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A finales de 2022, fruto de la cooperación público-privada, nacía la iniciativa Soldarte para dar respuesta a una demanda concreta del sector, la necesidad de más soldadores, justo después de que Haizea Wind firmara con la promotora danesa Orsted el mayor contrato de su historia hasta entonces.

La Diputacion Foral de Bizkaia y la compañía ponían en marcha una escuela para generar talento propio ante la creciente falta de soldadores cualificados, un perfil cada vez más escaso incluso en un territorio de larga tradición industrial.

Mientras una actividad histórica como la soldadura perdía peso en el mercado laboral, Haizea Wind crecía hasta convertirse, apenas tres años después, en uno de los ejes de la industria eólica en Euskadi. Asimismo, otras empresas del sector del metal venían experimentando dificultades para la contratación de personas soldadoras.

En ese contexto, el Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia decidió impulsar una respuesta estructural para transformar una necesidad empresarial urgente en una oportunidad de empleo estable y de calidad.

Interior de Haizea Wind

Fue así como nació Soldarte, una iniciativa que surgió para dar respuesta a una demanda concreta, pero que con el tiempo se ha consolidado como un recurso estratégico al servicio de todo el tejido industrial vizcaíno.

La diputada foral de Empleo, Cohesión Social e Igualdad, Teresa Laespada, subraya que el objetivo del programa va más allá de cubrir vacantes puntuales: “Cuando hablamos de empleo hablamos de cohesión social. Nuestro reto es que todas las personas puedan incorporarse plenamente al mercado laboral y trabajamos para crear las condiciones necesarias para que puedan hacerlo en equidad, con las competencias que se requieren en el mercado y que les de estabilidad y un proyecto de vida propio y, por supuesto, que al mismo tiempo las empresas encuentren el talento que necesitan para crecer y ser competitivas en un mercado global¨.

Nuestro reto es que todas las personas puedan incorporarse plenamente al mercado laboral y, al mismo tiempo, las empresas encuentren el talento que necesitan para crecer

Teresa Laespada, Diputada foral de Empleo, Cohesión Social e Igualdad

Colaboración público-privada para anticipar necesidades industriales

Como explican desde el departamento que dirige Laespada, la ampliación de Haizea Wind exigía la incorporación rápida de alrededor de 300 profesionales de soldadura, un volumen que el mercado laboral no podía absorber en ese momento.

A partir de ese reto, el Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad puso en marcha, junto con la propia empresa y otros agentes del sector como FVEM, una escuela específica capaz de formar a personas en las técnicas y competencias que demandaba la industria.

La iniciativa encaja plenamente en la filosofía del Plan Territorial de Empleo 2024–2029, que sitúa la generación, el desarrollo y la fidelización del talento como ejes de la estrategia económica y social del territorio, y refuerza el papel de la Diputación como agente activo dentro de la Red Vasca de Empleo.

Desde un inicio, Soldarte se diseñó con vocación de dar respuesta la sector y no ser una respuesta puntual ligada a una sola empresa. De ahí que desde sus inicios se contó con la colaboración de FVEM para que pudiera convertirse en una herramienta estructural al servicio de todo el sector industrial vizcaíno, especialmente de las empresas del metal y de la siderurgia.

La escuela se inspira en la tradición de las antiguas escuelas de aprendices de Altos Hornos o La Naval, pero adaptada a las exigencias actuales: nuevas tecnologías, mayores estándares de seguridad, digitalización de procesos, transición verde y cambios demográficos que obligan a planificar el relevo generacional.

Los itinerarios formativos combinan formación técnica especializada, aprendizaje práctico intensivo y una vinculación directa con las empresas. El objetivo, subrayan desde el Departamento foral de Empleo, Cohesión Social e Igualdad, es garantizar que las personas finalicen la formación con un perfil profesional ajustado a las necesidades reales del mercado laboral y que las empresas puedan contratarlas.

En este sentido, Laespada destaca el compromiso del tejido empresarial como un elemento clave del éxito. “Estos proyectos solo funcionan cuando hay una implicación real de las empresas. Formar, acompañar y dar una oportunidad no es solo una responsabilidad social, sino una inversión estratégica en el futuro de las propias compañías y del territorio”.

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Resultados con impacto real en el empleo

Los resultados avalan el modelo. Desde su puesta en marcha, más de 170 personas han accedido a un empleo en el sector industrial tras pasar por Soldarte, muchas de ellas en la propia Haizea Wind y otras en empresas del entorno industrial de Bizkaia.

Solo en la última edición, correspondiente a 2024, 121 personas completaron la formación, y a lo largo de los meses siguientes 77 de ellas ya se habían incorporado al mercado laboral, una cifra que continúa creciendo conforme avanzan los procesos de contratación.

Además del impacto social, Laespada destaca que este tipo de programas generan también un retorno económico positivo, al facilitar empleo estable, reducir la rotación laboral y reforzar la competitividad de las empresas del territorio.

Tuve trabajo estable hasta 2010. A partir de ahí hice varias cosas, llegue a montar mis propias empresas, hasta dar con esta oportunidad

Manu Blanco, Alumno de Soldarte

Uno de ellos es Manu Blanco, que a sus 59 años lleva más de un año en la compañía del Puerto de Bilbao. Su trayectoria laboral había estado vinculada a distintos ámbitos industriales, pero la soldadura no formaba parte de su perfil.

“Tuve trabajo estable hasta 2010, pero con la crisis mi empresa quebró”, recuerda. Desde entonces pasó por distintas experiencias laborales hasta encontrar en Soldarte una oportunidad real de reenganche profesional.

“La experiencia ha sido muy positiva”, explica. Tanto que, tras un año en la empresa, ha sido promocionado a un puesto de coordinador de equipo en almacenes.

Desde la empresa destacan además que las condiciones laborales son de calidad: los salarios de entrada en soldadura se sitúan en torno a 21.000–22.000 euros brutos anuales, con amplias posibilidades de crecimiento profesional.

Soldarte prioriza la participación de personas con mayores dificultades de acceso al mercado laboral: personas desempleadas de larga duración, mayores de 45 años, jóvenes con baja cualificación, personas migrantes o en riesgo de exclusión social.

Después de estar diez años sin trabajar para cuidar a mis hijas quería reinventarme. Me llamó la atención que Soldarte incluía un compromiso de contratación

María José Cano, Alumna de Soldarte

"Quería reinventarme"

María José Cano es otro de los perfiles que han pasado por la escuela en busca de una oportunidad laboral. Aunque finalmente optó por seguir otro camino, valora positivamente su experiencia.

Socióloga de formación, con 46 años y tras una década dedicada al cuidado de sus hijas, decidió utilizar Soldarte como vía para regresar al mercado laboral.

“Quería reinventarme”, explica. A través del programa inició también estudios de Administración y Finanzas, ámbito en el que ha decidido continuar, pese a haber recibido la llamada de Haizea Wind.

Desde el Departamento de Empleo, Cohesión Social e Igualdad subrayan que Soldarte contribuye a consolidar el empleo como pilar de un desarrollo económico sostenible y resiliente, orientando la formación hacia un sector estratégico para Bizkaia como es la industria metal-siderúrgica.

Para Teresa Laespada, el verdadero valor del programa se mide tanto en cifras como en trayectorias personales. “Cuando una persona que estaba alejada del mercado laboral encuentra una oportunidad y una empresa incorpora el perfil que necesitaba, estamos avanzando como sociedad. Soldarte demuestra que es posible alinear cohesión social, empleo de calidad y desarrollo industrial”, concluye.