El deshielo acelerado reduce la extensión de la gigante lengua blanca que abre su imaginaria chistera de la que surgen sorpresas ocultas bajo el hielo durante demasiado tiempo. El Glaciar Aletsch, el más largo de los Alpes, derrite los corazones de quienes temen que se cumplan los nefastos pronósticos y desaparezca definitivamente con los últimos años de siglo.
Antes de que eso ocurra en el glaciar de tamaño superlativo formado por la confluencia de tres enormes masas de hielo, sus cuatro miradores son una invitación a admirar parte, solo parte, de sus 80 kilómetros cuadrados de extensión. El resto solo podrá ser contemplado por expedicionarios o sobrevolándolo y, entonces, pueden surgir sorpresas como esa avioneta que parecía haberse tragado la tierra en 1968.
En realidad la engulló el glaciar que, solo con el deshielo, consintió que el cuerpo metálico del aparato y los de sus tres ocupantes asomaran a la luz en 2022.
La información sobre las rutas se pueden conseguir en las instalaciones del teleférico aunque desde los miradores están señalizadas. Desde aquí se pueden observar las morreras, líneas oscuras formadas por la inserción de sedimentos y rocas en el hielo
Acceder a pie hasta Alestch es posible si se está bien equipado y en mejor forma, por ello el ascenso en telecabina es la fórmula más usada para contemplar las razones por las que el glaciar ha sido considerado por la Unesco Patrimonio de la Humanidad. Alestch exige tanto como está dispuesto a dar. Exige esfuerzo para llegar caminando a su cima, sacrificio para recorrer rutas panorámicas en bicicleta, ignorar el vértigo para adentrarse por la vía ferrata de Eggishorn, practicar escalada o volar en parapente.
Definitivamente antes de que sus días lleguen a su fin el glaciar está dispuesto a bombear adrenalina entre los visitantes que decidan practicar trekking sobre su superficie. La experiencia se ofrece de junio a octubre y los monitores ,que inician la ruta desde los miradores, facilitan el material necesario para caminar durante seis horas. Otros optan por el esquí, el snowboard o descenso en trineo.
Aunque son cuatro los miradores, no todos están abiertos los doce meses del año, un detalle que hay que tener en cuenta al planificar la visita. Eggishorn —el más alto— y Bettmerhorn ofrecen vistas a la amplia curva que forma glaciar e incluso se puede llegar a apreciar el Montblanc. Moosfluh es probablemente el más cercano al hielo y Hohfluh abierto todo el año al que igual que al anterior se puede caminando, permite contemplar un amplio panorama de la masa de hielo.
El teleférico de Moosfluh se adapta a la montaña que al igual que el glaciar está en movimiento. Instalada en 2015 es una estructura única en el mundo de pilares móviles que se adecúan al corrimiento de la tierra
La llegada a los puestos de observación en teleférico se hace por tramos, en los que se aconseja detenerse para, en función del punto de partida Mörel, Bettmeralp Talstation o Fiesch, admirar la belleza de Riederalp, Bettmmeralp o Fiescheralp, tres destinos en los que los paseantes y deportistas ocupan el espacio que en otros lugares lo hacen los vehículos. Destinos sin coches que, como Bettmmeralp, donde dispensadores ofrecen protector solar a quien lo necesite, forman parte de la Gran Ruta de Suiza .
El glaciar nutre las aguas del lago de Bettmmeralp que constituye una gran terraza desde la que observar las montañas alpinas y disfrutar de la naturaleza
Ante la iglesia María de las Nieves de Bettmmenralp se sitúa el indicador de la Gran Ruta Suiza señalando así que este es un lugar que merecer ser visitado
El deporte en cualquiera de sus versiones ocupa la mayor parte del tiempo de los visitantes. El empeño de Edelbert Matting, hasta su jubilación trabajador en el teleférico, es que no se pierdan las tradiciones, por eso enseña a tejer tschiffra, cestos que su familia lleva elaborando desde hace tres generaciones ,con guías y trenzado de madera de avellano y base de fresno.
La tradición de estas cestas que tejían los hombres para transportar desde bebés hasta maderas o frutos, proviene de 1.800 y Edelbert las vende o enseña a elaborarlas a quienes lo deseen
Observaciones
Brig y Naters, separadas por el discurrir del río Rhone, pueden considerarse el primer estadio de acercamiento al glaciar y, pese a no ser las más cercanas merecen una visita. A una corta distancia en tren combinado con un más breve recorrido en bus está Fiesh, punto que muchos escogen para alojarse e iniciar la visita al glaciar. Alpenblick es un hotel de montaña familiar frente la parada del bus, lo que hace todo más fácil.
Para decidir que miradores y pueblos se quieren visitar se aconseja fijarse en el mapa previamente y, fundamentalmente, adquirir el Aletsch Explorer Pass www.aletscharena.ch
También se obtienen bonitas vistas del glaciar desde el Jungfrau al que se llega en el tren de alta montaña Jungfrauhoch para el que el Swiss Travel Pass ofrece un importante descuento.
Naters y Brigs, hermanas de diferente carácter
El primero, del que proceden la mayor parte de los miembros de la guardia Suiza que custodia el Vaticano, ha apostado por mantener el espíritu de pueblo. El segundo ha preferido confiar en los aires de ciudad. Ni eso, ni el río Rhone que inicia recorrido en el glaciar del mismo nombre, las ha convertido en rivales.
Era improbable que Naters no apostase por el Museo de la Guardia Suiza, único en el mundo dedicado al ejército del Papa. Lo ha hecho ubicándolo en un complejo de un kilómetro de túneles excavados en el interior de la montaña que fue fortaleza de artillería.
