Publicada

En un discreto segundo plano el madrileño Dámaso Quintana se ha destapado como nuevo magnate industrial en Euskadi. El sobrino del multimillonario José María Aristrain vuela solo desde hace unos años alejado de los procesos legales que pesiguen al histórico capo del acero y desde luego no ha perdido el tiempo.

Sus intereses en empresas vascas son múltiples y es aquí donde ha puesto el foco para diversificar su cartera incorporando negocios de gran proyección ligados a la energía.

Quintana nació en Madrid hace medio siglo, es ingeniero industrial de formación y es conocido a nivel nacional por encabezar la empresa cordobesa de tratamiento de cobre y aluminio Cunext, con la que ha ido haciendo movimientos significativos en Euskadi.

Dámaso Quintana controla Haizea Wind y está a punto de hacerse con Vicinay

Empresas en Vitoria y Bizkaia

A través de esta compañía Quintana controla ECN Cable Group y Combisa, en Vitoria, con en torno a un centenar de trabajadores, y dos pequeñas firmas en Bizkaia, Ireki y Zulueta.

Además, ECN Cable figura como segundo accionista de Arteche, una de las empresas vascas de moda, con algo más del 20% de la propiedad, solo por detrás de la sociedad familiar de los fundadores.

La entrada en el negocio de equipos eléctricos de Mungia, diez años atrás, coincide más o menos en el tiempo con la puesta en marcha de su buque insignia en Euskadi como es Haizea Wind, con la que supo anticiparse al boom de eólica marina en el norte de Europa y que es hoy la estrella industrial indiscutible del Puerto de Bilbao.

Instalaciones de Haizea Wind

El ecosistema portuario tiene desde hace semanas los ojos sobre Vicinay, otra pieza central del eje económico de la margen izquierda de la ría, y sigue de cerca, con una mezcla entre admiración y asombro, las evoluciones de las negociaciones que permitirán a Quintana anotarse una nueva captura.

El grupo Vicinay Marine, fabricante de cadenas de grandes dimensiones, se encuentra en plena transición del negocio de barcos a las plataformas marinas ligadas a la energía. La histórica firma vizcaína cuenta con carga de trabajo y todo apunta a que la entrada de Quintana permitirá a la compañía hacer casi borrón y cuenta nueva a nivel financiero.

ECN Cable, de Dámaso Quintana, es segundo accionista de Arteche

En 'la Champions' de la industria vasca

En un escalón mediático por debajo de los actores de las grandes operaciones de Talgo, Ibermática y Uvesco, Dámaso Quintana puede considerarse ya parte de la primera línea de empresarios dispuestos a asumir grandes proyectos industriales tractores en Euskadi, mucho más si se culmina finalmente la adquisición de Vicinay.

Y su imperio es relativamente joven, tiene como punto de partida el ecuador de la década pasada, construido a raíz de desmarcarse de la sombra de su tío, José María Aristrain.

Quintana inició su etapa profesional en el mundo de las consultoras, cubrió un ciclo de casi diez años como directivo de Gestevisión Telecinco, ahora Mediaset, y fue un tiempo mano derecha del controvertido magnate del acero, con el que comparte su gusto por la discreción.

Dámaso Quintana, con Ignacio Sánchez Galán

Ya en 2017 Quintana salió del consejo de Tubacex y algunas informaciones apuntaron a que Aristrain, aun a día de hoy con causas pendientes con la justicia por defraudar a Hacienda, había forzado el cese de su sobrino por discrepancias.

Ese interés por pemanecer alejado de los focos hace que Quintana no se prodigue públicamente y que su recorrido se limite a su currículum empresarial. Su último gran movimiento fuera de Euskadi, siguiendo la estrategia de engordar la cartera renovable, ha sido la compra de un nuevo paquete de acciones de Cox que le ha permitido además acceder al consejo de la cotizada.