Trabajadores de Tubacex

Trabajadores de Tubacex

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La crisis de Oriente Medio añade incertidumbre a Tubacex y frena la negociación del convenio

La guerra y la difícil situación del paso de Ormuz condicionan la cadena de producción del principal pedido de la compañía alavesa, que sigue sin encontrar un acercamiento claro con la mayoría sindical

Tubacex acerca posturas en los salarios pero el acuerdo sigue lejos por la jornada

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Si el contexto negociador en el convenio de Tubacex ya era complejo en las últimas semanas se ha sumado un factor extra: la inestabilidad comercial derivada de la guerra en Irán.

La compañía de Llodio, el otro gran fabricante vasco de tubos de acero junto a Tubos Reunidos, vive en gran medida en estos momentos del megacontrato para la compañía de Abu Dabi Adnoc, la petrolera estatal de Emiratos Árabes Unidos.

No es una cuestión solo de ingresos. El propio tubo que se entrega a Adnoc, aunque se termina de pulir en la planta de Abu Dabi, inicia el ciclo de producción en las instalaciones de Euskadi por lo que el pedido es esencial para sostener la carga de trabajo en Llodio y Amurrio.

Imagen de archivo de Tubacex.

Imagen de archivo de Tubacex. Europa Press

Inversión en nueva planta

Aunque en alianza con el fondo soberano Mubadala, grupo vasco ha hecho un importante esfuerzo económico para tejer esa red de instalaciones que permite atender el pedido en Emiratos Árabes, un país separado de Irán por el Golfo Pérsico y muy próximo al punto caliente a nivel comercial y geopolítico que es el estrecho de Ormuz.

El cierre de ese paso estratégico por la guerra impide el traslado del tubo desde Euskadi a Abu Dabi, que se realiza por barco, aunque sin mayores afecciones de momento en el proceso productivo.

Por ahora las plantas vascas continúan trabajando en ese pedido con relativa normalidad con la confianza de que, tras los últimos acontecimientos, la zona tienda poco a poco a recuperar la calma y el flujo de mercancía.

Fábrica de Tubacex en Abu Dabi

Fábrica de Tubacex en Abu Dabi

Paros y movilizaciones

La normalidad en las fábricas alavesas es relativa porque desde hace unas semanas se vienen desarrollando paros parciales algunas jornadas convocados por ELA, LAB y STAT, lo que a su vez ha provocado una cierta parálisis en el ciclo negociador del convenio, que se alarga desde hace más de un año.

Aunque el canal de comunicación dirección-sindicatos sigue abierto, por un lado la incertidumbre en torno a Oriente Medio y por otro el inicio de movilizaciones han dado una sacudida al tablero negociador y han dejado en stand by el calendario de reuniones oficiales.

Imagen del conflicto en Tubacex en 2021

Imagen del conflicto en Tubacex en 2021 ELA

En ese escenario, y con la plantilla transitando por el sexto año de congelación salarial tras el acuerdo de 2021 para evitar el ERE, casi puede hablarse de bloqueo en la negociación, aunque ambas partes trasladan su interés en dar velocidad a las negociaciones y evitar alcanzar las cotas de tensión vividas en el último conflicto.

Como adelantó este medio, avanzado el camino en el punto de las subidas salariales, hay varios puntos de fricción relevantes como el aumento de jornada propuesto por la dirección, rechazado de plano por el comité.

El punto en que se encuentra el convenio no se explica sin ese contexto internacional endiablado, que podría hacer saltar el foco a una negociación en clave mucho más negativa como un ERTE, un ajuste temporal que no se descarta desde la parte sindical.

En última instancia será Adnoc y la evolución de sus pozos la que marque los tiempos en función de sus necesidades tras un 2025 mejor de lo esperado en ese aspecto, como confirmó la propia compañía.

También pesa el recuerdo de la larga huelga postpandemia, que obliga a las partes a medir al máximo cualquier movimiento y a evitar pasos en falso, y no es cuestión menor tampoco el ambiente que vive la comarca de Aiaraldea por las crisis de otras empresas, en especial la que afecta ahora a la vecina Tubos Reunidos.