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Continúa el goteo de parques eólicos rechazados por el Gobierno vasco por su afección a la avifauna. Este jueves se ha conocido el veto al parque eólico Iparaixe II, promovido por Aspiravi Spain, y proyectado en los términos municipales de Barakaldo y Trapagaran.

Un nuevo rechazo que se suma al que se conocía esta semana sobre el parque eólico Clúster Eólico 'Vitoria 30 kV', en los términos municipales de Alegría-Dulantzi, Iruraiz-Gauna, San Millán, Barrundia, Elburgo, Arratzua-Ubarrundia y Vitoria y su correspondiente infraestructura de evacuación, también por su afección a la avifauna. 

Contra este nuevo parque eólico, proyectado el pasado 6 de julio de 2023, de 21 MW y sus infraestructuras de evacuación, presentaron alegaciones  Retevision y una pluralidad de particulares.

Así, en el informe que ha impulsado su rechazo, la declaración de impacto ambiental negativa, se detalla que ese parque tendría una afección "directa e inasumible en la colonia de alimoches de la zona, con un impacto crítico y no corregible" por lo que el parque, que preveía cinco aerogeneradores con una potencia bruta instalada de 21 MW, no es compatible con la conservación de la biodiversidad de la zona.

Goteo de rechazos

Este goteo de rechazos coincide con un momento clave para el desarrollo renovable vasco. Recientemente, el consejero de Industria, Transición Energética y Sostenibilidad, Mikel Jauregi, un llamamiento a acelerar la generación eléctrica renovable, actualmente en torno a un 7% en la comunidad, ya que "como europeos" esta baja cuota "da un poco de vergüenza". 

Y es que la realidad es que Euskadi se encuentra lejos de alcanzar los objetivos primeramente planteados en su ya de sobra conocida estrategia Energética 2030, una hoja de ruta aprobada en 2016 que marca los objetivos energéticos de década en década, en este caso para 2020 y 2030.

Esta establece que para el año 2030, el objetivo de reducción de gases de efecto invernadero del 45% respecto al año de referencia de 2005, es decir, “el equivalente a una reducción del 33% respecto a las emisiones de 1990. Así como la participación de las energías renovables en al menos un 32% del consumo final energético de Euskadi para el año 2030.

Este último todo un reto, ya que, tal y como señala el propio departamento de Transición Energética y Sostenibilidad, los precios de la energía han paralizado las acciones de eficiencia energética; esto, sumado a la ralentización de los proyectos de energías renovables y un consumo desbocado de derivados del petróleo han provocado como resultado que no se alcancen los objetivos establecidos ya hace tres años, para el 2023.

Todo una apuesta que se solapa con la importante red empresarial vasca tejida en torno a las renovables. Así, son más de 200 las compañías que esperan ese empujón, anunciado por el Gobierno vasco, para poder desplegar sus proyectos en Euskadi. 

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