El presidente electo de EE.UU., Joe Biden, heredará una economía en medio de una de las crisis más graves de la historia del país debido a la pandemia, para cuya recuperación ya ha presentado su receta: un nuevo paquete multimillonario de estímulo fiscal. "No hay tiempo que perder, tenemos que actuar y actuar ahora", argumentó Biden, quien el próximo 20 de enero asumirá el cargo de presidente de Estados Unidos en sustitución de Donald Trump, al desvelar sus planes económicos. El demócrata ha prometido emplear todo el arsenal disponible para revitalizar la economía.

Masivo estímulo fiscal

Este jueves lanzó su ambiciosa propuesta de estímulo fiscal de 1,9 billones de dólares, que incluye una ronda de pagos directos a los ciudadanos por 1.400 dólares y un suplemento de seguro de desempleo de 400 dólares por semana hasta septiembre.



Destina, asimismo, 160.000 millones de dólares para el programa de vacunación en el país, 20.000 millones para las tareas de distribución de las dosis, así como 50.000 millones de dólares para pruebas.



También propone invertir 170.000 millones en escuelas e instituciones de educación superior, incluido un monto de 130.000 millones para asegurar que los establecimientos educativos puedan reabrir de manera segura pese a la pandemia de coronavirus.



El proyecto prevé aumentar el salario mínimo federal a 15 dólares por hora y estipula 350.000 millones de dólares en fondos de emergencia para gobiernos estatales y locales. La llave, no obstante, está en el Congreso que deberá aprobar la propuesta. Los demócratas cuentan con mayoría en ambas cámaras, pero en el Senado es tan ajustada que se prevé una dura batalla legislativa.



"Si es aprobado, EE.UU. habrá gastado más del 20 % de su PIB en estímulos, frente al 6 % empleado durante la Gran Recesión (2008-10)", apuntó Josh Lipsky, del centro de estudios Atlantic Council.



Durante sus cuatro años de mandato, Trump cumplió con las reglas tradicionales del Partido Republicano: reducción de impuestos y disminución de la regulación federal. Logró, además, mantener un ritmo de crecimiento de en torno al 3 % anual. Todo ello, sin embargo, a costa de disparar el déficit federal, que seguirá creciendo con las iniciativas desveladas por Biden.

El apoyo de la Fed

El futuro mandatario contará con el respaldo monetario desde la Reserva Federal (Fed, banco central). Esta semana, el presidente de la Fed, Jerome Powell, recalcó que no prevé "pronto" un alza de tasas de interés en EE.UU. mientras se trata de recuperar la actividad. Las últimas previsiones de la Fed apuntan a un crecimiento económico en 2021 del 4,2 %, después de la caída del 2,4 % registrada el pasado año.



El banco central estadounidense mantiene los intereses de referencia en torno al 0 % desde marzo, cuando llevó a cabo un recorte abrupto del precio del dinero ante la llegada de la pandemia del coronavirus al país. Descartó, asimismo, riesgo en el futuro próximo de elevadas presiones inflacionarias, actualmente por debajo del objetivo anual del 2 %. "Hay bastante margen en el mercado laboral y es improbable que las presiones sobre los salarios vayan a alcanzar un nivel que podría crear y respaldar un inflación elevada", indicó Powell.

El coronavirus

La irrupción del virus en EE.UU. en marzo y las consiguientes restricciones adoptadas para frenarlo dispararon la tasa de desempleo hasta el 14,7 % en abril, una cifra no vista en más de 50 años, frente al 3,5 % registrado en febrero. Desde entonces, se ha ido reduciendo hasta el 6,7 % con el que cerró diciembre, pero aún hay millones de estadounidenses que han perdido su empleo.



El gobierno federal lanzó dos paquetes de rescate, uno de 2,2 billones de dólares en marzo pasado, y otro de 900.000 millones de dólares en diciembre, que sin embargo se han mostrado insuficientes ante la magnitud de la crisis desatada por el coronavirus.



En plena tercera ola, Estados Unidos registra más de 3.000 muertes diarias desde el arranque del año, y aunque el plan de vacunación ya lleva semanas en marcha, las perspectivas siguen siendo sombrías en un país de más de 300 millones de personas. Por ello, la propuesta de Biden incluye también enormes recursos para acelerar la vacunación. Su meta: 100 millones de personas vacunadas en sus primeros 100 días de gestión.