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Racismo en el deporte: un "monstruo" invisibilizado

Asmae Ourdi e Iñaki Alonso apuestan por fomentar la diversidad y formar a los entrenadores en materia de igualdad para paliar el racismo en el deporte

Asmae Ourdi e Iñaki Alonso en el seminario 'Racismo en el deporte', en Barakaldo / Crónica Vasca
Asmae Ourdi e Iñaki Alonso en el seminario 'Racismo en el deporte', en Barakaldo / Crónica Vasca

El racismo sigue siendo un problema sin superar en Euskadi. Recientemente este medio publicaba que un 36% de los migrantes residentes en la CAV se han sentido rechazados por su cultura o por su religión.

El racismo, al igual que otras lacras como el machismo, se manifiesta en numerosos ámbitos y de diferentes formas. Una de ellas es el racismo en el deporte. Es habitual que deportistas racializados o simplemente de otras culturas tengan que soportar cánticos y gestos contra ellos. Hay casos que ocupan cierto espacio en los medios de comunicación, especialmente los que suceden en el fútbol profesional, pero hay otros casos menos mediáticos que ocurren a diario, muchos de ellos en el deporte infantil.

Pese a que estas actitudes racistas siguen a la orden del día en los estadios, la justicia comienza a mostrarse firme ante estas conductas. Por ejemplo, los insultos racistas que recibió Iñaki Williams, jugador del Athletic Club, serán juzgados; un tribunal sentará en un banquillo a los aficionados del Espanyol que en 2020 lanzaron gritos racistas y mensajes de odio contra el jugador vasco. Aunque parezca algo habitual, es la primera causa que se abre en España durante un partido de fútbol por este tipo de insultos.

Al hablar sobre racismo en el ámbito deportivo se piensa automáticamente en los insultos que pueda recibir un deportista por parte de algún aficionado, pero lo cierto es que esas manifestaciones de odio son sólo la punta del iceberg de una lacra que viene provocada por la falta de educación desde edades tempranas, ya que se han normalizado ciertas conductas intolerables.

Lema antirracista en un estadio de fútbol. / EP
Lema antirracista en un estadio de fútbol. / EP

La importancia del deporte para los jóvenes

El deporte tiene una gran importancia en la socialización. Los jóvenes generan su identidad gracias a la gente con la que mantienen relaciones sociales y es aquí cuando resulta imprescindible que crezcan en una sociedad diversa y basada en la igualdad tanto étnica como de género.

Para evitar el racismo en el deporte, hay que garantizar la diversidad, y esto es algo que no está garantizado por dos motivos. 

En primer lugar, existe un factor cultural que dificulta el acceso de los jóvenes migrantes al deporte. A los padres les cuesta entender la importancia de practicar un deporte si en su país de origen no existe esta costumbre; no lo consideran algo importante en el proceso de crecimiento del hijo.

Además, el factor económico también supone un impedimento. Para muchos jóvenes migrantes el deporte es un privilegio. Una vez terminan las actividades extraescolares se quedan sin la oportunidad de acceder a clubs deportivos, ya que practicar deporte resulta muy caro para las familias. 

Así lo explica Asmae Ourdi, jugadora de División de Honor de Rugby y socióloga, en el seminario 'Racismo en el deporte' ofrecido en Barakaldo esta semana. Ourdi ha charlado sobre el racismo en el ámbito deportivo junto a Iñaki Alonso, responsable de Protección a la Infancia de la Fundación Athletic Club y experto internacional en ayuda humanitaria.  

Yo no sé nadar, mis padres no se podían permitir pagar casi 700 euros al año para que aprendiese

Ourdi, nacida en Euskadi, es hija de migrantes, por lo que es considerada migrante de "segunda generación". La jugadora lamenta que jugar a rugby sub-14 en Eibar, su municipio, cuesta al año entre 694 y 843 euros -sumando inscripción, ropa, cuota del polideportivo, y gastos extra como desplazamiento a campeonatos-, lo que resulta inasumible para muchas familias que, en un contexto de desigualdad, se ven obligadas a priorizar otros gastos.

"Yo no sé nadar, mis padres no se podían permitir pagar casi 700 euros al año para que aprendiese", lamenta Ourdi, quien asegura que es un problema que haya jóvenes que no puedan aprender a nadar porque sus familias no pueden asumir el gasto que conlleva.

