Planta de Amurrio de Tubos Reunidos
Tubos Reunidos logra una junta de perfil bajo para alejar el ruido y facilitar ofertas
La reunión de accionistas ha sido breve, poco más de media hora, y ha evitado polémicas ligadas al rescate de la Sepi o a gestiones anteriores
La Audiencia Nacional imputa a Francisco Irazusta y Carlos López de las Heras
Cumplido el expediente. Tubos Reunidos ha pasado este martes, último día de junio y sobre la bocina, el trámite de la junta de accionistas anual, celebrada de forma telemática y sin periodistas.
En medio de la peor crisis de su historia, en plena tormenta económica, judicial y mediática, la compañía vasca ha querido evitar más sangre con una reunión breve, sin estridencias y pasando de puntillas por las cuestiones más delicadas.
En realidad ha ocurrido lo que ocurre en casi todas las juntas: aprobación de la gestión y de los informes del ejercicio anterior, visto bueno a los nombramientos previstos y poco más.
Y, dadas las circunstancias, esa normalidad llama la atención porque la situación real de la empresa es de todo menos normal.
Trabajadores de Tubos Reunidos en una concentración el pasado 5 de mayo
Interesados en ofertar
Publicadas ya las bases que guiarán la recepción de ofertas y la selección de nuevos inversores en el proceso concursal, es evidente que el administrador Iker Filloy quiere alargar el proceso lo menos posible.
Conocidas este mismo lunes las imputaciones del expresidente Francisco Irazusta y del director Carlos López de las Heras en el marco de la investigación de los rescates de la Sepi (este último ya había sido apartado del proceso de contacto con posibles inversores) lo cierto que puede sorprender que la compañía haya logrado el objetivo: una junta de perfil bajo que tendrá poco recorrido en titulares.
Ahora llega el momento de la verdad: conocer si hay inversores dispuestos a mantener la actividad y a qué precio.
Hay pocas dudas de que al menos la planta de Trapagaran cuenta con propuestas para mantener la persiana levantada, por ello se esperan estas próximas semanas un número importante de compromisos de confidencialidad para acceder a la 'due diligence', la fase de auditoría particular a la que acceder posibles compradores para hacer una radiografía de la empresa en venta.