Hoy es el día de la bata blanca en las mujeres. El 11 de febrero, Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, el día para reconocer a aquellas mujeres que han hecho su camino en sectores tradicionalmente conformados por hombres y quienes aún siguen afrontando a diario retos estructurales en el mundo de la empresa, la ciencia y la tecnología.
Para conocer sus caminos, Crónica Vasca ha hablado con cuatro mujeres relacionadas con el mundo de la ciencia. "Lo más difícil es abrirse camino en sectores tradicionalmente 'de hombres', donde en muchas ocasiones era de las pocas mujeres", asegura Ana Mendibil, Training & Employment Manager del Foro Marítimo Vasco (FMV).
En esta línea, tal y como asegura la directora del almacén de Novaltia en Zamudio, Vanesa Ruzicka, pese a todos los esfuerzos que se están haciendo para impulsar el sector científico y tecnológico entre las mujeres, "lamentablemente siguen siendo necesarias fechas como esta para visibilizar la realidad y los obstáculos que sigue habiendo".
Vanesa Ruzicka, directora del almacén de Novaltia en Zamudio
'Techo de cristal'
El último informe 'Científicas en Cifras' relativo a 2025 y elaborado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidad, analiza la situación de las mujeres en la I+D en España, y arrojó que, aunque se están percibiendo avances en la igualdad de género en el país, sigue habiendo una brecha significativa.
El conocido como 'techo de cristal' sigue siendo el obstáculo que dificulta que las mujeres puedan acceder a puestos directivos. Aunque se está allanando el camino ―puesto que, según el estudio, las mujeres alcanzarían la misma representación que los hombres en los niveles más altos de la carrera investigadora en un promedio de quince años―, aún queda mucho trabajo por hacer para que más mujeres alcancen altos puestos del organigrama, y como arroja el estudio, mas de una década.
"No se trata de una desigualdad numérica, sino cualitativa, con barreras que no siempre son explícitas"
"En el ámbito biosanitario, aunque la mayoría somos mujeres, los puestos de mayor responsabilidad siguen ocupados principalmente por hombres". En este sentido, Ainhoa Bilbao, quien forma parte del equipo de I+D+i del Instituto Clínico Quirúrgico de Oftalmología (ICQO), lamenta que "no se trata de una desigualdad numérica, sino cualitativa, con barreras que no siempre son explícitas".
"El techo de cristal hace que muchas mujeres acaben abandonando o quedándose por el camino", lamenta Ainhoa.
Ainhoa Bilbao, miembro del equipo de I+D+i del ICQO
Solventar las barreras
"Les diría a las jóvenes que quieren empezar en el mundo de la ciencia y la tecnología que, ante todo, sí es capaz, que no tire la toalla, que no se deje asustar por la idea de un “entorno exigente ―y, añade―, dudar es normal, pero eso no limita nuestro talento ni hasta dónde podemos llegar", recomienda Ainhoa a las jóvenes que se sienten atraídas por la ciencia y la tecnología.
"Nuestra aspiración como sociedad tiene que estar orientada a no desperdiciar el 50% del talento"
Por su parte, Milagros García, directora de Marketing en Ormazabal e ingeniera de formación, considera esencial "la asunción de retos como la clave para evolucionar en un sector donde la mujer está en minoría".
En esta misma línea, la experta reflexiona que la ciencia y la tecnología son espacios no solo donde "todos deben contribuir", sino que "nuestra aspiración como sociedad tiene que estar orientada a no desperdiciar el 50% del talento".
Milagros García, directora de Marketing en Ormazabal e ingeniera de formación
Los ingredientes para triunfar
"La sociedad tiene que asumir que los sectores más industriales son válidos para todas las personas", sostiene Ana, que añade además que "la normalización llegará cuando la presencia de mujeres en estos sectores deje de ser una excepción y pase a ser simplemente una realidad".
Ana Mendibil, 'Training & Employment Manager' del FMV
Una frase que sintetiza que no se puede dejar fuera a la mitad del talento y que supone el primer paso para que muchas mujeres del mundo de la ciencia y la tecnología encuentren su lugar en sus puestos de trabajo, una situación que Ainhoa tilda de estructural al considerar que solo si se producen cambios reales en el tiempo, "podremos aspirar a que estas conversaciones dejen de ser necesarias y la igualdad forme parte normal del sistema científico".
En este sentido, Ainhoa, con una fuerte vocación por su trabajo y quien reconoce que tuvo que redoblar sus esfuerzos cuando fue madre y cuando se percató de las dificultades que tienen muchas mujeres, recuerda a las jóvenes que quieren dedicarse a la ciencia y la tecnología que "el talento no tiene género, que sepan que su pasión es valiosa y que cambiar el relato actual sobre "quién hace ciencia" empieza por creer en ellas hoy".
