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Euskadi es uno de los líderes indiscutibles de la cadena de valor y empleabilidad del sector eólico del país.

Lo es pese a su evidente retraso en cuanto a las instalaciones renovables de su territorio, pero posicionada, según los últimos datos disponibles, como la segunda comunidad que más empleo genera, absorbiendo el 16,3% del total del sector eólico del país -3.367 puestos de trabajo de los 37.070 empleos que la eólica genera en España-.

Contribuyendo en 191,8 millones de euros al PIB vasco, su cadena de valor se compone por ocho fábricas de componentes, tres instalaciones de mantenimiento, cinco fábricas de palas, seis fábricas de torres y componentes, el puerto con su correspondiente instalación eólica y ocho compañías enfocadas en generadores y motores eólicos.

Con todo este contexto, que evidencia la superioridad de la cadena de valor de la comunidad frente a otras, surgen continuamente proyectos para tratar de blindarla en especial frente a la creciente competencia asiática, que es cada vez mayor, impulsada por el menor coste de fabricación y su alta capacidad tecnológica.

Es el caso del proyecto Gerowind, financiado por el programa Elkartek 2025 del Gobierno vasco y coordinado por Ikerlan, con la participación de Mondragon Goi Eskola Politeknikoa, Tecnalia, Tekniker y BASQUENERGY Cluster.

Este busca impulsar el desarrollo tecnológico de componentes para la próxima generación de aerogeneradores de gran escala. Y es que es uno de los grandes retos, seguir impulsando una industria diferencial y competitiva, en este caso, a través de aerogeneradores mejor preparados para las condiciones reales y para la escala del futuro.

Todo ello en un momento en el que se están desarrollando aerogeneradores especialmente complejos con palas que superan los 100 metros y fuerzas crecientes sobre los componentes, por lo que este proyecto vasco -cuyas acciones incluyen, por ejemplo, la anticipación de diferentes escenarios operativos- permitirá que fabricantes y operadores dispongan de modelos y algoritmos que aumenten la fiabilidad, reduzcan costes y maximicen la rentabilidad de los parques eólicos.