Aunque Euskadi queda fuera del reparto de inversiones millonarias con capital chino para grandes proyectos de baterías en España, una de sus ingenierías de cabecera, Idom, es agente clave en la construcción de una de estas macroplantas.
Se trata de la fábrica que suministrará baterías a Stellantis en Figueruelas, en Zaragoza, un complejo industrial que a día de hoy produce coches Opel, Peugeot y Lancia y que está conectado además con Euskadi por vía logística: el gigante de la automoción utiliza el Puerto de Pasaia para sacar al exterior algunos de estos vehículos.
Figueruelas encara ahora uno de los retos clave para toda fábrica de coches en Europa, la adaptación a la 'invasión' de los modelos chinos, a través de la alianza con Leapmotor.
Ese nuevo proyecto da abrigo además a la reactivación de la planta de Fagor Ederlan en el municipio aragonés de Borja, muy cerca de la Ribera de Navarra, que se lleva la fabricación del chasis del modelo B10 de Leapmotor que se hará en Figueruelas como primera cosecha importante de su alianza con la china Duoli (Lieder Automotive).
Vista aérea del Puerto de Pasaia.
Dimensiones de otro nivel
En lo referente a la macroplanta de baterías de Stellantis y CATL, el 'motor' de los nuevos Leapmotor de Zaragoza, la propia Idom explica que se trata de un proyecto de "magnitud impactante" con unas dimensiones fuera de lo habitual.
La nave principal medirá un kilómetro de largo como corazón de una empresa que albergará a 4.000 trabajadores, además de cerca de un millar de operarios chinos implicados en la fase de construcción.
La inversión prevista supera los 4.000 millones de euros y el objetivo es alcanzar el millón de baterías anuales aunque hay un periodo de arranque progresivo hasta alcanzar esa cota.
Luis Rodríguez Llopis, presidente de Idom y del Círculo de Empresarios Vascos
Hay que tener en cuenta que se trata de una gigafactoría inédita en el panorama industrial en España (el otro gran proyecto de este tipo está en Extremadura) que, como ha explicado Idom, requiere de gran especialización por su complejidad técnica.
La ingeniería de Bilbao expone como ejemplo las dificultades asociadas al diseño de las llamadas salas blancas (zonas completamente aisladas para evitar contaminación) o de los sistemas HVAC para el control de las temperaturas.
Tras el inicio de las obras a comienzos de año está previsto el arranque de la actividad hacia el final de 2026 o la primera parte de 2027.
Cabe recordar que la producción a escala es el objetivo final también en la hoja de ruta de Basquevolt, que sigue buscando socios para contar con respaldo económico para dar el salto a la fábrica piloto, el paso intermedio antes de la gran inversión en una gigafactoría de este tipo.
