El sector tecnológico, el farmacéutico, la automoción, el de maquina-herramienta... Son muchos los sectores en los que poco a poco China va ganando terreno entre sus competidores, uno de ellos Europa.
El grado de competencia de los fabricantes chinos es cada vez mayor, impulsado por el menor coste de fabricación y su alta capacidad tecnológica. Tanto es así que, no son pocas las compañías o sectores que han ajustado sus planes y estratégicas a esta fuerte penetración del mercado asiático.
Uno de ellos, es el sector energético vasco, representado en Euskadi por el Basquenergy cluster, cuyo director general, José Ignacio Hormaeche, señala precisamente a la diferencia de costes de producción como principal factor en la competencia.
"El precio al que un fabricante chino fabrica en China es muy diferente al que los que se ofrecen aquí, en algunos casos estamos hablando del 30%, 40% o 50% de diferencias", puntualiza.
Preguntado sobre la posibilidad de establecer una estrategia de sinergia entre ambas regiones, Hormaeche indica que "caben todas las opciones". Y he aquí el debate planteado: ¿Debemos seguir protegiendo la innovación vasca y competir o merece más la pena focalizarse en determinados nichos y admitir que en algunos otros no vamos a poder combatir con los competidores asiáticos?
Un debate que, para la industria vasca en particular y europea en general trae implícito, explica el director general del clúster, un riesgo: "La desindustrialización de Europa, la pérdida de la autonomía estratégica y la dependencia de la tecnología China".
Instalación eléctrica
Las apuestas de Euskadi
Pese a este riesgo, Hormaeche apunta que, "como clúster", sí que hay determinadas cadenas de valor o determinados segmentos que "en los que merece la pena mantener la propiedad industrial y el desarrollo tecnológico porque creemos en un modelo industrial para Euskadi".
El sector eólico, es uno de estos tres. Apuesta basada en la cantidad de compañías relacionadas con este segmento vascas o con presencia en Euskadi, y su posicionamiento estratégico.
Incluye el área offshore, eso sí, Hormaeche avisa, "hay que apostar por ello, pero estamos en riesgo porque incluso los propios clientes europeos hacen competir a las empresas europeas con las chinas".
Los equipamientos y sistemas para redes eléctricas, el segundo, en el que se incluye la digitalización de las mismas.
Cabe recordar que, pese a que la comunidad se encuentra en un proceso de abastecimiento y despliegue de redes -que le permita acometer los múltiples proyectos que tiene en cartera a la espera de 'enchufe'-, esta cuenta con una amplio catálogo de compañías que trabajan a lo largo del mapa mundial suministrando estos equipos.
El hidrógeno y los combustibles renovables, son el tercer segmento. Lo que Hormaeche cataloga como "una de las grandes apuestas de futuro y la solución clara para la descarbonización de la industria vasca".
Aunque todavía está en fase muy incipiente y carece de competitividad económica, ya hay compañías vascas que están explorando esta vía como alternativa a las opciones convencionales.
Operarios en un parque eólico
Colaboración europea
Estas son las tres grandes apuestas de la comunidad pero, apunta Hormaeche, no las únicas. Y es que desde el Clúster están colaborado con diversas regiones europeas como Baja Sajonia, en Alemania, Normandía y Nouvelle Aquitaine, en Francia o Emilia-Romaña, en Italia, para incentivar la industria europea frente al gran competidor asiático.
"Nos hemos aliado para elaborar una serie de enmiendas al Industrial Accelerator Act -la ley europea para aumentar la competitividad del tejido industrial europeo-, que ahora mismos estas siendo analizadas por el Parlamento Europeo", detalla.
Estas están orientadas a apoyar y proteger a la cadena de suministro de los segmentos eólico y solar, "que son los que están mas amenazados, además de tratar de ser tecnológicamente lo mas atractivos posible", puntualiza.
Estas enmiendas, sobre las que se estima que se sepa algo allá por el mes de octubre, se han hecho sobre la propuesta realizada por la Comisión Europea, cuyo texto definitivo se prevé para final de año.
