Si el año 2021 iba a ser el de la recuperación de la pandemia y se quedó en un año de tránsito, 2022 no ha podido empezar peor. La invasión de Ucrania por parte de Rusia, además, -y sobre todo- de una crisis humanitaria de consecuencias imprevisibles, tendrá efectos directos en la economía a todos los niveles y, desde luego, en los bolsillos de todos los ciudadanos

El dato del IPC conocido ayer, con un incremento del 7,4%, la tasa más alta desde hace 33 años, no es más que el aperitivo de la escalada de precios que auguran todos los expertos como consecuencia del conflicto bélico. Un incremento que es difícil de cuantificar ahora porque hay demasiadas variables en juego, pero que encarecerá  y mucho la cesta de la compra y puede tener como primera consecuencia la caída en picado del consumo o, por el contrario, el sobreendeudamiento de las familias si no son capaces de hacer frente a sus gastos por la pérdida de poder adquisitivo. Las dos consecuencias a priori malas, y con efecto directo directo sobre la marcha de la economía, a las que habrá que añadir la situación de unas empresas que tendrán que replantearse todos los escenarios previstos para este año.

Los servicios de estudios se preparan para modificar a la baja las previsiones económicas, con un ojo puesto a si el conflicto salta más allá de Ucrania. "Si eso ocurre entonces ya nadie sabe lo que puede pasar", dicen.

 

"Revisar todos los escenarios para este año"

Pablo Martín,  responsable de Economía de Confebask, considera que el "alza de la inflación nos lleva a una situación muy negativa que obligará a las empresas a revisar todos los escenarios de cara este año". Vamos a tener que tomar decisiones día a día", dice.

Considera que el alza de los precios "va a tener efectos en el crecimiento de la economía en general porque añade incertidumbre sobre la incertidumbre que ya había", y eso que está por ver  cómo evolucionarán los precios de la energía con motivo de la guerra de Ucrania.

Aunque se trata de una subida de la inflación que se está produciendo en toda Europa y por lo tanto, no supone una merma de competitividad respecto a los competidores empresariales, que se encuentran con esa misma subida de los precios, la incertidumbre sobre el proceso inflacionista va a provocar que sea "muy complicado hacer previsiones y tomar decisiones".

Hay que tener en cuenta, dice Pablo Martín, que esta subida de la inflación impactará de lleno en los costes empresariales "sin que pueda repercutirse  siempre en los precios de venta de los productos de las empresas", con las consecuentes pérdidas.

Otra variable difícil para las empresas será que la subida de la inflación "va a complicar mucho el marco de la negociación colectiva en un escenario en el que todavía no se ha salido de la pandemia", recuerda Martín.

La patronal considera que no se debería trasladar la subida del IPC a los salarios para salvaguardar la viabilidad de las empresas, aunque reconoce que la pérdida de poder adquisitivo puede influir negativamente sobre el consumo y hacer que caiga. "Se trata de poder encontrar el equilibrio", dice.

"El panorama va a ser más complicado de lo que se preveía, se está generando mucha incertidumbre y repercutirá en familias y en empresas".

 

Peligro de sobreendeudamiento de las familias

Esta repercusión en la caída del poder adquisitivo de las familias es lo que lleva a Koldo Nabaskues presidente de la asociación de consumidores vasca EKA-ACUV, ha alertar de que puede producirse un peligroso sobreendeudamiento de las familias si no son capaces de hacer frente a la subida de precios y mantener sus gastos.  

Nabaskues considera que la situación es imprevisible hoy en día pero da por sentado que "las previsiones económicas de crecimiento ya no se van  a poder cumplir, se va a producir una caída del consumo con el peligro de que la gente caiga en el sobrendeudamiento, porque nunca aprendemos de las crisis", dice.

Cree el representante de la asociación de consumidores muy difícil que los salarios en general crezcan en consecuencia con el alza de los precios por lo que auguro una situación "complicada, dura y no fácilmente previsible", que llevará a las familias a tener más gastos y a tener que endeudarse".

Fuentes financieras, sin embargo, no consideran que el endeudamiento pueda ser una consecuencia directa, y se inclinan más a pensar en una caida del consumo. No onbstante, si puede tener una influencia sobre la capacidad de los que ya están endeudados para  hacer frente a sus deudas

 

La bolsa de ahorro de la pandemia, protección a las rentas medias

Joseba Madariaga, profesor de Deusto Business School y director de Estudios de Laboral Kutxa, cree sin embargo que el consumidor medio "está protegido por la bolsa de ahorro que generó durante la pandemia", cuando no se podía gastar.

Reconoce que el alza de los precios "no va a ser positivo para el consumo", pero cree que "no será tan malo para las familias", siempre y cuando sea "temporal".

No obstante, matiza que "esto es aplicable a las rentas medias, que han podido ahorrar, mientras que para las rentas más bajas que son las que menos capacidad de ahorro tienen, van a estar muy dañadas por la subida del precio de la luz y de la energía y además serán las que menos posibilidades tienen de acudir al endeudamiento".

Madariaga señala que la guerra en Ucrania desbarata las previsiones que tenían de fin de la escalada de precios, ya que se daba por sentado que "se estabilizaría el incremento en cuando la pandemia fuera remitiendo". Pero la invasión de Ucrania la escalada bélica y las sanciones a Rusia lo cambian todo. "Rusia entrará en recesión y eso nos va a afectar directamente a nosotros. Va complicarse la solución a la crisis de la cadena de suministros y también la subida de la inflación". Esto va a obligar a revisar las previsiones de crecimiento para este año: "Tiene toda la pinta de que no van a cumplirse", dice.

"Habra que corregir las previsiones al alza de la inflación y a la baja las previsiones económicas en varios puntos" señala, aunque no se atreve a determinar en estos momentos cuánto. No obstante advierte que todo puede estar controlado y mantener el crecimiento, aunque no en los niveles esperados, siempre que el conflicto bélico esté limitado en el tiempo y en el territorio. "Si el conflicto se extiende fuera de Ucrania, ya no se sabe lo que va a pasar".

Otra de las variables que pueden derivarse del alza de la inflación es que suban los tipos de interés, que complicaría aún más el escenario. No obstante, Madariaga cree que en un momento de gran incertidumbre como la actual, el el BCE va a esperar para tomar esa decisión.

 

Problema secundario si suben los salarios

El doctor en Economía y profesor de Relaciones Laborales de la UPV, Jon Bernat Zubiri, recuerda que la inflación es siempre un problema de "primer orden" pero pasa a ser secundario "siempre que se actualicen salarios, pensiones y RGI en función a la subida de los precios" para no perder poder adquisitivo.

En este sentido considera que es una buena noticia que el salario de los funcionarios y las pensiones se hayan actualizado con el 3,1% de subida de media del IPC del año pasado, y espera que se traslade esa subida también al sector privado.