Todas las miradas se centran en el Banco Central Europeo (BCE), se acerca el final de año y la entidad presidida por Christine Lagarde debe enviar a partir de hoy un mensaje fundamental sobre el reparto de dividendos. La decisión sobre si mantiene la prohibición del reparto tiene en vilo al sector financiero. Los principales bancos vascos siguen atentos la decisión por sus graves consecuencias. En el caso del BBVA, le impediría repartir beneficios a sus accionistas que ascendieron a más de 1.700 millones el año pasado. A Kutxabank, le bloquea la financiación de sus fundaciones bancarias, a las que aportó 176 millones en 2019, y, en el caso de Laboral Kutxa, sus cooperativistas no pueden recoger sus intereses. La medida, en lo planteado hasta ahora, no atiende a los ratios de solvencia de los bancos y se aplica por igual, lo que perjudica a las entidades vascas que no tienen problemas en sus balances. 

En marzo, con la crisis generada por la covid-19, la institución europea dio instrucciones claras para que los bancos no repartieran dividendos. La cuestión que preocupaba al Banco Central Europeo es que en 2021, cuando los efectos de la crisis en las empresas empiecen a pasar factura se genere una bolsa de créditos impagados que, junto a una caída generalizada en la rentabilidad de los bancos, dibuje un panorama que pueda poner en riesgo el respaldo de sus activos. De ahí la decisión de paralizar cualquier reparto de dividendos para que las entidades financieras puedan respaldar con dotaciones la salud de sus balances. La cuestión ahora es si se puede levantar esa barrera. Todo el lobby bancario europeo lleva presionando las últimas semanas al BCE para que abra la mano o, al menos, no aplique el ´justos pagan por pecadores ´ y atienda a las situaciones de rentabilidad de los bancos.

En el escenario vasco, los principales bancos que operan en Euskadi, viven también con expectación el anuncio de si se mantendrá el secuestro de los dividendos. Fuentes de BBVA, Kutxabank y Laboral Kutxa han señalado a ´Crónica Vasca´ que no parece muy justo que bancos con un ratio de rentabilidad por encima del 15% no puedan liquidar dividendos. Son tres casos diferentes, pero que sufren esta situación cada uno a su manera. Sostienen que no tiene encaje que con ratios de solvencia por encima del 15% sufran estas condiciones. Así, Kutxabank alcanza un 17,5% al cierre del segundo semestre del año, mientras que Laboral Kutxa presentó un 19,6%. Son datos que las ubican en la primera línea de la banca.  

El BBVA es una entidad cotizada y, en este caso, el dividendo es un elemento básico en la relación con sus accionistas. Fuentes de la entidad desacan que la capacidad del banco sigue siendo sólida, por lo que la entidad tiene la intención de reanudar el pago, una vez que el supervisor elimine las restricciones en vigor, algo que esperan que sea ya en 2021. La cuenta a dividendos de la entidad entidad presidida por Onur Genç ascendió en 2019 a 1.734 millones de euros. En cuanto a la evolución de su cotización, llegó a registrar una caída del 53% en el mes de octubre respecto al mes de enero, aunque tras los anuncios de la vacuna, sólo en el último mes de noviembre se ha recuperado con un crecimiento del 87% recuperando un valor por acción por encima de los 4 euros.

Kutxabank, no cotiza en Bolsa, pero sí tiene una cuestión fundamental desde una perspectiva social. Y es que su dividendo se reparte entre sus accionistas, en este caso las Fundaciones Bancarias, herederas de la Obra Social: BBK, Kutxa y Vital. Desde 2015 viene destinando el 50% de esa cantidad a este fin. Desde la prohibición del reparto de dividendos, la entidad no ha podido aportar a sus Fundaciones 42 millones a cargo del ejercicio 2019, pero si se mantiene la prohibición, no podrá aportar ni un euro a cargo de este año. 

Las Fundaciones cuentan con ahorros y, según han confirmado a ´Crónica Vasca´ los programas sociales y convenios de actuación no sufrirán, aunque, desde BBK, señalan que serán necesarios ajustes para mantener ese compromiso. La fundación vizcaína, sí cuenta con una ayuda y es que ha recibido la dispensa para no tener que provisionar el Fondo de Reserva. El Fondo de Reserva es una obligación del regulador, a cambio de que no entrara un socio externo en la entidad vasca, que debe provisionarse con 25 millones anuales para llegar a los 235 millones de euros en 2024.

En cuanto a Laboral Kutxa, la figura del reparto de dividendos no le afecta como tal al ser una cooperativa de crédito, pero sí es cierto que la recomendación del Banco de España, en el mismo sentido del BCE, le bloquea el reparto de sus beneficios con los cooperativistas. Laboral Kutxa reparte anualmente un 25% del resultado positivo al fondo del cooperativista que cada uno tiene en la entidad. Esa maniobra se puede realizar sin problema, porque esos fondos consolidan en la contabilidad del banco. El problema reside en la recogida de los intereses generados por el fondo que no se pueden sacar y que, por lo tanto, dejan a los cooperativistas sin esa percepción.