Tras su presentación hace una semana, Basquevolt sigue dando pasos para hacer realidad la fábrica de baterías en estado sólido. Según ha podido saber 'Crónica Vasca', Francisco Carranza es la figura elegida para ser el consejero delegado de la compañía. Después de que se desvelase la composición de su accionariado, con Enagás, Iberdrola, CIE Automotive y EIT InnoEnergy -una entidad europea que agrupa a empresas, universidades para acelerar proyectos de baterías, hidrógeno verde y energía solar y que coordina el consorcio Battchain, el consorcio español de baterías- como socios, la compañía ahora sigue trabajando en conformar su equipo con la incorporación del ingeniero, doctorado por la Universidad de Sevilla.

Carranza hasta ahora desempeñaba el cargo de vicepresidente de ACC, una firma francesa especializada precisamente en las baterías de litio y que aspira a convertirse en el proveedor líder de Europa. Ahora dirigirá una Basquevolt que confía en alcanzar una cuota de mercado del 10% en Europa gracias a su tecnología propia de baterías en estado sólido y no líquido y que, de momento, cuenta con Mercedes como cliente para sus futuras furgonetas. Carranza, que ha trabajado para Nissan -durante 13 años- y para otras firmas del sector como Renault, Peugeot o Citröen, cuenta con una amplia experiencia en el sector automovilístico y, más concretamente, en el sector de las baterías, al que dedicó buena parte de su trabajo en Nissan. Carranza, además, es profesor invitado en la London Business School, donde lleva casi cinco años impartiendo docencia precisamente en torno al reto de la electrificación 

Con su nombramiento, adelantado por El Correo y después de una búsqueda de CEO que Basquevolt llevó a cabo a través de LinkedIn, comienza una carrera por tener una parte importante del proyecto ejecutado a finales de 2023 para poder acceder a la segunda fase de los fondos europeos, la de préstamos. Después se pondrá en marcha una línea de piloto de producción en 2025 para empezar a comercializar las baterías en 2027 con una producción de 10 GWh tras una inversión de 700 millones de euros y que creará 800 puestos de trabajo. En 2029 es cuando se espera alcanzar el pico de producción de una factoría que se va a ubicar en el edificio Marie Curie del Parque Tecnológico de Álava.