Podría haber estado en Brigs pero puesto que parte del glaciar pertenece a Naters, es también allí donde se encuentra World Nature Forum y su exposición interactiva, única en el mundo, que permite descubrir las singularidades del gigantesco bloque de hielo.
Si se fundiera, cada habitante del planeta podría tener diariamente un litro de agua durante tres años ¿imaginan? Duele saber que con el deshielo pueblos como Blatten, considerado el más bonito del valle, hayan tenido que ser evacuados; impresiona que en una montaña de dos mil metros, una temperatura de veinte grados ocasione al glaciar la perdida de veinte centímetros de grosor cada día. Hiere que cuando esto ocurre, con el glaciar se van también distintas especies de animales
Naters, a seiscientos metros de altitud, es el pueblo con mayor desnivel en Suiza puesto que la montaña más alta, Aletschhorn, supera los cuatro mil
Pese a tener una extensión similar a Barcelona, en la localidad que se esparce hacia la montaña, apenas viven diez mil habitantes.
Esa falta de espacio incluso para los enterramientos alrededor de la iglesia fue una de las razones que llevaron en el siglo XVI a construir el Osario, uno de los mejores conservados de Suiza. Ordenados, con los nombres inscritos en el cráneo se apilan los restos de treinta mil personas.
Sobre la cruz el texto reza: "Lo que ahora sois es lo que fuimos y lo que somos es lo que seréis"
Ninguna región forma parte de la UNESCO si, más allá de poseer belleza, no cumple determinados requisitos como poseer biodiversidad y mostrar el cambio climático. Naters lo hace con colorida cartelería recordando la necesidad de "portarse bien" con la naturaleza para no ocasionar accidentes.
Rollibock, enorme criatura de cuernos retorcidos, se encarga de castigar a quien no lo hace. Nunca son malas, pero si divertidas las mujeres que caracterizadas de brujas descienden las montañas esquiando hasta llegar a Blatten. Tampoco habitaron allí los judíos pese a que una de las calles de preciosas casas del siglo XVI lleve ese nombre. Los habitantes llamaban así a quienes acudían al mercado desde otros lugares.
En el privilegiado Alto Valais que disfruta de un microclima con sol trescientos días al año, la hermana siamesa de Naters, Brig, fue una ciudad poderosa por la que en el siglo XVII pasaba todo el comercio. De aquellas fortunas proviene el castillo Stockalper construido por el Rey del Simplon, un rico comerciante que se hizo "de oro" con el paso de mercancías como la sal por el paso alpino.
Incluido también en la Gran ruta suiza junto a este castillo del que disfrutan los estudiantes de la cercana universidad se sitúa el kilometro 1 de la vía hacia Italia
Otro de los personajes que dejaron su huella en la ciudad es el piloto peruano Geo Chávez, empeñado ser la primera persona en sobrevolar los Alpes con su avión desde Brig a la ciudad italiana de Domodossola. La hazaña terminó con su fallecimiento cuatro días después de que en el momento del aterrizaje las alas del aparato se romperán de modo que no pudo disfrutar jugoso premio de veinte mil dólares que le correspondió.
Cada sábado se celebra mercado, el color en las fachadas de las casas demuestran la influencia italiana
Escarlata O’Hara nunca hubiera tenido que poner a Dios por testigo para asegurarse de no pasar hambre si hubiese vivido en este lugar. Aquí se inventó el Cordon Bleu, al menos el suizo, que como otros se hace con finas láminas de carne entre las que se introduce jamón cocido y queso raclette.
Cuenta la leyenda que fue fruto del ingenio de una cocinera para hacer frente al dilema de alimentar al doble de comensales previstos. Otra idea surgida de la necesidad es el cólera, un plato llegado en plena pandemia para usar los productos que habitualmente se tienen en casa: masa de hojaldre, patatas, manzanas, puerro, queso… y si se desea, bacón.
Es una región en la que abunda la fruta, no sólo manzanas o peras, sino los albaricoques con los que elaboran un sorbete que provoca lágrimas de emoción. Y, como comer una pizza en Suiza cuesta tanto como hacerlo en Italia incluyendo el precio de transporte, son muchos los que cruzan hasta el país vecino para hacerlo.
El restaurante Walliser Stuba mantiene la tradición de los platos más característicos de generosas raciones
Curiosidades
La ingeniería suiza es "ingeniosa". Para evitar inundaciones como la que en 1993 ocasionó el río Salttina en Brig han diseñado un puente que se alza sobre las aguas para evitar que los vecinos queden incomunicados en sus orillas.
Entre Riederalp y Bettmeralp —donde no circulan los coches— funciona con precio disuasorio un autobús eléctrico para facilitar el tránsito a personas con dificultades de movilidad.
El Goms Bridge, un Puente en suspensión a unos cien metros sobre el río Ródano, une Fürgangen y Mülenbach. Nuevamente el vértigo es el elemento contra el que hay que luchar para atravesarlo.
Una vez visitado Bettermeralp se toma el teleférico y en la parada de Taistation se toma el tren hasta Fürgangen
Riederalp fue el campo de golf más alto de Europa. Actualmente el pódium se lo ha robado Andorra y es el más alto de Suiza.
En Grengiols el tren encajado en un engranaje circula por un viaducto en curva a través de un túnel en forma de hélice, ascendiendo así durante más de cincuenta metros.
Cómo llegar: Aletsh Glaciar está a poco más de dos horas de distancia de varios aeropuertos que tienen conexión ferroviaria. Los más cercanos son Ginebra, Milán, Zurich y Basilea.
