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Zaldibar, una tragedia evitable de la que parece no haberse aprendido nada

Se cumplen tres años de la tragedia de Zaldibar, un caso del que todavía quedan muchas heridas abiertas, daños de los que responsabilizarse y un inmenso daño humano y medioambiental que está muy lejos de encontrar solución

Trabajos en el vertedero de Zaldibar.
Trabajos en el vertedero de Zaldibar.

Este lunes 6 de febrero se cumplen tres años de la tragedia de Zaldibar, el desplazamiento del vertedero ubicado en Vizcaya que acabó con la vida de dos de sus trabajadores, Alberto Sololuze y Joaquín Beltrán. Los restos mortales de este úiltimo nunca llegaron a localizarse y cuya búsqueda el Gobierno vasco dio por finalizada en mayo de 2021.

En memoria de ambos trabajadores y también como protesta para que una catástrofe similar no vuelva a ocurrir, la plataforma Zaldibar Argitu ha organizado este domingo, en el barrio Eitzaga de Zaldibar, un acto que busca, además, recordar una tragedia en cierto modo eclipsada por la pandemia de COVID-19 y de la que aún muchas heridas por cerrar. 

Durante el homenaje, donde se llevará a cabo una ofrenda floral, los responsables de la plataforma exigirán, una vez más, responsabilidades por lo ocurrido, y las "garantías" para que no vuelva a producirse una catástrofe similar que, más allá de las pérdidas humanas, produjo también grandes daños medioambientales

Los restos del vertedero de Zaldibar / EP
Los restos del vertedero de Zaldibar / EP

Un proceso judicial todavía pendiente

De hecho, la empresa Verter Recycling, acusada como principal responsable de la tragedia, ya se vió inmersa en un proceso judicial con cargos de homicidio imprudente por su responsabilidad en la muerte de ambos trabajadores, que se saldó con una sentencia de conformidad en octubre de 2021 entre acusados, acusaciones particulares y fiscalía; y otro proceso todavía en activo por los posibles delitos medioambientales asociados.

En conversaciones con este medio, el abogado encargado del caso y miembro de Ekologistak Martxal, Carlos Alonso, recuerda que este procedimiento penal sigue en el juzgado de instrucción número 1 de Durango, con la empresa y su responsables como investigados, además varios técnicos, entre ellos tres de la consejería de medio ambiente, que podrían enfrentarse a otros delitos como falsedades documentales o negligencias en el control.

Con todo esto, parecería que el Gobierno vasco habría tomado nota de la tragedia ocurrida en 2019, pero Alonso opina de manera totalmente diferente y se muestra convencido de que, “no se ha aprendido nada” y por lo tanto, “desgraciadamente es posible que un caso como este se repita”. 

"Las políticas de residuos siguen basándose sobre todo en el vertido. No solo siguen en funcionamiento muchos de los vertederos más importantes del país, sino que se van a abrir otros nuevos, algunos de ellos con un volumen y unas características geográficas similares a las del de Zaldibar”, asegura. 

Vertedero de Zaldibar
Vertedero de Zaldibar

Un vertedero que nunca se tendría que haber construido

En línea a la opinión de Alonso, el experto medioambiental y Premio Nacional de Medio Ambiente de 1998, Julen Rekondo, ha apuntado en variedad de ocasiones, y así repite para Crónica Vasca, que el vertedero de Zaldibar, aunque se aprobó con permisos del propio Gobierno vasco “nunca se tendría que haber construido”. Algo que ambos asocian a las características geográficas de la zona que ocupa el vertedero, que fueron un factor clave para el derrumbamiento. 

A esto, suma la "sobre explotación” a la que se había visto expuesto llegando a recoger 80.000 toneladas en su primer año y más de 500.000 para 2019; la falta de control, responsabilidad de la empresa Verter Recycling, y las "grandes deficiencias” por parte del gobierno vasco.

Este era un vertedero catalogado como “inorgánico” y de residuos no peligrosos, y que podía reunir unas cantidades muy pequeñas de materia orgánica, pero el desplazamiento provocó numerosos incendios, que a su vez, causaron toda una serie de problemas de contaminación que afectaron especialmente a los habitantes de las zonas de los alrededores y produjeron otros problemas en las huertas o las zonas de pasto.

Además, Rekondo indica que tras el derrumbe se mezclaron unos residuos con otros y por consecuencia todos pasaron a ser residuos peligrosos. Y aquí destaca una sustancia concreta, el amianto, el cual, como señala el experto ambientalista, “puede incluso provocar enfermedades cancerígenas”.

“Los residuos de amianto deberían de ir a vertederos de residuos peligrosos, aunque legalmente se pueden trasladar a los vertederos de residuos urbanos a través de unas celdas especiales y estancas, que en aquel caso, con el desplazamiento de más de un millón de toneladas, se rompieron totalmente”, indica.  

Manifestación por el derrumbe del vertedero de Zaldibar / EFE
Manifestación por el derrumbe del vertedero de Zaldibar / EFE

Soluciones y alternativas

Con todo esto, el de Zaldibar es un territorio que según Alonso, y al igual que con cualquier vertedero, “no se va a recuperar nunca”, y cuya solución a futuro parece más que ambigua.

Por una parte se habla de “conseguir el vertido cero”, o acabar con los vertederos, pero esta no parece una vía alcanzable a corto plazo, por lo que como marca la jerarquía europea de gestión de residuos, es necesario apostar por la reutilización y el reciclaje. 

Ambos expertos aseguran que a nivel industrial hay una gran cantidad de residuos que podrían “tener una segunda vida” como materias primas para los procesos industriales, e insisten en que la mayoría de los flujos industriales “tienen posibilidades de reutilización, de reciclaje o de revalorización”. De hecho, Alonso recuerda que la mayoría de los residuos que se echaban en Zaldibar podían haberse aprovechado de alguna otra manera..

 

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