Publicada
Actualizada

Sin solución en el terreno financiero el rescate de Tubos Reunidos se complica cada vez más.

El interés mostrado por tres grupos industriales en mantener actividad en Amurrio y Llodio puede quedar en agua de borrajas si no hay un giro de guion drástico en el tira y afloja que mantienen el administrador concursal y la dirección de la compañía con el principal acreedor, la Sepi.

El salto cualitativo en esa posición 'dura' que viene manteniendo la sociedad industrial dependiente del Gobierno central se produjo hace unos pocos días, cuando según ha podido saber Crónica Vasca, la Abogacía del Estado comunicó formalmente a la administración concursal su disposición a llegar a la justicia europea para defender los intereses de cobro de la Sepi (el rescate inicial en pandemia fue de 113 millones pero con intereses el crédito ronda los 150 millones).

Trabajador de Tubos Reunidos Europa Press

Rescate en riesgo

Y la cuestión es sumamente relevante porque anticipa una larga batalla legal incluso en el caso de que el juzgado mercantil de Vitoria opte por la solución 'posibilista' y limite el alcance de la responsabilidad con ese pasivo a la sociedad matriz, que ha iniciado ahora su liquidación.

Es decir, que incluso aunque la jueza que lleva el concurso opte por dejar a las fábricas vascas (las unidades productivas) libres de esta carga para que puedan hacer borrón y cuenta nueva con el ganador de la puja por los activos, la Sepi podría lograr paralizar el proceso más adelante en instancias superiores.

Ya de salida la posición actual de la sociedad industrial del Estado genera un gran temor en la dirección de Tubos Reunidos, en el sentido de que las empresas que pujan por los activos son conscientes de que sin liberarse de esa carga financiera cualquier proyecto industrial en Amurrio y Trapagaran es prácticamente inasumible o, al menos, mucho menos atractivo.

Con las elecciones generales del 29N en ciernes, se sigue confiando en la vía política para evitar la liquidación de dos plantas que superan juntas el millar de trabajadores, pero lo cierto es que incluso un arreglo entre Euskadi y Madrid al 'estilo Talgo' puede ser tumbado más adelante si la Sepi cumple su amenaza y va a Luxemburgo.

Como adelantó este medio, la india Welspun World es el grupo extranjero mejor posicionado para hacerse con las factorías vascas, a las que optan también Sidenor y Tubacex, y hay consenso entre las fuentes consultadas en que cualquiera de ellas 'huiría' con el dinero a otro sitio si hay el mínimo riesgo de tener que hacer frente a los 150 millones de préstamo.

Reuniones con el comité

Con la postura actual de la Sepi el único futuro de las factorías vascas sería la liquidación, transmiten estas fuentes.

Ese es ahora mismo el gran escollo de un proceso de rescate que por lo demás sigue adelante.

Las empresas oferentes visitarán las plantas estos días para presentar a los comités sus intenciones pues es clave para ellos tener el visto bueno de los sindicatos antes de presentar la oferta final vinculante a finales de noviembre.