, con 67 años, dejará la factoría en manos de Olaf Klug, que deberá empezar a negociar importantes acuerdos con el comité alavés. 

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