El 20 de diciembre de 1973, ETA asesinaba al entonces presidente del Gobierno de España, Luis Carrero Blanco. Unos jovencísimos José Miguel Beñarán, alias "Argala"; Ignacio Pérez Beotegui, "Wilson" y Javier María Llarreategui detonaban unos explosivos y el coche del almirante volaba, literalmente, por los aires a su paso por la calle Claudio Coello cuando volvía de asistir a misa diaria en la Compañía de Jesús. La explosión lanzó el vehículo de Carrero Blanco, modelo Dodge 3700 GT, hacia arriba, hasta rebasar el tejado del edificio de los jesuitas y caer en la terraza del interior del mismo. Era la primera vez que ETA asesinaba fuera de Euskadi y era la primera vez que lo hacía contra una persona con un cargo de tal magnitud. La conocida como 'Operación Ogro' fue su primer magnicidio y fue un "exito absoluto".

Son muchos los expertos que durante estos más de 45 años han calificado el crimen como "perfecto". Demasiado perfecto para ser obra obra exclusívamente de unos "jóvenes activistas" como eran los miembros de la banda terrorista. Numerosas incognitas y teorías de la conspiración han sobrevolado desde el primer momento el asesinato de Carrero Blanco.

¿Contó ETA con la ayuda de Estados Unidos? Una de estas teorías conspiranóicas apuntaba en esta dirección por varios motivos. La sede de Estados Unidos estaba a escasos metros del lugar donde se detonaron los explosivos, la zona estaba blindada de seguridad pero no captaron la amenazar terrorista. Además, el secretario de Estado norteamericano, Henry Kissinger, había estado de visita esos días, lo que aumentó aún más la presencia de seguridad, incluída la CIA.

La otra teoría señalaba directamente al propio régimen, cuya respuesta al asesinato fue inquietante. Torcuato Fernández Miranda asumía la presidencia inmediatamente después de la muerte de Carrero y lo hizo durante 11 días en los que no decretó el estado de excepción. Además, Franco pronunciaba en su discurso de fin de año la siguiente frase : "No hay mal que por bien no venga". No hubo grandes discusiones sobre lo que ocurrió, el sumario estuvo décadas circulando por diferentes tribunales y nunca ha habido causa judicial completa contra los acusados ni hubo juicio por el asesinato.

El catedrático de Historia de la UPV/EHU Antonio Rivera acaba de publicar el libro '20 de diciembre de 1973, el día en el que ETA puso en jaque al régimen franquista'. En él trata todas estas cuestiones, el contexto en el que se produce este asesinato, los hechos precedentes y las consecuencias que tiene para la organización terrorista. Charlamos con él sobre todas estas incógnitas que sobrevuelan el atentado.

Imagen de la explosión que provocó el asesinato de Carrero Blanco

La denominada “Operación ogro” , todos quienes tratan el tema la definen como un “auténtico éxito” de ETA. También aparece así en el libro pero hace mención a lo que considera una “serie de errores que hacen todavía más increíble que el atentado llegara a perpetrarse” 

Es que fue un éxito. Hacer estallar un coche cuando pasa, por mucho que pase de manera lenta, elevarlo 5 pisos por encima de un edificio, que caiga dentro del patio interior del mismo. Organizar algo durante meses y que no te detecten. El éxito fue absoluto pero también coincide en paralelo con la cantidad de errores que cometieron. No solo por parte de ETA, sino por la otra parte porque hubo una total incapacidad policial y de los servicios de inteligencia. Un grupo de activistas, que no era pequeño, andando por Madrid y que dejaron rastros por todas partes. Hubo hasta una especie de reunión ejecutiva, de toda la dirección de ETA con 30 personas. 

Los servicios policiales no caían en lo grande y real que podía ser la amenaza de ETA...

Estaban atentos a otras cuestiones y hay una total ineficacia. El SECED, que es el sistema de inteligencia que monta precisamente Carrero, es absolutamente incapaz de detectar sus movimientos.¿Por qué? Pues porque todavía estaban pendiente de grupos anteriores que generaban problemas al franquismo como los sectores sindicales, la Iglesia, los estudiantes universitarios…

Se les disparó el arma dos veces, asaltaron una armería, una comisaría para llevarse carnets que luego falsificaron, se fueron a hacer prácticas de tiro a las llanuras de Segovia. Tenían ocurrencias de chiquillo. Además, el único que tenía protección era Franco. El resto estaban desprotegidos pero porque no creían que fuera necesario. 

Ellos lo que hacen una de las primeras veces que van a Madrid es ir a una cabina de teléfono, cogen la guía, lo buscan y se encuentran con que aparecía su dirección y su teléfono. Entonces se quedan alucinados. 

¿Y no les parecía a priori totalmente descabellado atentar contra el presidente del Gobierno?

Yo he tenido la ocasión de hablar con algún miembro de ETA de aquel momento y me explicaba esto básicamente por dos argumentos. El primero era su propia juventud, totalmente alocada y que ven que todo lo pueden hacer. Y por otro lado, durante los años 60 y 70 son unos años de fervor que anima a este tipo de grupos que actuaban por todo el planeta con acciones que parecían increíbles pero que se conseguían. Es decir, por juvenalismo y por fervor revolucionario. 

