La industria de equipos eléctricos sigue abanderando la nómina de sectores que gozan de excelente salud y las empresas vascas, literalmente, no dan abasto.
Es el caso de Ormazabal, que se fue hasta 860 millones de ingresos el año pasado, casi 50 millones más, sobre la ola de la electrificación.
La extensión de la red y, sobre todo, las reformas para actualizar los nodos y conexiones clave para mejorar la seguridad y la digitalización, así como el tirón de nuevos proyectos de generación renovable, engrosa la cartera de la compañía del grupo Velatia.
Ormazabal está especializada en distintas vértebras de la red eléctrica como celdas, cuadros, transformadores y otras tecnologías y ha anunciado recientemente 35 millones de inversión para sus dos centros de operaciones en Euskadi, en Derio e Igorre, así como 10 millones más para la sede alemana en Krefeld.
Sede de Ormazabal en Alemania
Más espacio y una cuarta línea
El crecimiento acelerado de las instalaciones responde a un aumento imparable de la demanda tanto de productos bajos en gases fluorados (SF6), los que impulsa Europa a través de la normativa que entró en vigor en enero, como tradicionales.
La fábrica principal de Igorre, que ya ganó capacidad con el traslado a Derio de la actividad OP&A (Ormazabal Protection & Automation), sigue aumentando plantilla este año y ronda ya los 700 trabajadores, y la previsión es seguir ganando volumen.
Ya está en pruebas una cuarta línea de producción, aun en fase de prototipos, enfocada a la fabricación de cuadros de baja tensión que se sumará a las tres líneas de celdas existentes.
Un trabajador de Ormazabal
Así, se prevé que de cara a la vuelta del verano se pueda empezar a arrancar la fabricación de este tipo de cuadros de nueva generación, con tecnología para mejorar el servicio a las compañías distribuidoras.
En este caso se trata de nuevos sistemas más modernos para controlar el acceso de la electricidad hacia el último escalón, los hogares principalmente, más seguros y digitalizados hasta el punto de que se pueden manejar en remoto.
Si la demanda de las eléctricas acompaña como se espera, habrá un nuevo salto cuantitativo a nivel de plantilla en la fábrica de Igorre, inmersa ya por otro lado en una pugna con sus competidores por el talento.
El sector acusa en general una escasez de profesionales que puede comprometer el crecimiento y las inversiones previstas.
