Roscón de Goxua de la pastelería Mi Mundo de Azúcar, ganador al mejor roscón de Bizkaia en 2025. Mi Mundo de Azúcar vía Instagram
Viviana Cauna, pastelera, sobre el número de roscones que elabora durante la campaña de Reyes: "Alrededor de 400 o 500"
Lo que diferencia sus dulces del resto es que elaboran los roscones con "mucho mimo y utilizando materias primas de buena calidad".
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Su nueva propuesta de roscón es un secreto, porque hasta este domingo no lo presenta, pero la magia ya se palpa en la pastelería vizcaína Mi Mundo de Azúcar de Algorta. "Es atrevido, a unos les puede llegar a gustar y a otros no", confiesa la pastelera Viviana Cauna a CRÓNICA VASCA.
La pastelera ya está lista para presentarlo y llegar a lo alto una vez más, como le ocurrió el año pasado, cuando presentó su roscón de goxua a concurso. "La gente que lo ha probado, repite".
Un postre con identidad que se hizo con el premio al Mejor Roscón de Bizkaia 2025, por segundo año consecutivo, del concurso que organizan cinco 'influencers' vascos. Mientras tanto, sigue vendiendo los clásicos, con un precio medio de 32 euros, ya que su público "es más clásico y va a por el de nata". Lleva ya un mes manos a la obra.
Roscones con sabor a magia
Mi Mundo de Azúcar, que regenta junto a su marido, es "muy pequeña", ya que solo son tres personas trabajando. Motivo por el que, asegura, su producción es "bastante limitada". Así que consiguen vender "alrededor de 400 o 500 en total" durante toda la campaña de Navidad y Reyes.
Lo que diferencia sus dulces del resto es que elaboran los roscones con "mucho mimo y utilizando materias primas de buena calidad". En la pastelería saben trabajar "muy bien la masa, que está elaborada con un buen agua de azahar, nata muy buena, tiene sus cítricos rallados y naturales, una buena mantequilla...".
"Y creo que si todo el mundo utilizara productos de primera calidad se diferenciarían del resto, tiene un trabajo previo que no solo se aplica al bollo, las láminas de las almendras se tuestan, se prepara un crocante... Son cositas que lo hacen diferente", añade.
Sin embargo, algo que le preocupa es que no han aumentado mucho las ventas: "Son parecidas, muy similares a las del año pasado". Aunque Cauna entiende a qué se debe y reflexiona sobre algo que está notando: "La gente está gastando no tanto como otros años y se nota que hay menos poder adquisitivo".
"Lo hemos hablado con todos los comerciantes y se nota que el consumo varía", apunta. Además de que los bajos salarios afectan a los comercios, también lo hace Internet, porque "la gente compra todo por Internet y el pequeño comercio se ve dañado en ese sentido".
Pero no dudan en adaptarse a los cambios o épocas. "Tenemos una web que redirige a WhatsApp, entonces se lo ponemos fácil al cliente", explica Cauna. Al igual que también se han tenido que adaptar a la subida de los precios de las materias primas.
"No te olvides de que los huevos han subido [de precio] muchísimo, la mantequilla también y hasta las cajas de los roscones y los muñequitos, y la naranja... La naranja", repite. Aunque han "subido poquito el precio en comparación con el año pasado, pero los precios se han disparado".
Invita, pese a ello, a no dejar de consumir en las pastelerías de los barrios, pues con el auge de las cadenas, los pequeños comercios no suelen resistir. "Las grandes superficies están destrozando el pequeño comercio y es un momento difícil para elaborar algo diferente porque a veces no nos da tiempo, pero el artesano lo hace con todo el cariño".