Patatas a la riojana.

Patatas a la riojana. iStock

Gastronomía

Los chefs vascos coinciden: "Las patatas a la riojana más sabrosas no se hacen con tomate; hay que echar 1 pimiento verde"

Este alimento es lo que le aportará a las patatas a la riojana un toque característico, junto con la guindilla por la que apuesta Arguiñano.

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Las patatas a la riojana es uno de los platos más representativos del norte de España por su aporte o beneficios, pues es una preparación muy valorada por su sabor tradicional y su identidad, además de su sencillez. A partir de patatas, chorizo y pimiento, este sobresale por ser una receta muy fácil de elaborar, pero que requiere su técnica y mimo.

Además de su valor cultural, es un plato muy energético gracias a su contenido en carbohidratos y proteínas. Una opción ideal para aquellos que no quieren preparar algo elaborado porque les corre prisa y, a la vez, buscan algo contundente y caliente en días fríos.

El truco de los chefs

Para que este manjar adquiera un sabor inigualable no hace falta emplear tomate, como se hace con otras recetas para aportar sabor. En lo que coinciden los chefs vascos Karlos Arguiñano y Martín Berasategui es en que hay que añadir pimiento verde.

Este alimento es lo que le aportará a las patatas a la riojana un toque característico, junto con la guindilla por la que apuesta Arguiñano, que le dará un ligero toque picante sin tapar el sabor del resto de ingredientes. De esta manera, el plato mantiene su esencia a la vez que adquiere un equilibrio perfecto.

Para elaborar esta receta, Arguiñano se decanta por patatas, chorizos, cebolla, un pimiento verde, un par de pimientos choriceros, ajos, agua y aceite de oliva, sal, una guindilla, perejil y hojas de laurel.

Primero picamos la cebolla y el pimiento verde y los agregamos a una olla exprés con un poco de aceite. Incorporamos los ajos, las hojas de laurel y la guindilla. Cortamos los chorizos en rodajas y las chascamos las patatas para que suelten almidón y los añadimos también. Cubrimos todo con agua y sazonamos.

Acto seguido, cerramos la olla y cocinamos unos minutos desde que empieza a salir el vapor. Mientras dejamos haciendo las patatas, quitamos las semillas de los pimientos choriceros y los ponemos en remojo en un cazo con agua templada. Una vez ablandados, dejamos que pierdan calor, quitamos la carne con la ayuda de un cuchillo y la picamos.

Destapamos la olla, sacamos la cabeza y la guindilla y desgrasamos con una cuchara. Agregamos los pimientos choriceros y cocinamos todo unos minutos más mientras vamos comprobando el punto de la sal. Por último, servimos el manjar que enamora a toda España y decoramos con perejil.