Si alguna vez Asia dejó de estar de moda fue en la pandemia. El covid creció en China, que ha sufrido además por culpa del covid sustos posteriores que, felizmente, han quedado en nada. Con la situación más normalizada vuelven a volcarse las inversiones de las grandes empresas vascas en el continente asiático, pero no solo China: el foco está también en otros mercados emergentes como Turquía, Oriente Medio en general y, sobre todo, India.

Este último es clave para la automoción por el rápido crecimiento del parque de automóviles y los dos grandes fabricantes vascos de componentes, Gestamp y CIE Automotive, llevan tiempo con la mirada puesta allí. En el primer caso el propio Francisco Riberas remarcaba en la reciente junta de accionistas el peso que tiene India en el crecimiento de Gestamp, casi al mismo nivel que la propia China.

A ninguna empresa vinculada a la automoción se le escapa que hoy en día hay que estar en el gigante situado a los pies del Índico, más aun en el contexto actual de elevada incertidumbre que rodea al sector en Europa por los hitos que hay que cumplir en la carrera hacia la descarbonización. Gestamp anunciaba a comienzos de este año una nueva línea de estampación en caliente en India poco después de cerrar un acuerdo con Aditya Auto, uno de los grandes proveedores del país, para multiplicar la demanda.

Los máximos responsables de CIE Automotive, por su parte, reconocían que la capacidad productiva no es suficiente para atender el rápido ascenso de la demanda en el país. Y eso que CIE cuenta con raíces sólidas en India a través de Mahindra CIE, con una veintena de plantas en el país asiático. Con todo, el grupo encabezado por Antón Pradera quiere más y planea la compra de varias empresas en el país, para lo que tiene reservados más de 1.300 millones de euros.

Antón Pradera y Jesús María Herrera, de CIE Automotive / CV

Fuga de inversiones en Europa

Si las empresas de automoción 'huyen' de Europa, otro tanto ocurre con industrias muy vinculadas al ámbito energético. Decía el presidente de Tubacex, Francisco Javier García Sanz, que a Europa la acelerada transición energética le está costando dinero. La compañía alavesa dedicada principalmente a la fabricación de tubos, muchos de ellos para extracción de gas y petróleo, tiene el foco en América y Asia precisamente por la falta de seguridad que rodea a los proyectos de este sector en el viejo continente.

En el caso concreto de Asia la firma de Llodio tiene como reto inmediato la construcción de su nueva planta de Abu Dabi, que le permitirá dar salida a un megacontrato con Adnoc (la compañía petrolífera de Emiratos Árabes Unidos) de más de 1.000 millones de euros durante diez años. Hay que recordar que el fabricante de tubos tiene vínculo anterior con Oriente Medio ya que en 2017 suscribió otro gran contrato con Irán, más de 500 millones de euros, que un año después quedó en suspenso debido a la política de sanciones del entonces presidente de EEUU, Donald Trump.

En lo referente a Asia, Tubos Reunidos cuenta con el socio japonés Marubeni desde hace casi una década, un enlace que hizo germinar la planta alavesa de Nanclares, y sigue ampliando su presencia comercial en el continente (tiene delegaciones en China, Corea, Malasia y Dubai).

Inauguración de la planta de Arteche en Turquía / CV

Nuevas aperturas en Turquía y China

Estos últimos días han anunciado además nuevas ubicaciones estratégicas en ambas puntas del continente asiático Arteche y Danobat. La compañía de Mungia prepara una nueva factoría en Turquía, otra potencia vital a caballo entre Europa y Asia, que le permitirá más que duplicar su producción de transformadores eléctricos. El grupo vizcaíno que preside Guillermo Ulacia aterrizó en Asia hace 20 años precisamente a través de China, primer productor de material eléctrico a nivel mundial.

En el gigante asiático acaba de abrir por su parte un nuevo centro Danobat, uno de los estandartes del grupo Mondragon. La compañía del sector de máquina-herramienta declara que China es uno de sus mercados estratégicos para crecer junto a Alemania y América. En cuanto a las nuevas instalaciones de Shanghai se han invertido dos millones de euros y el objetivo es poder dar un impulso a las marcas del grupo, como Soraluce o la propia Danobat, en el mercado chino.

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