El complejo de rascacielos proyectado por el arquitecto Richard Rogers en Bilbao diseñado junto a la intermodal de San Mamés ha cambiado de forma definitiva el skyline de la capital vizcaína, que en los últimos años ha mostrado un horizonte intervenido por grúas repartidas en diversos puntos neurálgicos para la transformación de la ciudad. 

Tras la edificación de las cuatro primeras torres de Garellano, la quinta y última, denominada Anboto Dorrea, promete ser la más lujosa y espectacular de todas, con sus 36 plantas y 119 metros de altura, convirtiéndose en el edificio residencial más alto de Euskadi. Sin embargo, su construcción está complicándose más de lo habitual para un proyecto de este calibre. Al retraso sufrido a causa de la crisis sanitaria se suman los problemas provocados por la guerra de Ucrania y el aumento de la inflación, que han ocasionado un sobrecoste de las materias primas.

Construcciones Urrutia fue la elegida para ejecutar los trabajos de edificación de esta torre. Sin embargo, hace tres meses, la empresa alavesa, perteneciente al Grupo Urbas, paralizaba las obras alegando que el encarecimiento de los materiales de construcción les obligaban a elevar el presupuesto pactado con la cooperativa de propietarios antes de ejecutar los trabajos.

Los propietarios no entendían esta reclamación por parte de la constructora, con la que habían acordado un precio cerrado, por lo que se negaron a ampliar el presupuesto de construcción. Ante su postura, Urrutia decidió retirarse de la obra y dar paso a una nueva empresa que reanudara los trabajos donde los dejaron.

Imagen en 3D de Anboto Dorrea, la quinta torre de Garellano. Grupo Arrasate

5 millones de sobrecoste

Tras la asamblea de propietarios celebrada a finales de esta semana, los 163 cooperativistas han elegido ya quién tomará el relevo de Construcciones Urrutia. Entre las ofertas presentadas por Querqus, Krean, Sacyr, Dragados y Vusa, ha sido ésta última, la más barata, la elegida con 116 votos favorables.

De esta forma, será Vusa la encargada de terminar la construcción de este rascacielos en 18 meses, si cumple el plazo al que se ha comprometido. La empresa vizcaína pretende reanudar las obras de la torre este próximo mes de mayo, por lo que las viviendas que albergará en su interior podrían estar listas para entrar a vivir a finales de 2024 según sus previsiones.

No obstante, al nuevo retraso acumulado se suma un sobrecoste muy importante, cercano a los 5,1 millones de euros que solicitaba Construcciones Urrutia para poder continuar con las obras. Y es que la propuesta de Vusa eleva la factura, en un primer momento, en una aportación extra de 31.000 euros, de media, por cooperativista, si bien esta cantidad podría ser aún mayor a medida que vayan acometiendo los trabajos, ya que la oferta aceptada no está sujeta a un precio cerrado como hizo en su momento Construcciones Urrutia, que estableció unos gastos de construcción enmarcados en una horquilla entre los 350.000 euros y un millón de euros por vivienda, dependiendo de su superficie y altura, si bien todavía quedan por vender dos dúplex ubicados en las plantas 34 y 35.