China y Asia están convirtiéndose en un problema inesperado para la actividad de las empresas vascas, especialmente en sectores que dependen de la importación de sus productos para poder mantener su cadena de producción. Es el caso de la automoción, de las empresas que precisan materiales de aluminio y acero, chips electrónicos, caucho u otras materias primas. Al problema del fin de año chino, que suele generar una caída en la actividad del gigante asiático que provoca un ´cuello de botella´, este año se añaden las consecuencias de la pandemia en oriente, que han reajustado los planes de producción por las paradas sufridas, el descenso del volumen de barcos y de aviones de mercancías y hasta el brexit. Y es que, junto a la menor cantidad de vehículos de carga por mar y aire, la ralentización de los trámites para introducir mercancías en Reino Unido, ha provocado la falta de disponibilidad de contenedores de transporte. Así, el coste de transporte de un contenedor desde China puede elevar su precio de los 1.700 dólares a los 10.000 que se han llegado a pagar en enero. Se trata de problemas que están afectando a importantes empresas vascas, como Mercedes, en Vitoria, que podría ver cómo su producción es afectada por esta situación. 

Euskadi importa de Asia más de 2.300 millones de euros

En 2019 el volumen de las importaciones que Euskadi realizó desde Asia fue de 2.680 millones de euros, una cantidad que en el pasado 2020 se redujo un 11%, a noviembre, con un importe de 2.363 millones de euros, según datos de las Cámaras de Comercio del País Vasco. Se trata de una gran cantidad de materiales que, en su mayoría se utilizan en la producción de la industria vasca y que, debido a la conjunción de circunstancias están poniendo en peligro la cadena de suministro. Una problemática que está encareciendo muchísimo los costes de las compras industriales y que, además generará problemas en el abastecimiento durante el próximo semestre, según señala un estudio de McKinsey & Company

 

Empresas como Mercedes y Michelín están sufriendo problemas de suministro

Grandes empresas, como Mercedes, están sufriendo la escasez de chips, semiconductores fundamentales para el funcionamiento de los componentes eléctricos de los automóviles, algo que podría afectar al ritmo de producción de la planta de Mercedes en Vitoria. Estos componentes están escaseando en el mercado internacional y ya han frenado la actividad de la planta que la compañía germana tiene en Hungría. Michelín, en este caso con el caucho, uno de los elementos más importantes que importa Euskadi de Asia, está también acusando incidencias que les han llevado a ajustar la producción en cuatro equipos en momentos puntuales. Además de la gran industria, empresas de ropa deportiva, como Spiuk, están sufriendo "una elevación de los costes de transporte que se multiplican hasta por seis", como detalla su director comercial, Javier Martínez.

Retrasos de hasta un mes

Desde la consultora Ming Da Consulting, Javier Rebordinos, afirma que es un problema que se extiende a todos los sectores y responde, principalmente, a la llegada del fin de año chino. "Las empresas saben que ese mes apenas hay actividad y todo el mundo hace pedidos para que lleguen antes del año nuevo chino, por lo que se da un bloqueo de transporte antes de esta fecha", explica Rebordinos. La celebración, que paraliza la actividad en el país entre 15 y 30 días a partir del 12 de febrero, supone un problema cíclico en el mercado de las exportaciones, que sufren retrasos de "hasta un mes". Esta circunstancia, sin embargo, se acentúa ahora por las consecuencias derivadas de la pandemia que afectan al transporte de mercancías a nivel mundial. Y es que el país asiático realizó durante 2020 un número exponencial de exportaciones, sobre todo material sanitario, que contrasta con la mercancía llegada de otros países, lo que ha provocado una carencia de contenedores porque China "recibe muchos menos de los que envía", explica Rebordinos. 

En esta línea, las restricciones de movilidad entre países y la cancelación de viajes deriva, a su vez, en una crisis de transporte que dificulta la circulación de estos contenedores y afecta directamente a las exportaciones. Hecho al que se suma la ralentización en el transporte de mercancías en Reino Unido, donde, según señala la Cámara de Comercio de Álava, el Brexit está provocando un importante colapso en aduanas que afecta a la disponibilidad de los contenedores.