La prohibición de pescar en el Golfo de Bizkaia va a suponer un fuerte impacto para la flota vasca. Los arrantzales se enfrentan a pérdidas millonarias. Este veto, que durará hasta el 20 de febrero y busca proteger a los delfines en su época de apareamiento, supone un enorme problema para esta actividad económica. 

La pasada semana, al conocerse la decisión del Gobierno francés, los arrantzales ya expusieron sus quejas. Denunciaron, entre otras cosas, que los pescadores franceses recibirán ayudas por valor del 80% de las pérdidas, mientras que el Gobierno de España solo asegurará el 25% de las pérdidas.

Entran en vigor las limitaciones a la pesca de fondo / EP

Los armadores, a la carga

Este lunes, en declaraciones a Efe, el gerente de la Organización de Productores de Pesca de Altura de Ondarroa-OPPAO, Mikel Ortiz, denunciaba que la prohibición de pescar en aguas francesas deja "tocada" a la flota, a la que ocasionará cuantiosas pérdidas económicas.

En esa línea, la armadora de Ondarroa Yolanda Arrauko señalaba que los barcos de altura han instalado sistemas para ahuyentar cetáceos, embarcado observadores para proteger a los delfines e instalando cámaras, por lo que cumplen "con todo lo que marca la ley" en este sentido. Y lamentaba que mantener a los barcos amarrados en puerto obligará a los armadores a hacer frente a "los mismos gastos" que mantienen cuando salen a faenar. 



Cabe recordar que como consecuencia de esta decisión del Ejecutivo galo, los buques pesqueros españoles de más de ocho metros de eslora que utilicen artes de arrastre de fondo a la pareja, cerco, artes menores de enmalle y o enredo, volanta y rasco no podrán faenar desde este lunes hasta el 20 de febrero en aguas francesas del Golfo de Bizkaia.

La consejera de Desarrollo Económico, Competitividad y Medio Ambiente de Euskadi, Arantxa Tapia / Iñaki Berasaluce - Europa Press

El Gobierno vasco, preocupado

La consejera vasca de Desarrollo Económico, Sostenibilidad y Medio Ambiente, Arantxa Tapia, afirmaba el pasado fin de semana que la medida afectará a cuatro embarcaciones vascas de altura y "puede elevar los precios".

En su opinión, una de las especies que se podrían ver afectadas es la merluza, aunque "desabastecimiento no va a haber". "Ahora bien, quizá las capturas sean algo menores y en consecuencia el precio se pueda elevar", agregaba. Por último, exponía que el Ejecutivo vasco llevará a cabo un análisis "muy profundo" y un seguimiento "de lo que puede estar ocurriendo en la zona de la lonja de Pasaia que es donde más se puede vender y hacer transacciones de este tipo de pescado". 

Una mujer selecciona pescado en un mercadillo.

Bruselas recomienda ayudas

En este contexto, este lunes la Comisión Europea (CE) invitaba a los países europeos cuya flota se ve afectada por el cierre de la pesca en el Golfo de Bizkaia, decidido por Francia, a dar ayudas europeas para compensar las pérdidas causadas por no poder acceder a esos caladeros.

Bruselas recordaba que medidas de urgencia como la adoptada por las autoridades francesas son prerrogativas de los Estados miembro. Y se congratulaba de que Francia recurra a los instrumentos que ofrece la Política Pesquera Común (PPC) para proteger eficazmente estas especies, explicabab fuentes comunitarias a Europa Press.

En virtud del reglamento de la PPC, ante la evidencia de una amenaza grave para la conservación de los recursos biológicos marinos o para el ecosistema marino relacionada con las actividades pesqueras en aguas bajo la soberanía o jurisdicción de un Estado miembro que requiera una acción inmediata, el país en cuestión puede adoptar medidas de emergencia, que pueden afectar a los buques pesqueros de otros Estados vecinos, por un período máximo de tres meses.