Por suerte la jugadora de rugby ha podido obtener una formación académica que hace que su situación económica no sea como la de sus padres cuando llegaron a Euskadi, por lo que ha decidido apuntar a su hermano pequeño a natación para que no le ocurra lo mismo que a ella.

"¿Y cuánto cuesta?" es la primera pregunta que le hizo a Ourdi su vecina, también migrante, para saber cuánto le están costando los cursos de natación de su hermano. "Normalmente es la primera pregunta que la mayoría de migrantes hacen. Las personas sin dificultades económicas no lo suelen preguntar, pero los migrantes es lo que priorizan. En el futuro espero no tener que preguntar eso para este tipo de actividades", reflexiona la deportista.

Asmae Ourdi, jugadora de División de Honor de Rugby en Eibar. / Gipuzkoa kirolak
Asmae Ourdi, jugadora de División de Honor de Rugby en Eibar. / Gipuzkoa kirolak

Tres generaciones de migrantes

Ourdi explica que actualmente Euskadi acoge a tres generaciones de migrantes con unas características muy diferentes. En primer lugar, los que llegan para garantizarse un futuro mejor, que suelen ser personas con "mucho arraigo al país de origen y carencias sociales, culturales y sobre todo económicas".

En segundo lugar se encuentran los hijos de los migrantes, donde se sitúa ella misma. "Estamos en el limbo entre lo que son nuestros padres y lo que serán nuestros hijos; en casa recibimos la educación que los padres nos quieran dar, pero en la calle o en clase es diferente, por lo que tenemos mucho más arraigo al país donde nacemos", explica la jugadora de rugby, quien destaca que los migrantes de segunda generación tienen un mejor nivel formativo que les ayuda a conseguir una mejora económica. Esta es la generación que predomina ahora mismo.

Los migrantes de tercera generación serán los que menos dificultades económicas y sociales tendrán.

Cientos de personas se concentran en las capitales vascas para denunciar el racismo "institucional y social". / EP
Cientos de personas se concentran en las capitales vascas para denunciar el racismo "institucional y social". / EP

La diversidad como pieza clave

Al hablar de prevención del racismo, Ourdi lo tiene claro: "La mejor manera de prevenir la discriminación es fomentando la diversidad".

Por su parte, Iñaki Alonso, responsable de Protección a la Infancia de la Fundación Athletic Club considera que el deporte es una herramienta y puede ser utilizado de manera adecuada o inadecuada. Si es bien utilizado, "tendrá una repercusión positiva en el crío o cría".

En ese sentido, el también experto en ayuda humanitaria considera que es imprescindible buscar la heterogeneidad en el deporte. "Casi el 40% de los niños que nacen en Euskadi son de origen migrante" -de primera, segunda o tercera generación de migrantes-, explica. 

Los jóvenes componen equipos homogéneos en el deporte "en cuanto a clase, a procedencia y en cuanto a ser personas racializadas o no". "Hay segregación", sentencia Alonso, quien lamenta que al ir a ver un partido es muy fácil saber "cuál es el equipo de un barrio acomodado y cuál no".

Tanto Ourdi como Alonso coinciden en que el deporte es un privilegio para personas de origen racializado, y la deportista considera que para prevenir el racismo en el deporte hay que garantizar la presencia del colectivo racializado. Para ello, la jugadora cree que se debe abordar el problema desde dos ámbitos: instituciones y clubes deportivos.

Las instituciones deben garantizar unas políticas que garanticen "el libre acceso al deporte". Para ello los clubes deben recibir una formación en prevención contra el racismo, y también contra actitudes machistas. "En los partidos se lanzan gritos y hay actitudes inadecuadas. Los niños reproducen todo aquello que escuchan; ven las actitudes de los adultos y ellos serán nuestro  'yo del futuro', debemos reflexionar en ello", apunta la deportista.

Si en la escuela se demanda que haya una figura educativa profesional, quien entrena a los jóvenes también debería tener ciertos conocimientos. "No sirve de nada hablar de prevención si no nos adelantamos a actuar. Hay que impulsar que haya convenios o pactos de igualdad tanto de género como de diversidad étnica", sentencia.

