Vicrila se fundó a finales del siglo XIX y ha tenido tiempo para vivir muchas crisis. Pero pocas como la desatada hace justo diez años, que estuvo a punto de forzar el cierre por una deuda superior a 50 millones de euros.
El histórico fabricante de vasos de vidrio se acogió tras el verano de 2016 a concurso de acreedores y el proceso se fue complicando a medida que pasaban los meses.
Pese al interés que generaba la compañía por su buen posicionamiento en el mercado y la ausencia de competidores, todos los tanteos para la venta acabaron en fracaso, incluida una adjudicación judicial fallida a una gestora de Madrid porque el comprador acabó renunciando al proyecto.
Pancarta a las afueras de Vicrila durante el concurso
El covid, un nuevo obstáculo
Parecía que la compañía de Leioa, entonces camino de cumplir 130 años de historia, se asomaba a la liquidación cuando entraron en escena de la mano del entonces director, Fernando Bermejillo, las familias Lanzagorta y López Ante, que prometieron inversiones y sacar adelante el proyecto si se pactaban ajustes en el frente laboral.
Finalmente Vicrila salió formalmente del proceso concursal a mediados de 2018 tras casi dos años de culebrón industrial como ha habido pocos en Euskadi en los últimos años.
Como lo que no mata fortalece, Vicrila supo poco después enfrentarse con recursos a la crisis del covid, que paralizó especialmente las actividades ligadas a la hostelería, cubriendo parte de la producción con otros envases de vidrio como los de la popular Nocilla.
El consejero de Industria Mikel Jauregi en Vicrila / Irekia
El gran fabricante en España
Sorteado el enésimo obstáculo, la compañía vizcaína rebotó como un resorte de la mano del regreso de los bares y ya en 2022 facturó 53 millones, por encima del objetivo marcado por los nuevos inversores a medio plazo.
Ese listón se ha mantenido en los últimos años y, pese a otros inconvenientes como los picos de precios energéticos, en este 2026 se ha cubierto un nuevo hito.
Tras el último paquete de inversiones, que suman 17 millones en estos diez años, la planta de Lamiako tiene operativa una segunda línea de copas que permite reforzar uno de los flancos que más está viendo crecer la demanda.
Copas de vidrio de Vicrila
El nombre de Vicrila está estampado en el fondo de los vasos de gran parte de los establecimientos de hostelería en España y también de Europa.
Con más de 200 trabajadores, Vicrila (Vidriera y Cristalería de Lamiaco) es el principal y prácticamente único gran fabricante de vasos y copas de cristal de España y es uno de los dominadores del mercado en Europa, si bien como en otros segmentos en el continente emergen competidores asiáticos y turcos de bajo coste.
Vicrila exporta a América y Asia y entre los objetivos estratégicos está ganar cuota en México, Estados Unidos, Canadá, Australia o Japón.
