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El sector agrario español se encuentra en pie de guerra frente al acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, rechazando lo que consideran una competencia desleal que pone en riesgo su supervivencia.

Los agricultores que ven como su futuro está en juego por dicho acuerdo exigen frenar la importación masiva de productos que no cumplen con las mismas exigencias fitosanitarias y de seguridad que se aplican en Europa. Para muchos, este pacto supone la ruina económica y la pérdida de miles de empleos en un sector que ya se siente al límite.

Una vida de inversión en el campo y un futuro incierto

Gerardo López, agricultor alavés con una explotación de cereales, representa la voz de quienes han dedicado décadas a modernizar sus tierras. Tras más de media vida al frente de su explotación familiar, Gerardo relata cómo ha tenido que renovar maquinaria obsoleta y ampliar su superficie para intentar ser competitivo en un mercado cada vez más exigente.

Para cumplir con los estándares actuales, su inversión total en una explotación media en Álava alcanza la cifra de “casi 600.000 euros”, un esfuerzo financiero enorme destinado a garantizar la calidad del producto.

Un agricultor contempla los efectos de la sequía en una finca de Albacete. Foto: EFE/Manu

Sin embargo, a pesar de este impulso económico, la realidad es demoledora: “la rentabilidad actual no llega ni al 1%”, asegura a Crónica Vasca. Además, señala que el cierre del año se presenta crítico, pues si logran cubrir costes será un éxito, aunque lo más probable es que tengan que recurrir a sus ahorros para poder iniciar la siguiente campaña.

Uno de los puntos que más preocupa al agricultor alavés es el desprecio al trabajo realizado en materia de seguridad alimentaria y sostenibilidad.

"El trabajo por el que llevamos décadas luchando se está tirando a la basura"

Durante años, los agricultores europeos han reducido el uso de sustancias fitosanitarias y han apostado por la producción de kilómetro cero y una trazabilidad absoluta, permitiendo que el consumidor sepa exactamente de qué finca procede cada alimento.

Sin embargo, con el acuerdo de Mercosur, López teme que todo este esfuerzo “se tire a la papelera”, permitiendo la entrada de productos sin las mismas garantías sanitarias.

A esta situación se suma a que la crisis del cereal no solo se debe al futuro acuerdo con Mercosur, sino que ya está sufriendo el impacto de la guerra de Ucrania.

Tractorada en rechazo al acuerdo UE-Mercosur Victoria Fernández

La entrada de cereales ucranianos sin aranceles ha hundido los precios del mercado, lo que "ha obligado a los agricultores locales a vender a precio de coste o incluso por debajo".

"Muchas explotaciones cerrarán y el control de la alimentación pasará a manos de empresas"

Gerardo señala que esta falta de regulación y la "carta blanca" que se le pretende dar a otros mercados internacionales solo intensificará la desaparición de las explotaciones familiares.

El alavés lo tiene claro y advierte que, si el sector primario colapsa, no solo se perderán alimentos, sino también “la vida y las costumbres de los pueblos”.

En consecuencia, si la rentabilidad sigue cayendo, “muchas explotaciones cerrarán y el control de la alimentación pasará de la producción local a manos de unas pocas de empresas, lo que a largo plazo terminará encareciendo la cesta de la compra y eliminando la soberanía alimentaria”, concluye.