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La sopa de cebolla es uno de los clásicos en España. Una receta de aprovechamiento que se vuelve un manjar en los días más fríos del año por su versatilidad, su sabor y su capacidad de reconvertir ingredientes al alcance de todos en un plato lleno de carácter.

Su aroma a cebolla caramelizada deja ver que las recetas más sencillas también son las más reconfortantes o las que mejor resumen la esencia de la gastronomía tradicional. En Francia también es un plato típico, sin embargo, este país se centra en el queso para aportar un toque cremoso e inigualable.

El truco de Francia

La sopa de cebolla francesa requiere seis cebollas grandes, 60 gramos de mantequilla y un par de cucharadas de aceite de oliva virgen extra, un par de litros de caldo de carne, un diente de ajo, tres cucharadas de harina, una pizca de azúcar, 20 ml de brandy, 100 gramos de queso rallado, sal y pimienta y 12 rebanadas de baguette.

Tal y como explica el diario ABC en su receta de la sopa de cebolla francesa, empezamos pelando y cortando en juliana las cebollas y colocándolas en un cuenco amplio. Acto seguido, en una cazuela grande calentamos el aceite y agregamos la mantequilla, base fundamental de la sopa para darle ese toque cremoso y adquiera ese sabor delicioso.

Una vez derretida y mezclada conn el aceite, añadimos las cebollas y el ajo bien picado, así como una pizca de sal y pimienta. Removemos todo bien con la ayuda de una cuchara de madera de forma envolvente para que la cebolla vaya quedando transparente. Esta no debe dorarse. Se trata de un proceso lento, pero que merece la pena.

Cocinamos todo a fuego muy suave durante una meedia hora. Un truco es tapar la cazuela durante la cocción para que el agua del sofrito quede en la cazuela y evite ese color tostado de la cebolla. Este paso es a elección de cada uno.