Euskadi contará con su primer Plan de Transición Energética y Cambio Climático (2021-2024), tras su aprobación en consejo de Gobierno, que, con el objetivo de mitigar la amenza climática, incluye 305 millones de inversión para avanzar en la neutralidad climática en 2050, lograr un territorio "mejor adaptado" a los efectos del clima e impulsar la transversalidad de la acción climática y la transición energética en todas las políticas.

En la rueda de prensa posterior al consejo de Gobierno, la consejera de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia, ha ofrecido los detalles de este plan que incluye 15 iniciativas "emblemáticas" para avanzar en estos objetivos de "reducción de emisiones", refuerzo de las energías renovables y de adaptar el territorio a los impactos del cambio climático.

El Plan, que Tapia ha definido como una "herramienta pionera", se marca como objetivos para 2024 reducir en un 30% la emisión de gases de efecto invernadero; lograr que la cuota de energías renovables represente el 20% del consumo final de energía; y asegurar la resiliencia del territorio vasco al cambio climático.

Tapia ha destacado que, entre los objetivos que se han marcado está el de lograr una ordenación ejemplar del territorio para el desarrollo de las energías renovables o convertir Euskadi en un referente internacional en energías oceánicas, una iniciativa con un presupuesto de 12,7 millones.

También prevé posicionar a la industria vasca en la vanguardia de la energía eólica (un millón) y facilitar la implantación de instalaciones de energía solar fotovoltaica, a lo que se destinará 33,1 millones, con la previsión de poner en marcha en 2023 el parque de generación solar fotovoltaica Ekienea de 100 MW.

Asimismo, establece destinar 3,3 millones a crear un ecosistema de producción, distribución y consumo de hidrógeno en Euskadi o 24 millones para impulsar la movilidad sostenible.

Junto a ello, se contempla un partida de 172 millones para el impulso a la rehabilitación energética de edificios, 18 millones para facilitar la reducción de emisiones de GEI a través de la economía circular, 3,4 millones para aumentar el potencial de sumidero de carbono de Euskadi, 8,1 millones para fomentar la resiliencia del territorio costero, 4,7 millones a desplegar soluciones basadas en la naturaleza a nivel municipal o 1,5 millones a la Red Natura 2000.

Asimismo, incluye 8,9 millones para asegurar una transición energética justa en un "territorio neutro y resiliente" o 13,2 millones para que la administración pública sea un modelo en esta transición.