La compañía guipuzcoana CAF (Construcciones y Auxiliar de Ferrocarriles) ha reconocido, en su último informe semestral, que su actividad industrial en Israel presenta “riesgos de incertidumbre” que están afectando al ritmo de ejecución de sus proyectos en Jerusalén y Tel Aviv.
La compañía con sede en Beasain recoge estas conclusiones en su último informe semestral remitido a la CNMV, en el que destaca la entrega, en 2026, de 31 nuevos tranvías para ambos proyectos: el tren ligero de la capital israelí y para la Purple Line de tranvía de Tel Aviv.
En su informe semestral, remitido el pasado 30 de julio a la CNMV, CAF informa de que durante el primer semestre de 2026 fabricó 29 nuevos tranvías para Tel Aviv, lo que eleva a 45 las unidades completadas de un programa total de 98 vehículos. Asimismo, señala que produjo dos nuevos tranvías para Jerusalén, alcanzando ya 112 unidades fabricadas sobre un total de 114 previstas.
"Riesgo"
La empresa que dirige Andrés Arizkorreta reconoce en su memoria los efectos para su actividad industrial generados por el conflicto Israel-Palestina, que supone un “riesgo de incertidumbre”. “La situación actual está afectando a los ritmos de ejecución de los proyectos”, aunque explica que continúa las operaciones en la línea del tren ligero de la ciudad de Jerusalén con normalidad.
“El Grupo mantiene comunicaciones continuas con sus clientes, trabajando de forma colaborativa en abordar los problemas derivados de esta situación”, admite.
Por estos dos proyectos en Israel, la relatora especial de la ONU para los territorios ocupados de Palestina, Francesca Albanese, incluyó a CAF en la lista de empresas occidentales que “sacan provecho de la ocupación ilegal israelí, del apartheid y ahora del genocidio” del pueblo palestino.
En su informe, Albanese pidió al Tribunal Internacional de Justicia y a los jueces nacionales que “investiguen y persigan a directivos y empresas por su participación en la comisión de crímenes internacionales y por el blanqueamiento del producto de esos crímenes”.
Manifestación en Euskadi contra las ventas de CAF a Israel.
En Jerusalén, CAF participa junto a la israelí Shapir en la ampliación de la red de tren ligero, un proyecto adjudicado en 2019 que contempla la extensión de la infraestructura en 27 kilómetros y 53 nuevas estaciones, además del suministro de 114 tranvías.
La empresa también acomete la rehabilitación de 46 unidades ya en servicio y participa al 50% en la sociedad encargada de la operación y el mantenimiento de las líneas.
En Tel Aviv, el grupo vasco forma parte igualmente, junto a Shapir, del proyecto Purple Line, adjudicado en 2022 por la autoridad metropolitana NTA. El contrato incluye el diseño y fabricación de 98 tranvías, el suministro de sistemas de señalización, energía y comunicaciones, así como la integración del proyecto. CAF también posee el 50% de la sociedad responsable del mantenimiento de la línea durante los 25 años de concesión.
CAF también informa de que ha liquidado la sociedad israelí Blue and White - Blue Line Jerusalem Light Rail Ltd, constituida en 2022 para concurrir a la licitación de la futura Línea Azul del tranvía de Jerusalén. La empresa vasca trabaja actualmente en la extensión de las líneas roja y verde de la capital israelí.
Aunque el informe semestral no detalla los motivos de la disolución de esta sociedad, todo indica que CAF también quiso hacerse con la licitación de la tercera línea de metro en cuestión.
En el centro de la polémica
CAF volvió a estar en el punto de mira a principios de agosto, en el inicio de las fiestas de Vitoria-Gasteiz. En un balcón de la Plaza de la Virgen Blanca, a escasos metros de la bajada de Celedón, una pancarta mostró el logo de la compañía guipuzcoana con un claro mensaje en relación al proyecto que tiene en Israel: "Get off the genocide train" (Bájate del tren del genocidio).
Sindicatos y trabajadores de CAF han mostrado reiteradamente su desacuerdo en relación a continuar con estos dos proyectos. De hecho, Amnistía Internacional ya lleva años señalando a CAF por su participación en la ampliación del tranvía de Jerusalén.
En una reciente entrevista con este diario, LAB, que es el sindicato mayoritario en la empresa, reclamaba a la dirección de CAF "analizar las fórmulas para romper los contratos con Israel".
La ferroviaria vasca, por su parte, dio un paso hacia adelante y ofreció un comunicado en el que dejó claro que está firmemente comprometida con la “ética empresarial y el respeto de los Derechos Humanos en todas sus operaciones”, siendo consciente de las complejas “implicaciones jurídicas y éticas vinculadas al Proyecto de Jerusalén, en particular con el Derecho Internacional Humanitario y la responsabilidad de las empresas”.
Este compromiso, sin embargo, no se recoge en el informe semestral en el que CAF alude al avance de su actividad industrial en Israel.
El lehendakari, Imanol Pradales, sugirió a la empresa realizar una reflexión ética, mientras que el Parlamento vasco y diversos partidos han debatido sobre la implicación y los contratos relacionados con Israel.
