La subida del IPC ha lastrado a los bolsillo de los ciudadanos, pero ese más del 5% de subida interanual que se ha registrado en los precios de Euskadi, ha abultado también la recaudación de las diputaciones. Y es que el IVA, que grava el consumo está subiendo hasta noviembre casi más de 1.000 millones más que el año pasado, lo que supone un 20%, superando también las cifras del 2019, la era prepandemia. Es verdad que el confinamiento generó un doble efecto en el consumo. Por un lado, aumentó el ahorro de muchos hogares vascos que se encontraron en este 2021 con más ganas de gastar y con liquidez y, por otra parte, el efecto psicológico del confinamiento duro de 2020 ha generado un patrón de comportamiento más comprador como se refleja en los datos de consumo este año.

Pero si sobre esta situación añadimos la subida de los precios, la banca gana y las haciendas vascas, en un año de recaudación récord, han aumentado los ingresos del IVA en un 20%. Y es que este impuesto se aplica sobre los precios que, si son más altos, hacen más grande ese 21% del Impuesto de Valor Añadido. Hasta noviembre, la cifra recaudada es de 5.400 millones de euros a la par de era prepandemia, en 2019.

La cifra supone un aumento de la recaudación del IVA de casi 1.000 millones más. Un fenómeno que, dadas las magnitudes, no se puede explicar con los ajustes que el Estado hizo con Bizkaia esta primavera y que ascendieron a algo más de 200 millones de euros. En cualquier caso, ha sido un efecto positivo para las haciendas que en este 2021 están recaudando más de lo previsto. Bien por efectos como este, o por un excesivo conservadurismo al hacer las previsiones, el caso es que las diputaciones prevén recaudar en 2021 un total de 15.578 millones de euros, lo que supone un 9,3% más de lo previsto y la cifra más alta de su historia. Así pues, las administraciones vascas contarán con un remanente de 1.300 millones, de los que unos 920 millones quedarán para el Gobierno vasco y el resto se repartirán entre las diputaciones.