C2+i nace hace algo más de diez años como consultora especializada en proyectos dirigidos a las empresas y organizaciones donde la innovación abierta es un elemento fundamental. Poco después de su creación, daba luz a la plataforma Conexiones Improbables con el objetivo de implementar el cambio y la transformación a través de experiencias de hibridación entre empresas y agentes culturales. Desde entonces, no ha parado de crecer. El producto estrella ha absorbido a la marca que aglutina actualmente cientos de proyectos a nivel internacional de toda índole y magnitud. Sus previsiones pasan por un crecimiento del 40% este año y del triple para el siguiente partiendo de una base que oscila entre los 300.000 y el medio millón de euros y una plantilla de media docena de personas a la que esperan sumar otras tantas antes de que acabe el año. 

Actualmente se encuentra inmersa en la creación de una red de conversaciones que busca la implicación de entre 70 y 100 empresas y lanzarán a finales de abril en el marco de La Bauhaus Europea, una estrategia arquitectónica, medioambiental, económica y cultural que está llevando al despertar del papel de las artes en determinados sectores, enfocada, en este caso, a analizar la forma de producción y consumo en los diferentes ámbitos económicos, entre otros factores. "Por primera vez la Comisión Europea habla de papel que las artes tienen para avanzar hacia sociedad más sostenible y esa ligazón de lo creativo con el progreso económico no había sido tan verbalizada institucionalmente hasta ahora", afirma Roberto Gómez De la Iglesia, fundador de Conexiones improbables, "es una tendencia lenta pero, a diferencia de hace unos años, notamos interés por parte de las empresas a abrirse a nuevas vías de innovación". El cómo reside en los retos, objetivos e inquietudes de cada organización. 

En este sentido, Conexiones improbables establece una metodología que relaciona profesionales de las artes con personal de la empresa y de su entorno de cara a incorporar visiones externas que den rienda suelta a los procesos de innovación de las organizaciones. Visiones no expertas en la materia con dudas y propuestas que normalmente no surgen en los grupos de trabajo internos. "Lo que ocurre en las empresas es que cuentan con equipos más o menos homógeneos, con marcos de formación muchas veces comunes y  acostumbrados a trabajar juntos acorde a una cultura organizativa. La innovación requiere diversidad. Siempre puede mejorarse desde el campo experto, pero es muy complicado dar grandes saltos cualitativos sin un cruce de opiniones, que es lo que buscamos con lo que llamamos fertilización cruzada", explica.

Proyectos de nueva creación

Estos procesos se extienden al sector industria, turismo, servicios, comercio, salud y otros de índole más social. La empresa mantiene un primer contacto con el equipo en el que se definen los retos para más adelante seleccionar los grupos y la forma de trabajo. "Trabajamos de dos maneras: introduciendo metodologías de base creativa o implicando de manera directa a los agentes creativos, dependiendo de los procesos puede tratarse incluso de filósofos, antropólogos o científicos, pero normalmente son creadores incluso periféricos en sus propias prácticas, no buscamos el artista de galería, sino alguien implicado en otro tipo de procesos", aclara De la Iglesia. En este sentido, una empresa puede plantearse mejorar un producto, y detectar otras necesidades y ámbitos de mejora al finalizar al proceso creativo. 

Es el caso de Obe Hettich empresa de innovación tecnológica para el sector del mueble especializada en el diseño y fabricación de herrajes que pretendía dar transparencia a su potencial colaborativo y abrir nuevos vías de acercamiento al cliente y acabó desarrollando un producto completamente nuevo que ahora comercializan en el mercado internacional. "Transformaron su propio espacio de trabajo para adaptar el producto a lo que querían, y a raíz de los encuentros acabaron diseñando una bisagra para lavavajillas que permite subir el segundo cajón para colocar la vajilla sin necesidad de agacharse. El proceso con nosotros duro un año y ellos dedicaron otros dos en darle forma a una idea que se había gestado en nuestro proceso".

Primer centro de innovación abierta

Con el objetivo de dar cuerpo a su trayectoria de fertilización cruzada entre sectores nace el Centro de Innovación Abierta y Transferencia Creativa con apoyo de empresas socias y la Diputación alavesa que comenzará  a generar actividad este verano en un ala del Archivo del Territorio Histórico ubicado en el campus de la UPV/EHU . Un centro que basará su trabajo en la hibridación y el trabajo transdisciplinar cuyo ámbito de actuación se extienda a proyectos de digitalización, industria 4.0, bioeconomía, desarrollo rural, movilidad, alimentación y salud, entre otros. Un 'laboratorio de ideas' que pone en común las realidades de las distintas compañías para lo que la Diputación ha consignado una partida de 500.000 euros este año y otros 250.000 para los dos siguientes ejercicios.