El relevo en la dirección de Basquevolt hace casi un año confirmó que los planes iniciales del fabricante de baterías de Miñano necesitaban nuevo rumbo.
El prometedor proyecto de baterías en estado sólido, con una tecnología única en Europa desarrollada en el CIC EnergiGune, se ha visto atrapado por el lento depliegue en las carreteras de los coches eléctricos y el renovado optimismo de los grandes fabricantes en poder seguir vendiendo vehículos de combustión.
Si la electrificación no es inminente las grandes marcas no sienten la urgencia de mejorar las prestaciones de sus baterías y eso dificulta un gran acuerdo en firme con un proveedor 'recién llegado' como Basquevolt.
Aunque la firma alavesa impulsada por el anterior Gobierno de Iñigo Urkullu está en pruebas con varios fabricantes, lo cierto es que necesita algo más: un compromiso en firme de compra que acompañe a una potente inversión para asegurar la viabilidad de una fábrica piloto.
Equipo de trabajo del nuevo proyecto de batería para uso estacionario
Fase de pruebas
Por ahora se mantiene el compromiso de los socios iniciales incluso estos años se han sumado pese a todo otros nuevos, principalmente del ámbito institucional. Los últimos socios en incorporarse han sido Ekarpen, con Kutxabank de mayoritario, Stellum Capital, de la fundación Artizarra, y la fundación Vital.
Esa ampliación del músculo económico permite mantener activa esta primera fase de laboratorio, de generación de protipos para dar a probar al cliente, pero aun no hay noticias de la producción industrial a mayor escala.
En esa clave precomercial la compañía ha anunciado recientemente, junto a la también spinoff del CIC EnergiGune B-Care, lo que califican como "un hito" en el almacenamiento de energía en baterías.
Celda de batería de Basquevolt
Se trata de un modelo de celda en estado sólido, el emblema de Basquevolt, para uso estacionario, todo ello en el marco de un programa de investigación que lidera Iberdrola, socio de la firma de Miñano que dirige ahora Pablo Fernández-Santos.
Hay pocas dudas de que, junto a mercados más inmaduros como el aeronáutico, el almacenamiento de energía es la gran alternativa, casi la última opción, que tiene Basquevolt para progresar a la fase industrial de la mano de un gran cliente.
Redes eléctricas
La oportunidad que brinda la debilidad de la red eléctrica es evidente y ya están en marcha un buen puñado de grandes proyectos en Euskadi y en el resto de la península para colocar grandes conjuntos de baterías que den flexibilidad al reparto energético, en especial en momentos de alta producción renovable y proliferación de polos de gran consumo como los data centers.
Habrá que ver qué papel juega ahí la propia Iberdrola, agente clave en ese sector (otros dos socios privados de inicio son CIE Automotive y Enagás) y si el gran proyecto vasco de baterías en estado sólido puede tener aun margen de maniobra para rentabilizar el alto volumen de ayudas canalizado estos últimos años.
