Jos Ignacio Hormaeche, director general del cluster de energa del Pas Vasco

Jos Ignacio Hormaeche, director general del cluster de energa del Pas Vasco

Economía

Hormaeche: "El gas se ha disparado, podríamos haber utilizado el de Euskadi, pero ahora no sabemos"

El director general del cluster de Energía del País Vasco, José Ignacio Hormaeche, recuerda que la transición energética impacta en el precio de la luz y conlleva el esfuerzo de convivir con instalaciones renovables como los parques eólicos

12 septiembre, 2021 05:00

José Ignacio Hormaeche, el director general del cluster de la Energía en Euskadi, lleva años trabajando cerca del sector en el País Vasco desde diferentes perspectivas, pública y privada. Este ingeniero de Canales, Caminos y Puertos, Hidráulica y Energética fue director de operaciones en Siemens Gamesa, director general del EVE (Ente Vasco de la Energía) durante siete años y desde 2013 es el responsable de cluster de la Energía en el País Vasco. 

Sobre el la escalada del precio de la luz, Hormaeche recuerda el peso que tiene este fenómeno el impacto del precio de los derechos de emisiones de CO2 que sean incrementado, precisamente, para castigar a los agentes más contaminantes como pedían, además, muchos actores del debate energético para poder hacer más rentables las apuestas renovables. Ante la necesidad de ampliar el parque de generación de las energías verdes, el responsable del cluster de Energía insiste en señalar la importancia de que la sociedad sea consciente de que la transformación energética no basta con sensibilizarse en consumir energía limpia, sino en saber "convivir" con instalaciones necesarias en nuestros suelos. 

Hormaeche cree que es un lujo no haber analizado al menos cómo son los yacimientos de gas en Euskadi. Su análisis parte de la necesidad de conocer la realidad y los recursos con que cuenta el País Vasco para tomar decisiones acertadas en un contexto en el que su precio se ha disparado y el consumo se va a mantener como energía de transición 

Hablar de energía en estos momentos y no hacer referencia al precio de la luz es imposible. ¿Cómo analiza esta situación?

La subida se centra en el ascenso de una de las partes de la factura de la luz, la que está ligada a la generación. Es una de las tres partes de la factura, que son: los costes de generación, los impuestos y el bloque regulado. Y lo que sube ahora es el coste de la generación que está ligada a cosas muy concretas. 

Que son...

Básicamente la duplicación de los precios del gas natural en los mercados internacionales. Tensiones incluso que afectan al suministro. Se está hablando de posibles cortes de determinados gasoductos. Eso encarece la materia prima y los derechos de CO2 asociados. 

Hablando de los derechos de emisión. El consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, señalaba esta semana que el incremento del coste de la luz estaba influenciado por la apuesta por la transición energética.

A veces se nos olvida que esa apuesta implica un aumento del coste de los derechos de emisión de CO2. Durante mucho tiempo ha habido quejas sobre el hecho de que los precios de emisión eran muy bajos y que no incentivaban la reducción de emisiones. Ahora están altos. Pero claro, eso se traduce en que cuando entran a la subasta las tecnologías más emisoras, el precio sube.

 

Lo que a veces se nos olvida es que la apuesta por la transición energética implica un aumento del coste de los derechos de emisión de CO2 y eso se traduce en que el precio de la luz sube

 

¿Y el mix de generación que tenemos no influye?

El mix de generación español no es malo. Es más, yo diría que es uno de los más balanceados y más equilibrados que podemos encontrar. Pero en los momentos en los que tienen que entrar los ciclos de gas natural, por lo que hemos comentado, se eleva su precio. ¿El mix es malo?, no; ¿se está regulando mal?, no. Pero estamos en una situación de transición en la que, no voy a decir que fuera esperable que esto ocurriera, pero no es extraño que pase en determinados momentos.

Y mientras tanto, hay una serie de tecnologías llamadas de transición, como el gas. Viendo su precio, además, ¿hemos hecho bien en no inspeccionar siquiera los yacimientos que tenemos?

Me parece que debíamos haber explorado el recurso. Ningún país puede permitirse el lujo de disponer de un recurso natural y no tener un conocimiento claro de cómo es. De haberlo hecho, ahora que el valor del gas se ha disparado y está creando tensiones globales, igual tendríamos un recurso que se podría haber utilizado. Pero ahora no sabemos. 

Y entonces ¿Qué medidas se pueden implementar en estos momentos?

Puede haber soluciones paliativas, como la reducción de impuestos o algunas otras medidas. Pero la gran solución a medio plazo es: más renovables. Aumentar la cuota y la disponibilidad de las renovables que son competitivas en costes, que ya las hay. Eso y reducir lo que se llama en términos de mercado el hueco térmico. Es decir, las horas en las que entran las centrales térmicas que están ahora mismo marcando el precio.

Pues esa propuesta está chocando con la oposición que se genera en Euskadi para levantar parques eólicos.

