El peaje de la AP-68 se mantendrá y el viaje entre Bilbao y Vitoria pasará a costar 4,20 euros —de los 6,85 actuales— a partir de noviembre.
Así lo ha anunciado este miércoles la Diputación de Bizkaia, después de señalar que el nuevo Decreto Foral de tarificación de las autopistas de Euskadi ya se ultima para el próximo año con la actualización del programa Bidesaria.
Según ha informado el diputado foral de Infraestructuras y Desarrollo Territorial, Carlos Alzaga, la principal novedad del decreto para el próximo año será la rebaja de cinco euros en los importes máximos, fijando un tope mensual de 35 euros para los desplazamientos realizados exclusivamente por Bizkaia y 53 euros más si el recorrido continúa por la AP-8 en Gipuzkoa o por la AP-68 en Álava.
De este modo, se pasa de los actuales cuatro límites de gasto (máximo de 194,30 euros mes) a solo dos modelos de tarifación, con un límite de 88 euros.
"Hablamos de una reducción superior al 55%", Alzaga, quien ha recordado que para acceder a las ayudas es necesario estar inscrito en el programa Bidesaria.
El diputado de Infraestructuras y Desarrollo Territorial de Bizkaia, Carlos Alzaga
Reducción media del 20%
La Diputación está también trabajando en el decreto foral que regulará el peaje de la AP-68, que en su tramo vizcaíno será gestionado por la Diputación desde el próximo 11 de noviembre.
Los 22,3 kilómetros que lo conforman, cuya explotación está actualmente en manos de la concesionaria Avasa, pasarán así a integrarse en la red foral de carreteras.
Según lo anunciado, y pese a las voces que reclaman la eliminación de sus peajes, como ya ha sucedido en Aragón o La Rioja, en Bizkaia se optará por contra por aplicar una reducción media del 20%.
De este modo, los vehículos ligeros pasarán de pagar 6,85 a 4,20 euros a partir de noviembre. Las tarifas en el caso de los vehículos pesados 1 y 2 se situarán por su parte en 8,65 euros y 9,75 respectivamente.
Alzaga ha defendido en este sentido que "ninguna carretera es gratis ni está amortizada" y ha subrayado que la eliminación de los peajes provoca un trasvase del tráfico hacia las autopistas, causando un deterioro de la infraestructura.
"Tener una autopista de peaje da ciertas garantías de servicio y seguridad", ha valorado.
La sociedad foral Interbiak ya ha sacado a licitación el servicio de conservación y mantenimiento del tramo, con un presupuesto de 81 millones y una duración de cinco años.
Desde la Diputación se ha subrayado que la carretera deberá adaptarse a los estándares de calidad del resto de la red foral y por ello el pliego de licitación ya recoge una inversión de 15 millones para actuar en firmes y pavimentos, taludes, señalización o instalaciones eléctricas
