En un contexto de dura pugna entre puertos por las mercancías, el Puerto de Bilbao que dirige Iván Jiménez logra mantener el pulso en lo relativo al contenedor.
Este ámbito de las mercancías suele considerarse un buen termómetro de la salud portuaria porque depende menos de los ciclos de actividades concretas (como ocurre en Bilbao con el gas y el petróleo), y lo cierto es que el principal puerto vasco venía renqueando en los últimos años.
En estos primeros meses de 2026, sin embargo, la instalación portuaria que encabeza Jiménez logra un cierto repunte en un contexto además de caídas generalizadas en el contenedor en el arco atlántico-cantábrico, un síntoma de que pese a las dificultades Bilbao mantiene su sitio entre los operadores y las cadenas logísticas.
