Cuando a Jon Enríquez se le pregunta por éxito de un empresario jóven lo tiene claro: “saber el objetivo y disfrutar del proceso”. Un mantra que, a este vasco, le ha cambiado la vida.
Enríquez es uno de los fundadores de Vidext, una startup que ha redefinido el learning corporativo a través de la Inteligencia Artificial. A él le acompañan todos los días sus socios Andoni Enríquez y Beñat Arrizabalaga.
Los tres vascos y los tres menores de 30 años, características que, junto al éxito de su compañía, les ha llevado a colarse en la lista Forbes 30 Under 30, que reconoce a los 30 líderes menores de 30 años más influyentes de España.
La que naciera fruto de un TFG hace cinco años, Vidext, suma ya 65 empleados, más de 300 clientes -entre ellos las vascas Iberdrola y CAF- y factura 3 millones de euros.
Conversión con IA
“Beñat y yo empezamos a indagar en el tema de Inteligencia Artificial porque nos gustaba y veíamos el potencial que tenía de cara futuro… Todavía no se había dado el boom internacional con ChatGPT”, explica Jon Enríquez.
Empezaron, así, a indagar en el mercado y “vimos que muchos procesos iban a cambiar y uno de ellos era la manera de comunicar”.
Y fue aquí donde encontraron su oportunidad: en la posibilidad de convertir con IA cualquier documento en texto a un vídeo.
Una tarea que no ha sido estática, sino que ha ido evolucionando hasta convertirse en todo un sistema que utiliza la IA para, además de hacer esa conversión audiovisual, ser autónomo y permitir que los usuarios aprendan en función de sus necesidades y demandas.
“Llevado a la práctica”, matiza uno de sus CEO, “significa que una empresa que hasta ahora enviaba sus PDF o sus Power Points a los empleados cuando tenían que comunicar algo, ahora automáticamente lo hacen con Vidext”.
Así, “al de recursos humanos le simplificamos la vida haciendo que él no tenga que seguir realizando esos contenidos y al usuario, en vez de consumir un PDF, consume un sistema que tiene IA integrada y al que le puede preguntar cualquier duda o curiosidad”.
8 millones de financiación
Entre estos usuarios, detalla Enríquez, se encuentran los trabajadores de empresas como Iberdrola, Arteche, CAF o Inpost.
Y entre sus inversores, tras la última ronda de financiación ya suman más de 8 millones, algunos como Flashpoint, HWK, Sabadell o Draper B1.
Sin embargo, estos tres jóvenes vascos no se conforman aquí y buscan más. Lo hacen ya con los ojos puestos en las expansión internacional a países como Italia, Polonia y UK. Un gran paso para la startup en el que ya están trabajando.