Habría que pedir a la sociedad un esfuerzo. Una transformación, una transición, implica cambio y mentalización. Queremos renunciar a los combustibles fósiles y eso no es solo que el ciudadano consuma energía renovable. Eso es mucho más. Supone adquirir determinados compromisos para usos del territorio. Y ahí están las renovables. Siempre respetando unos mínimos y unas garantías que tienen que estar por encima de todo.

 

El precio del gas se ha disparado y está creando tensiones globales, si hubiéramos explorado el nuestro, igual se podría haber utilizado, pero ahora no sabemos

 

Esa oposición también llega a la política.

Pediría, en general, a los a los grupos políticos que no utilicen como herramienta de confrontación y de desgaste estos temas, creo que deberían estar exentos del debate político. 

Sobre la energía eólica, uno de los problemas, además del coste de las materias primas, es el arancel que Estados Unidos ha puesto encima de la mesa a los constructores de torres eólicas marinas, algo que está impactando en la industria vasca directamente. 

El que traten de establecer barreras a la competencia, en este caso de empresas españolas y que afecta a fabricantes vascos, es una lástima. Lo interpreto como un intento de Estados Unidos de proteger a su propia industria siderúrgica, de obligar a que los fabricantes europeos centralicen sus puntos de fabricación y sus suministradores allí. Tanto las empresas como el Ministerio están personándose en el proceso y haciendo alegaciones. Esperemos que vaya bien.  Pero la verdad, a estas alturas, decir que las empresas europeas están vendiendo a precios por debajo de coste significa no conocer como funciona nuestra industria.

Esta problemática afecta, además, a los molinos marinos, los que más van a crecer. No ha sido nuestro nicho. ¿Cómo ve a las compañías vascas para dar ese salto?

Efectivamente, hemos tenido empresas muy bien posicionadas históricamente en el mercado eólico terrestre. El sector off shore (marino) supone un salto cualitativo en innovación, calidad, y en diferencial de precios. Son claves para diferenciarse de la competencia de bajo coste que ya aparece en la energía eólica terrestre y con la que empieza a ser difícil competir. Es evidente que el norte Europa es el gran lugar para los próximos años. El otro, es América. Hemos hecho numerosas misiones, contactos, estamos trabajando en redes europeas con clusters de Bélgica, de Noruega, de Suecia, de Reino Unido. Es decir, estamos tratando de reforzar las relaciones con esos mercados y buscando a potenciales colaboradores.

 

Hacer un aerogenerador que flote y sea estable es fácil, lo difícil es hacerlo a un coste accesible

 

¿Y la eólica flotante?

Ahí el reto es hacerla competitiva. Es fácil hacer un aerogenerador que flote y sea estable, pero lo difícil es hacerlo a un coste accesible. Hay muchas empresas vascas trabajando en conceptos de diseño de plataformas flotantes y están muy bien posicionadas. Otras compañías están con sistemas de anclaje, conectores, sub estructuras, piezas de transición, en fin, todo aquello que es necesario o que va a ser necesario para que una plataforma flotante de garantías y esté en costes.

¿Va a poder convertirse el hidrógeno en una oportunidad tecnológica para Euskadi?

El año pasado pusimos en marcha un grupo de trabajo para explorar el interés y el potencial del hidrógeno en la industria vasca y nos desbordó en cuanto al número de empresas interesadas.  No sólo del ámbito de generadores de energía, sino también de sectores de grandes consumidores industriales. Creo que eso es lo realmente importante, el trabajo conjunto del generador y el consumidor para desarrollar esa nueva tecnología y su mercado. Ahí está la oportunidad. Y, luego, Euskadi, por sus capacidades industriales, por la necesidad de energía, por las capacidades logísticas, la infraestructura del puerto de Bilbao, la capacidad tecnológica y los centros tecnológicos o las universidades genera un ecosistema bastante favorable para poder aprovechar la oportunidad de hidrógeno en la próxima década.

 

Euskadi, por sus capacidades industriales, sus empresas generadoras y consumidoras de energía, el puerto de Bilbao, los centros tecnológicos y las universidades presenta todos los ingredientes para aprovechar la oportunidad del hidrógeno en la próxima década

 

Un estudio de constructores de vehículos y concesionarios señalaba el mes pasado que Euskadi debería multiplicar por 30 los puntos de recarga del coche eléctrico, ¿cree que podremos afrontar ese reto con éxito?

En eso sí soy claramente optimista, en lo que se refiere a la movilidad eléctrica. Obviamente va a tener una evolución y requerirá un esfuerzo y una transformación del mercado de la automoción, pero se va a hacer bien. Para mí, en cambio, el gran elemento en juego de esto está en la batería. Su coste, autonomía, disponibilidad de materias primas, como el litio. Ahí es donde yo veo los mayores retos en los próximos años para la automoción eléctrica.