Hay chavales que igual no tienen referentes en casa. Para alguno de ellos el entrenamiento puede ser el único momento sano del día, y si el entrenador le pone normas y le transmite ciertos valores, será el único referente positivo que hace eso en su vida

Asimismo, los clubes "juegan un papel fundamental" en la creación de los valores y en el crecimiento de la infancia: "Deben actuar porque transmiten unos valores que los niños van a reproducir". Por ello, Ourdi considera fundamental formar a los entrenadores en esta materia, "deben tener al menos esa conciencia, no pueden intervenir en la prevención si no tienen no sólo una formación, sino una conciencia. Si tienes un poco de conciencia te das cuenta de que existe un problema".

En esa misma dirección, Alonso considera fundamental que los entrenadores sepan educar. Según explica, hay chavales que igual no tienen referentes en casa. Para alguno de ellos el entrenamiento puede ser "el único momento alegre o sano del día", y si el entrenador le pone normas y le transmite ciertos valores, es el "único referente positivo" que hace eso en su vida. "Igual el entrenador es la última tabla de salvación que tiene el chaval", sentencia Alonso, quien aclara que no es cuestión de que se exija al entrenador ser un trabajador social o psicólogo, pero "debe saber que está con críos, y tiene que tener presente que hay cosas que les afectan y puede estar en sus manos ayudarles".

Balón con lema antirracista. / EP
Balón con lema antirracista. / EP

Formas de violencia en el deporte

En los eventos deportivos hay grados de violencia que son innegables y cualquiera puede ser capaz de apreciarlos. "Si escuchas a la grada hacer el sonido del mono es evidente que es violencia, pero existen otro tipo de manifestaciones de violencia mucho más sutiles y diarias que están completamente normalizadas: comentarios, gestos, miradas, mensajes o exclusiones", detalla Alonso, quien considera que es difícil exigir a un profesional del deporte que detecte determinada violencia que no sea la evidente. "Si no lo puedes detectar no lo puedes comunicar, y por tanto, no puedes incidir para que cambie la cultura establecida". Es por ello por lo que considera que hay mucho trabajo por hacer en el ámbito de la violencia contra el deporte.

Asimismo, el experto internacional en ayuda humanitaria defiende que sigue existiendo racismo de baja intensidad en relación a los menores de origen migrante que quieren tramitar su licencia federativa: "No es de recibo que haya jóvenes que no puedan practicar deporte federado porque no han recibido la autorización de la federación correspondiente. Se les exige presentar el pasaporte para la tramitación de su licencia federativa".

'Crónica vasca' ya hablaba recientemente de cómo el racismo institucional conduce a los migrantes a la marginación. Y precisamente Ourdi relata cómo ha vivido en sus propias carnes este tipo de discriminación. Según explica, en el rugby las personas con una 'F' pueden ser seleccionadas para las selecciones de Euskadi o España, y las personas sin 'F', consideradas extranjeras, no pueden ser seleccionadas para las selecciones. "Soy nacida aquí, pero por la perspectiva visual y por mi nombre y apellido no lo parezco, y en las federación me tenían con una 'F'", lamenta la eibarresa.

Esto no acaba aquí. Después de solucionar ese problema, la selección de España llamó a la jugadora, pero por su nombre y por ser una joven racializada, le exigieron "demostrar" que era vasca. "Ya tenían mi DNI y pasaporte, que es lo mismo que entregaron las demás", sin embargo, le exigieron unas notas de primaria. "¡Yo que he estudiado hasta una carrera en euskera!", lamenta, mientras explica que finalmente tuvo que entregar el título de bachiller: "25 años viviendo en Eibar, he estudiado una carrera en euskera, y tuve que planchar el título de bachiller para justificar que soy de aquí, porque me fue imposible encontrar las notas del colegio".

Pese a que a priori la sociedad vasca se muestre en contra de la discriminación, teniendo en cuenta esta forma de racismo menos mediática, Ourdi explica que el racismo no sólo es algo que reproducen personas concretas en forma de mensajes de odio: "Es un monstruo mucho más grande que abarca mucho más, y si no se cambia eso no se puede pretender que la sociedad cambie".

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