El presidente de la BBK, Xabier Sagredo. / EP

El presidente de la BBK, Xabier Sagredo. / EP

Empresas

BBK prepara un fondo de 200 millones en plena retirada de Kutxabank de las inversiones empresariales

La Fundación que preside Xabier Sagredo creará una herramienta en 2022 para vehiculizar sus participaciones en empresas y diversificar sus ingresos más allá de los dividendos del banco

23 septiembre, 2021 05:00

BBK pondrá en marcha en 2022 su fondo de inversiones empresariales que contará en principio con 200 millones de euros

La fundación bancaria, accionista mayoritario de Kutxabank, que preside Xabier Sagredo, ha tenido en 'stand by' su intención de crear una herramienta específica para tomar participaciones en empresas como fórmula de diversificar los ingresos debido a las restricciones impuestas por el Banco Central Europeo al reparto de beneficios de los bancos a sus accionistas. La restricción se impuso como consecuencia de la incertidumbre de la pandemia del Covid y se limitó después al 15% de los beneficios. Esto obligó a la Fundación BBK a paralizar las inversiones en empresas para preservar el dinero a garantizar las aportaciones de la Obra Social, a la que dedica alrededor de 37 millones anuales. 

Una vez que se han levantado estas restricciones el pasado mes de julio -la medida entrará en vigor en octubre-, teniendo en cuenta que Kutxabank ha superado con éxito los 'test de estrés' para evaluar su capacidad de respuesta la riesgo, la entidad presidida por Gregorio Villalabeitia volverá a la normalidad del reparto de dividendos a sus accionistas, el 50%, que se repartirá entre las fundaciones en función de la participación en el capital -57% BBK, 32% Kutxa y  11% Vital-.  Esto dejará a BBK libertad para formalizar la herramienta de inversión destinada a realizar participaciones empresariales, todo ello a la espera del visto bueno del organismo regulador.

El fondo empresarial que prepara BBK tendrá el año que viene una dotación de 200 millones de euros, según han confirmado fuentes de la Fundación. La cantidad ha ido creciendo con las aportaciones que la Fundación tiene que realizar al fondo de reserva por exigencia del organismo regulador para garantizar la capitalización del banco por tener un 57% del capital.  A este fondo se destina una media de 25 millones de euros anuales y está calculado que ascienda en unos 235 millones que BBK tiene de plazo hasta 2024 para completar. Sin embargo, está consiguiendo este ratio antes de lo previsto, por lo que podrá poner en marcha las inversiones en empresas sin poner en riesgo el dinero destinado a estas reservas.

Diversificar ingresos

El arranque de esta nueva herramienta de inversión de BBK el próximo año se produce en un contexto de progresiva retirada de Kutxabank de sus participaciones en empresas por exigencias del regulador, que exige a los bancos centrarse en su negocio bancario.

Sin embargo, el objetivo de la la BBK no es ni recoger en principio las participaciones de las que pueda desprenderse Kutxabank, ni entrar en una competición con el banco en el apoyo de las empresas. Sagredo busca con las participaciones empresariales, que se regirán siempre por la búsqueda de la rentabilidad, diversificar al máximo los ingresos de la Fundación, en un contexto de muy bajos tipos de interés que recortan los ingresos bancarios. De hecho, el objetivo de la Fundación BBK es que el 50% del presupuesto de la Obra Social pueda financiarse al margen de los ingresos que reciba del banco en el año 2023. Ya el año 2020 financió el 27,5% de su presupuesto de la Obra Social con ingresos distintos al dividendo repartido por Kutxabank.

BBK ya recibe ingresos al margen de los dividendos del banco de algunas inversiones financieras que la Fundación tiene en cartera. El año pasado, por ejemplo, compró cerca de 400.000 acciones de Iberdrola en las que invirtió 3,4 millones de euros, siguiendo esa estrategia de diversificación de las vías obtención de recursos. Es la única inversión de las que ha hecho hasta ahora que ha trascendido.

Además, ingresa por arrendamientos de inmuebles, ingresos fiscales o aportaciones de terceros al desarrollo de proyectos.

El impulso definitivo a esa diversificación se conseguirá si hay un impulso a las participaciones empresariales para lo que la entidad tiene ya un equipo de personas estudiando posibles inversiones que sean rentables para la Fundación.