Sener volverá a tocar suelo marciano y lo hará esta vez de la mano de la Agencia Espacial Europea, bajo la misión ExoMars.
Un complejo proyecto que buscará signos de vida, pasada o presente, en Marte a través del róver Rosalind Franklin.
Este aparato podrá perforar hasta dos metros de profundidad, obtener muestras del subsuelo y analizar su composición, una capacidad que facilitará el acceso a materiales protegidos de la radiación y de las condiciones de la desértica superficie.
Y es que es esta una de las grandes incógnitas espaciales, saber si el famoso planeta rojo a albergado existencia. Algo sobre lo que las diferentes agencias espaciales llevan años investigando y destinando recursos.
En este caso, Sener avanza en la fase final de calificación del tren de aterrizaje desarrollado para la plataforma de descenso del róver. Un sistema que está formado por cuatro patas que viajarán plegadas durante el trayecto hasta Marte y se desplegarán automáticamente antes de que la plataforma tome contacto con la superficie del planeta.
Misión Exomars de Sener
La oportunidad de Sener
Tras la finalización de la cooperación entre la ESA y Roscosmos -la agencia espacial rusa-, la industria europea ha desarrollado en un plazo muy ajustado nuevos sistemas para sustituir los elementos rusos previstos originalmente en la fase de descenso y aterrizaje y mantener el objetivo de lanzamiento, previsto para 2028.
Y es en este momento en el que ha entrado en escena la ingeniera vasca, que ya había participado en dos misiones destino Marte con la NASA.
El tren de aterrizaje es un elemento crítico para la fase final de la misión. Sener ha sido responsable del diseño y la fabricación de las cuatro patas, desarrolladas para soportar las exigentes condiciones mecánicas y ambientales asociadas al viaje y al aterrizaje en el planeta rojo.
El sistema trabajará junto con los paracaídas y los motores encargados de reducir la velocidad de descenso de la nave antes de alcanzar la superficie marciana.
La compañía también es responsable de los mecanismos y el adaptador de separación de la cápsula de entrada y de sus antenas de comunicaciones UHF.
Además, la firma vasca se ha encargado desde Polonia del mecanismo de liberación umbilical, conocido como URM, que proporciona la unión electromecánica entre el róver y el módulo de descenso. Un elemento permitirá suministrar alimentación eléctrica al vehículo después de que la plataforma se pose sobre Marte y deberá permanecer operativo en las condiciones extremas del entorno marciano.
