A las puertas de Maderas de Llodio un grupo de trabajadores se da cita diaramente, acompañados por pancartas y un contador que día a día suma un número a la cifra de jornadas que llevan en huelga indefinida: este martes, 241.
Dos tercios del año parados en protesta del ERE activado por la multinacional Garnica -grupo propietario de esta planta alavesa- a comienzos de septiembre del año pasado.
Este planteó y ejecutó 39 despidos en una plantilla formada por 151 personas, motivado por "causas productivas y organizativas"; salidas que han sido recurridas al Supremo después de que el pasado mes de febrero el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco declarase que el Expediente de Regulación de Empleo aplicado "no se ajustaba a derecho".
A esperas de que la vía judicial se resuelva, algo que, según el propio comité "puede llavar años", los trabajadores esperan que la mediación de la Diputación de Álava y el Gobierno vasco, pueda permitir la vuelta a la actividad.
Piden que se llegue a un acuerdo que incluya, además de la retirada del recurso, la readmisión de las personas despedidas forzosamente "que han mostrado su disposición a volver", algo que supondría, a su vez, la vuelta a la actividad productiva.
Desde la parte social indican que "hay material pero no hay pedidos ni clientes, ya que los que tenían han buscado otro proveedor hasta que arranquemos", y señalan, según lo que les ha comunicado la dirección, "al mercado asiático", pero también europeos, de países como Francia, Holanda. Nacional muy poco".
La multinacional Garnica adquiría Maderas de Llodio en 2018, especializada en la producción de tablero de pino radiata, con el objetivo, según detallaron en su día de "aportar a a la firma vasca estabilidad y viabilidad futura".
La sede de Maderas de Llodio, en Llodio
Desde 1982
Esta comenzó su actividad en 1982 dentro del casco urbano del municipio del Valle de Ayala, Llodio, dedicándose principalmente a la producción de tablero de okume, pino y variados, estrategía que viró en 2003, cuando se centró en la producción de tableros de pino y reubicándose en el Polígono Industrial de Santa Cruz.
En 2018, cuando fue adquirida Maderas de Llodio exportaba el 80% de sus ventas, produce 42.000 m3 de tablero, factura 21,5 millones de euros anuales y contaba con más de 100 empleados.
Plantilla que ha ido creciendo hasta alcanzar los 151 empleados que había cuando el grupo Garnica activó el ERE, el pasado mes de septiembre por “causas productivas y organizativas"; sin embargo, según los sindicatos el movimiento iba más allá y con él se buscaba "llevarse parte de la producción a otras plantas del grupo”.
Concentración de Maderas de Llodio
Otro conflicto más
Este conflicto llegaba menos de medio año después del cierre de Guardian Glass, también histórica de la comarca, que supuso la salida de 171 trabajadores, y año y medio después del cierre de Glavista, que implicó el despido de más de 240 trabajadores.
A su vez, medio año después llegaba el turno de Tubos Reunidos, ERE que incluía el Plan de Viabilidad lanzado por el fabricante de tubos a comienzos de febrero de este año.
Aunque ahora este ha quedado sin efecto, después de que la compañía se declarase en concurso de acreedores, todavía no se puede descartar que el nuevo administrador concursal active nuevas medidas para dar viabilidad al futuro de las dos plantas de la compañía alavesa.
