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El próximo jueves, 1 de octubre, la CEOE celebra su asamblea general electoral de 2026 y su actual presidente, Antonio Garamendi (Getxo, 1958), es el único candidato para liderar la patronal en un tercer mandato durante los próximos cuatro años.

Según informa EFE, a diferencia de los anteriores comicios, en los que Garamendi se enfrentó a la empresaria Virginia Guinda y logró el respaldo del 83% de los empresarios, en esta ocasión el líder de la CEOE se encamina a un tercer mandato sin rival por lo que será proclamado sin necesidad de votación, por aclamación.

Este tercer mandato que comenzará el próximo jueves podría no ser el último para Garamendi, que lleva desde 2018 al frente de la CEOE, ya que el comité ejecutivo suprimió en 2023 la limitación a dos mandatos consecutivos de cuatro años para el presidente de la patronal, una norma que implantó su predecesor, Juan Rosell.

La asamblea de la CEOE se celebra en un contexto complejo, marcado por las consecuencias económicas de los conflictos bélicos en Ucrania e Irán y la tensión de las relaciones comerciales con Estados Unidos.

De hecho, apenas un mes después de la asamblea, la CEOE organizará el XVI Encuentro Empresarial Iberoamericano, en lo que define como "una oportunidad histórica para reforzar el papel de Iberoamérica en un contexto internacional complejo e incierto marcado por la crisis del multilateralismo y la transformación de las relaciones comerciales".

En el ámbito nacional, la crisis migratoria de Ceuta ha sumado un capítulo más a las tensiones y enfrentamientos entre el Gobierno de Pedro Sánchez y la oposición.

Los encuentros y negociaciones de la patronal con el Gobierno se han limitado en los últimos meses a abordar el impacto de las medidas puestas en marcha para paliar la escalada de la inflación y, ya en un plano más técnico, algunos temas pendientes con el Ministerio de Trabajo, como el plan de choque contra el desempleo juvenil y de larga duración.

La interlocución ha sido más fluida con el Ministerio de Economía y el vicepresidente Carlos Cuerpo, mientras que en el ámbito de la Seguridad Social también ha habido dificultades en la negociación de temas como las bajas laborales o el nuevo sistema de cotización para los autónomos, asuntos que llevan meses estancados.

Por el momento, y a la espera de la reelección de Garamendi, tampoco se han abierto las negociaciones con los sindicatos UGT y CCOO para un nuevo pacto salarial en el marco de la renovación del AENC, el acuerdo que sirve de referencia para la negociación de los convenios sectoriales y empresariales.

Enfriamiento del diálogo social

Garamendi llega a este tercer mandato después de una etapa marcada inicialmente por el acercamiento con el Ministerio de Trabajo, con el que logró cerrar acuerdos e incluso consensuar una reforma laboral en 2021.

Esa etapa de acuerdos de pandemia y pospandemia se ha ido enfriando en la actual legislatura, con duros cruces de acusaciones entre Garamendi y la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz.

Uno de los ejemplos fue cuando Díaz criticó que la CEOE no suscribiera el incremento del salario mínimo (SMI) cuando su presidente gana 23 veces más.

Garamendi, por su parte, calificó de "ocurrencia" el permiso por fallecimiento anunciado por una ministra a la que considera "populista" y que, en su opinión, practica el "monólogo social".

Cepyme

En el plano interno, el líder de los empresarios ha tenido que encajar algunas voces críticas que le reclamaban más mano dura con el actual Ejecutivo.

Uno de los momentos más complicados para Garamendi en este último mandato transcurrió en torno al proceso electoral de la patronal de Cepyme, con cuyo expresidente, Gerardo Cuerva, mantuvo un desencuentro que fue escalando hasta llegar a impugnaciones, acusaciones y denuncias cruzadas.

La situación de "pérdida de confianza" de Garamendi en Cuerva le llevó a apoyar una nueva candidatura, la de Ángela de Miguel, que terminó arrebatando el liderazgo al entonces presidente de la patronal de las pymes en unas elecciones muy reñidas.

En estos meses, algunas voces internas señalaban la posibilidad de que surgiera alguna candidatura alternativa a Garamendi, que finalmente no se ha presentado.

En todo momento, y tanto dentro como fuera, Garamendi ha defendido actuar con "independencia, sentido de Estado y lealtad institucional".

Sin embargo, lamentaba hace unos meses que "resulta difícil avanzar cuando la agenda política queda absorbida por el último escándalo, cuando se huye del debate parlamentario o cuando acumulamos tres años sin unos Presupuestos Generales del Estado que aporten certidumbre".