En un primer momento su intención no era asesinarlo sino secuestrarlo

Exacto. Inicialmente su objetivo era secuestrarle para pedir la excarcelación de un número importante de presos. No solo de los suyos sino presos políticos con una determinada condena. Este argumento anti represivo y de solidaridad con los presos por parte de la cultura política de ETA es algo que han explotado desde el principio. Ha sido el referente, el estímulo y el elemento de atracción del entorno social más potente. 

Patio interior hasta donde vuela por los aires el coche en el que iba Carrero Blanco

Son varias las teorías de la conspiración que han surgido en torno a su asesinato y la “perfeccción” del crimen que apuntan a que ETA no lo hizo sola. Estados Unidos, el propio régimen… ¿Son reales? ¿Tienen algún sustento?

En absoluto, ninguna de los dos. Estados Unidos ha liberado un montón de información secreta de sus servicios de inteligencia y no hay nada que apunte a ello. No es cierto que pudieran estar interesados en eliminar a Carrero, no tenían ningún interés en desestabilizar España. 

En cuanto al régimen, es verdad que no era un político muy querido pero también es cierto que era el fiel de la balanza. Era la pieza que sostenía el arco y cuando desaparece es cuando emergen todas las diversas familias que ya había dentro del régimen franquista porque no hay ese elemento que les ponga en vereda. Yo comparo su figura con la de Txikia dentro de ETA. Ambos eran quienes conseguían mantener a salvo las tensiones internas que vivían en la organización. 

¿Tenía muchos enemigos Carrero Blanco?¿Había quien pudiera beneficiarse con su muerte?

Si, si los tenía. Más allá de ETA y de toda la oposición, tenía enemigos internos importantes. Los falangistas del partido, aunque esto pueda sonar raro, estaban muy enfrentados con él porque él es quien impide que España se convirtiera en un Estado fascista. En los años 50, se produce la última intentona de los grupos falangistas, dirigidos por José Luis Arrese, de organizar el estado conforme el patrón fascista y Carrero, que no tenía ninguna intención de intervenir, cuando ve esa amenaza, reacciona. 

Es un personaje eminencia gris que aparentemente no tiene su cabeza en ningún proyecto político pero es el que promueve a Juan Carlos como futuro rey en una monarquía no reinstaurada, sino instaurada. 

El dictador Francisco Franco y el almirante Carrero Blanco

Y si se desechan las teorías de colaboración con EEUU y con el propio régimen. ¿Quién pudo ser el apoyo de ETA?

Ellos mismos. Tienen una gran carga de explosivos, unos 80 kilos que habían robado en 1973. Lo tuvieron bien guardado en Mondragon y se van con todo a Vitoria en autobús. ¡Con 80 kilos de explosivo en un autobús! Estamos en una dictadura sí, pero la capacidad del control policial era muy reducida en términos cualitativos, porque cuantitativos detenian a diestro y siniestro. De Vitoria a Burgos van en tren también con la carga y de ahí en coche hasta Madrid. 

En la víspera del atentado necesitan una escalera. Van a buscarla y les cuesta Dios y ayuda pero cuando la encuentran vuelven al piso en taxi con la escalera saliendo por una de las ventanas. Parece una historia de Mortadelo y Filemón pero es que fue todo así. 

Y en el libro menciona una figura, un personaje, cuanto menos inquietante que es 'el hombre de la gabardina'

Es una figura interesante y que también fue parte del discurso de la conspiración. Hay un individuo que les indica a ETA por donde va siempre Carrero y teóricamente vuelve a aparecer al cabo de los meses y les dice por donde pasa exactamente y cuál puede ser un buen lugar para alquilar un piso. No se sabe si existió, pero teóricamente se entrevistó la primera vez con Argala y la segunda vez con Ezkerra. Si efectivamente existiera, les habría estado conduciendo continuamente desde el inicio hasta el final. 

En aquellos momentos, ETA se encontraba sumida en un debate sobre la utilización, o no, de la violencia y un año más tarde, en 1974, llegaba la escisión de la organización. ¿Como cayó dentro de la banda el asesinato de Carrero?¿Influyó en la posterior escisión?

Totalmente, sí. El atentado de Carrero son dos cosas a la vez. Por un lado, marca el punto final del franquismo en el sentido de que hace imposible un franquismo sin Franco. Su asesinato imposibilita esa vía. No abre la democracia, no abre el inicio de la reforma, eso llega en el 76 con Suarez. No es el inicio de la Transición, es el inicio del final del Franquismo. 

A la vez, es el inicio definitivo de un proceso de acumulación de prestigio por parte de ETA, que va acumulando y utilizando a lo largo de los años 80 y 90. Sin embargo, sus atentados también se van volviendo más incomprensibles y dentro de ETA surge ese debate sobre el papel de la violencia. Determinados sectores, entre ellos Txikia y Argala, establecen un criterio y es que la violencia es el eje articulador de la cultura política de ETA. 

Lo que va ocurriendo con esto es que otros sectores dentro de la organización, plantean que la violencia es un recurso, un instrumento de intervención política. El éxito del atentado contra Carrero lo que hace es asentar y fortalecer todavía más esta opción por la violencia que es la línea que sigue luego ETA a lo largo de 50 años. 

Con este atentado, y también con el de la cafetería de la calle del Correo, con 13 muertos, se producen tensiones suficientes como para que llegue esa escisión: ETA militar y ETA político militar. El frente obrero se sale de la organización después del asesinato de Carrero porque entienden que la acción violenta les pone a los pies de los caballos y en una situación de persecución policial con la que no pueden competir.