Nervacero es la principal planta de Euskadi del grupo Celsa
Nervacero negocia prorrogar el ERTE pese a mejorar las previsiones de producción en 2026
La fábrica vizcaína encara el año con cierto optimismo aunque mantendrá la medida de regulación ante la incertidumbre del mercado
Nervacero aspira a 10 millones en inversiones tras la ampliación de Celsa
Nervacero ha recuperado cierta velocidad este año coincidiendo con el relevo al frente de la gestión de la planta.
En un contexto difícil para la industria y con la cuestión energética de nuevo de fondo por la guerra en Oriente Medio, la compañía del grupo Celsa encara el corto plazo con optimismo por la ventaja competitiva a nivel de emisiones y los recargos que se esperan al acero chino.
La mejora esperada de la demanda no da en todo caso para dejar de lado el ERTE con el que convive la fábrica de Trapagaran desde hace unos años, que en este inicio de 2026 se ha aplicado apenas media docena de jornadas.
Este próximo 31 de marzo concluye el expediente anterior y dirección y sindicatos están ya en negociaciones para su renovación como salvaguarda en un escenario muy volátil para el mercado del acero.
La reactivación del mercado de vivienda y el buen ritmo de la construcción en general favorecen a la planta vizcaína, beneficiada también por la protección del mercado europeo frente a China.
Nervacero pertenece al grupo catalán Celsa
Recuperar producción
Nervacero viene trabajando por debajo de la mitad de su capacidad total en los últimos años y todo el culebrón en relación al control del grupo catalán, ahora en manos de los fondos de inversión propietarios de la deuda, ha congelado la vida en la acería.
Es en este nuevo año, con el nombramiento de un nuevo responsable de planta desde Barcelona y tras la mejoría general de los números del grupo en 2025, cuando se ha producido un punto de inflexión. La cartera de pedidos se ha recuperado y la afección del ERTE ha sido menor, lo que apunta a una previsión de toneladas al cierre del ejercicio por encima de las de los últimos años.
La compañía está por otro lado a la espera de la sentencia de la Audiencia de Bizkaia por la supuesta estafa sufrida por la empresa en 2011 en las calidades de la chatarra que le suministraban los proveedores, un caso que, tras una larguísima instrucción de década y media, ha quedado ahora visto para sentencia.