Se confirma la profunda crisis laboral en la que entra Vicinay tras perder un perdido que se daba por atado con BP, que se ha ido al final para un competidor chino.
La histórica compañía fabricante de cadenas de grandes dimensiones para barcos y plataformas offshore plantea el despido de 60 personas en su planta de Sestao, casi la mitad de la plantilla actual, y dejar en ERTE al resto a la espera de recuperar el nivel de actividad, con fecha de fin prevista el próximo 31 de julio del año que viene.
Hay que recordar que el histórico grupo vasco dio entrada a finales del año pasado al industrial Dámaso Quintana, dueño de Haizea Wind, y que no fue hasta el pasado mes de febrero cuando rubricó una importante quita de su deuda con los acreedores.
El grupo matriz, Vicinay Marine, recibió en la pandemia un rescate de la Sepi de 32 millones de euros, y en principio el frente financiero parecía normalizado con la inyección de Quintana.
El industrial Dámaso Quintana
Otra industria que cae
Sin embargo, y a pesar de que se contaba con poder aspirar a varios pedidos en estos primeros compases de la nueva era bajo el mando de Quintana, la pérdida inesperada de uno que se daba por cerrado deja al grupo bajo mínimos y obliga a esta fuerte reestructuración laboral.
Vicinay es una de las grandes industrias de la margen izquierda de Bilbao y, aunque venida a menos, aun era un foco importante de actividad junto al desaparecido astillero de La Naval.
Ahora la compañía, como en el caso de Tubos Reunidos, lucha por sobrevivir tras anunciar este jueves un ERE para 60 trabajadores y un ERTE para regular la actividad de los otros casi 70 empleados que se quedarán en plantilla.
